La plaza Tahrir languidece y Egipto acude a las urnas por la vía militar
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EL EJÉRCITO MANTIENE LA FECHA DE LAS ELECCIONES PESE A LA PRESIÓN EN LAS CALLES

La plaza Tahrir languidece y Egipto acude a las urnas por la vía militar

En la plaza Tahrir todavía se pueden ver los adoquines con los que los jóvenes han librado la pasada semana una dura batalla contra los militares.

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La plaza Tahrir languidece y Egipto acude a las urnas por la vía militar

Hoy comienzan, por tanto, los primeros comicios legislativos libres tras los 30 años del régimen de Hosni Mubarak. Las elecciones se desarrollan en varias fases, que terminarán a mediados de marzo, cuando debe quedar conformado el Parlamento. Después debe formarse un Consejo Consultivo que redactará la próxima Constitución, para que antes del 30 de junio de 2012 se celebren las elecciones presidenciales. Todo ello bajo el auspicio de los militares, que han resistido a los embates de la presión popular. De nada han servido los 42 “mártires”, los más de 2.000 heridos y casi 400 detenidos, tras una semana sangrienta en El Cairo y algunos rincones de Alejandría y otras ciudades del país.

Se desvanecen las esperanzas

La cúpula castrense se reunió el pasado sábado con uno de los personajes más populares entre los manifestantes, el Nobel de la Paz, Mohamed el Baradei; y otro hombre de consenso, el exsecretario general de la Liga Árabe, Amro Musa. Según los militares, nunca llegaron a ofrecerles encabezar un Gobierno de unidad nacional. Lo cierto es que ambos han mostrado su disposición para presentarse a las próximas elecciones presidenciales y no aceptarían quemarse en el poder durante estos meses, bajo el dictamen de la cúpula militar. Kamal Ganzouri, quien fue primer ministro bajo el régimen de Hosni Mubarak, será el nuevo títere de los generales durante el proceso democrático.

“El lugar del Ejército ha sido el mismo en la Constitución anterior, es el mismo en la actual y será el mismo en la próxima Constitución y en todas las Constituciones”, aseguraba Tantaui, el presidente de facto del país, dejando claro que no piensan ceder ni un ápice de los privilegios que han mantenido durante décadas. La intención del Ejército de introducir en la próxima Carta Magna una serie de prerrogativas que para conservar su poder fue el detonante de las manifestaciones que comenzaron hace díez días y que han desembocado en esta semana de enfrentamientos.

Pese a todo, varios cientos de manifestantes todavía permanecían en la plaza, la mayoría de ellos acampados en sus tiendas. Mohamed, un joven de 28 años, aseguraba que no se sienten decepcionados. “Vamos a continuar aquí hasta que los militares se marchen y si no lo hacen antes de las elecciones, lo tendrán que hacer después, pero nosotros no nos movemos”, declaraba a El Confidencial. Varias tiendas más allá, Romy, quien afirmaba llevar instalado en Tahrir desde hace cuatro días, tampoco mostraba su disposición de marcharse. “El pueblo quiere el fin del régimen”, gritaba un centenar de personas, aunque sus cánticos esta vez resonaban esta vez sólo en una esquina de la plaza.

Los islamistas, grandes favoritos

Los resultados no se conocerán hasta pasados varios días, ya que los comicios se celebran en fechas distintas según las provincias. Aunque todo hace presagiar que los islamistas serán quienes obtengan la mayoría en el Parlamento. Los Hermanos Musulmanes, que han sido determinantes para que la Junta Militar mantenga las elecciones en las fechas previstas, están llamados a pescar en este ambiente de revueltas. Como en Túnez o en Marruecos, se presentan como el sector más moderado de la rama islamista.

El partido Libertad y Justicia, creado por la Hermandad, es el grupo mejor organizado y más reconocible de un conglomerado de más de 7.000 candidatos y casi 60 partidos y coaliciones que se presentan a la Cámara Baja, ante el desconocimiento de los egipcios por sus futuros representantes. A pesar de que las protestas en la plaza Tahrir han sido masivas, ningún grupo concreto aspira a capitalizar el voto de estos jóvenes. Tras ver truncadas sus demandas, el ambiente de desidia se ha instalado en la plaza y ayer la mayoría de los jóvenes instaba a no acudir a las urnas. “Id a votar”, arengaban mientras tanto, de forma paralela, los Hermanos Musulmanes y el Ejército, satisfechos ambos de haber logrado sus objetivos. Unos por la vía civil y otros por la militar.

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