La Generalitat estudia dejar a sus consellers sin vacaciones para ultimar la independencia
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Estudia que el mes de agosto sea hábil por primera vez

La Generalitat estudia dejar a sus consellers sin vacaciones para ultimar la independencia

La primera razón es celebrar el referéndum. La fecha más probable es el 1 de octubre, domingo. Pero para eso se tiene que convocar con 54 días de antelación, el 8 de agosto

placeholder Foto: El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto al vicepresidente, Oriol Junqueras, y el resto del Ejecutivo catalán tras un acto de compromiso con el referéndum. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto al vicepresidente, Oriol Junqueras, y el resto del Ejecutivo catalán tras un acto de compromiso con el referéndum. (EFE)

La Generalitat está estudiando que el mes de agosto sea un mes hábil para preparar el proceso de independencia, según han avanzado fuentes políticas de la administración catalana. Sería la primera vez que el Consell Executiu, el equivalente al consejo de ministros, se reuniría durante las dos semanas centrales de agosto. La razón, tenerlo todo listo para preparar la independencia.

Portavoces de la Generalitat se han limitado a señalar que “todavía no se ha tomado una decisión”, pero reconocen implícitamente que la posibilidad se encuentra sobre la mesa. Por su parte, fuentes oficiales de Governació –el departamento que dirige a los más de 160.000 funcionarios catalanes– han asegurado que la medida no afectará al personal, más allá del que cada año se queda de retén en agosto. Sí obligará a trabajar a los consellers y a los directores y secretarios generales, que son cuadros de designación política.

La decisión tiene lógica porque a un mes de una gran manifestación que se quiere masiva para el próximo 11 de septiembre y a las puertas de un referéndum histórico tampoco tendría sentido, en términos de imagen y credibilidad, que el Govern de la Generalitat se fuese de vacaciones.

Por norma, el último Consell Executiu se produce el primer martes de agosto, que este año cae justo el día 1 del mes. Después la Generalitat en pleno se iba de vacaciones y volvía para las fiestas de Gràcia en Barcelona, coincidiendo con el último martes del mes de agosto, que este año es el 29. Había, por tanto, 27 días de vacaciones que ahora peligran.

La primera razón es celebrar el referéndum. La fecha más probable es el 1 de octubre, domingo. Pero para eso se tiene que convocar con 54 días de antelación, como mínimo, según marca la Ley de Régimen Electoral. Con la política seguida por el gobierno de Carles Puigdemont de alargar al máximo los tiempos, eso obligaría a convocar el referéndum el martes 8 de agosto, con lo que ya se tendría que trabajar esa semana.

Además, el Parlament ya ha habilitado las dos últimas semanas de agosto como lectivas, según algunas fuentes políticas de Junts pel Sí para poder aprovechar y aprobar la Ley de Transitoriedad, que se tramita en secreto. Otras fuentes dicen que dicha Ley no se aprobará entonces sino que se tramitarán las estructuras de Estados, desde la Hacienda propia de la Generalitat hasta el equivalente a la Seguridad Social catalana. Esto afectaría más a algunos departamentos que a otros, con lo que el impacto sobre el personal y sus vacaciones sería diferente. Así que tanto consellers como parlamentarios deberán suspender de manera total o parcial sus vacaciones.

Estas estructuras de estado incluyen desde un Banco Central de Cataluña –sobre el que también se ha redactado una ley, según apuntan fuentes cercanas a la conselleria de Economía, o de servicios públicos como Correos, sobre el que incluso se ha solicitado un trabajo de consultoría para establecer como debería diseñarse.

Del todo alineados

Puigdemont se encuentra perfectamente alineado con su vicepresidente, Oriol Junqueras. Y ambos siguen manteniendo por activa y por pasiva que convocarán el referéndum, pese a las repetidas advertencias del Tribunal Constitucional de que la iniciativa es ilegal.

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Otra cosa son las segundas líneas. Estas, en privado, expresan muchas reservas sobre las posibilidades de éxito de un plan de independencia que a cuatro meses no cuenta ni con un proveedor informático para llevar a cabo el recuento de los votos, ni con el resto de proveedores –urnas, papeletas, centrales de medios, etc.–, ni tampoco se ha constituido el equivalente a una junta electoral. Tampoco está claro quién representaría al ‘no’ en este organismo ni qué colectivos asumirían una campaña en negativo para un consulta de este tipo convocada de manera unilateral.

Movilización

Estas fuentes admiten que la Generalitat no podrá celebrar el referéndum. Ante lo cual, la esperanza de Junts pel Sí es la movilización en la calle, tanto por parte de la Assemblea Nacional de Catalunya (ANC) como por otros organismos como la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI). Entre los planes que se ponen sobre la mesa está convertir Plaça Catalunya en un equivalente a la Plaza Tahir o ocupar una docena de plazas en las principales ciudades catalana durante tiempo indefinido. Grandes manifestaciones para atraer la atención de la prensa internacional. Pero más allá de eso no se sabe qué pasará. Tampoco está clara qué respuesta dará el Gobierno de Mariano Rajoy a todos estos movimientos, más allá de las previstas inhabilitaciones.

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