DE ANARCOCAPITALISTA A IMPERIALISTA Y ANTIINMIGRACIÓN

El inquietante amigo de Puigdemont es el hombre de confianza de Putin en EEUU

El congresista Dana Rohrabacher ya hizo negocios en Cataluña durante la pasada década. El presidente catalán le ha invitado a una cena de gala en el Palau de la Generalitat este domingo

Foto: El Presidente de la Generalitat de Catalunya, Carles Puigdemont.(EFE)
El Presidente de la Generalitat de Catalunya, Carles Puigdemont.(EFE)

El principal apoyo de Vladimir Putin en los Estados Unidos, Dana Rohrabacher, es el nuevo ‘superamigo’ del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, para internacionalizar el ‘procés. Y el líder catalán no deja pasar ocasión para exhibir su buena sintonía (de hecho, ya se entrevistó con él el pasado 29 de marzo y ahora vuelve a fotografiarse junto a él): este domingo, le ha invitado a una cena de gala en el Palau de la Generalitat, junto a otro congresista, Brian Higgins. A la cena asistirán también el cónsul de asuntos políticos del Consulado norteamericano en Barcelona, Adam Smith, el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, el consejero de Asuntos y Relaciones Institucionales y Exteriores, Raül Romeva, y el ‘embajador’ catalán en Estados Unidos, Andrew Davis. Resulta que los dos congresistas pasaban por Barcelona para asistir a un congreso sobre marihuana en Alemania pero hicieron un alto en el camino para quedarse a cenar.

El congresista Rohrabacher es un viejo conocido de Cataluña. Desde hace una década, concedió una ristra de contratos públicos a la multinacional catalana Grífols, a la que facilitó la compra de la división de transfusión de sangre de Novartis en su demarcación electoral. La empresa facturó, al menos, 18,7 millones de dólares a las arcas públicas de EEUU.

El Rohrabacher que llega a Barcelona, perfectamente trajeado está muy lejos de aquél que un día de 1988 se vistió de verde oliva y, con barba crecida, se caló una boina verde oscuro (el atuendo tradicional de los mujaidines de Afganistán) y empuñó un Kalashnikov para irse a las montañas afganas a luchar contra los rusos. En su oficina colgaría más tarde un tapiz del legendario comandante de los mujaidines Ahmad Shah Massoud. Cuenta Daniel Schulman, que le entrevistó sobre el tema en el 2010, que le respondió así sobre ese bombardeo: “Vamos a ponerlo de esta manera: no llevaba una pistola… la mayor parte del tiempo”.

El congresista estadounidense Dana Rohrabacher, durante una visita a Japón. (EFE)
El congresista estadounidense Dana Rohrabacher, durante una visita a Japón. (EFE)

Lo cierto es que durante años alardeó de bombardear posiciones rusas… y resulta que ahora es el hombre de confianza de Vladimir Putin en los Estados Unidos. De ahí que no quiera remover los recuerdos. En algunas fotos que se pueden encontrar en la Red, aparece incluso con una escolta de talibanes, que eran los aliados de ‘Rambo’ en aquel entonces.

En 1988 se visitó de verde oliva, se caló una boina verde oscuro y empuñó un Kalashnikov para irse a las montañas afganas a luchar contra los rusos

De allí a unos años, según contó el propio Rohrabacher, acabó brindando con el líder ruso en un viaje que éste hizo a los Estados Unidos. “Terminamos yendo a un pub irlandés y supongo que bebimos demasiado. Comenzamos a discutir sobre quién ganó la Guerra Fría, etcétera. Y decidimos resolverlo como lo hacen los hombres cuando han bebido demasiado en el bar. Así, que echamos un combate de lucha libre”. Al parecer, a Putin no le duró ni un “milisegundo”. “Es duro. Sus músculos son increíbles”, rememoraba más tarde el congresista.

El mayor defensor de Putin

El año pasado, Rohrabacher fue a Moscú con una delegación norteamericana, pero se entrevistó en privado –con solo la presencia de su asistente principal- con Vladimir Yakunin, íntimo colaborador de Putin. Yakunin estaba en la lista negra del Departamento del Tesoro por el tema de la invasión de Ucrania, pero eso poco le importaba a Rohrabacher. Despuéss de esa reunión, el congresista se convirtió en el mayor defensor de la política de Putin en los Estados Unidos y se convirtió en el promotor de la eliminación de la Ley Magnitsky (una ley mundial contra la corrupción; Sergei Magnitsky era un abogado ruso que denunció el robo de 230 millones de dólares por parte de funcionarios rusos, pero fue encarcelado y asesinado luego en la cárcel). El congresista norteamericano, sin embargo, adoptó las tesis del Gobierno de Putin y planteó que el abogado era un ladrón.

Rohrabacher y el CEO de Virgin Galactic, George Whitesides. (Reuters)
Rohrabacher y el CEO de Virgin Galactic, George Whitesides. (Reuters)

El cambio de chip es notable. Pero no tanto si hemos de hacer caso a la historia no oficial, que le sitúa como un anarcocapitalista en los años 70, militante del Partido Libertario y seguidor del excéntrico Samuel Edward Konkin III (de hecho, se conocieron en Long Beach, en el restaurante de Konkin, autor del ‘Manifiesto Neolibertario’). Más tarde, fue financiado por el también libertario Charles Koch (otro excéntrico millonario que, según la revista ‘New Yorker’, gastó al menos 196 millones de dólares en causas “conservadoras y profundamente reaccionarias” y que alentó la revuelta del Tea Party contra Barack Obama) al presentarse a las primarias del Partido Republicano, pero no logró escaño alguno.

Las propuestas de Koch en aquel momento pasaban por la eliminación de la CIA, el FBI y la Seguridad Social, además de una drástica reducción de impuestos. Más tarde, acabó abrazando el ‘reaganismo’ y, en 2010, sus empresas estaban consideradas las décimas más contaminantes de los Estados Unidos, según el Political Economic Research Institute. Con estos bagajes, fue creciendo políticamente Rohrabacher, al que ahora se vincula al Tea Party, el ala ultraderechista del Partido Republicano.

S. de DiegoS. de Diego

El controvertido congresista amigo de Putin es actualmente el presidente del Subcomité de Europa de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos (su compañero de viaje, Brian Higgings es también miembro de se subcomité). Pero además es banquero, cantante y surfista, defensor de la teoría de que las flatulencias de los dinosaurios provocaron un calentamiento de la Tierra (en 2013 afirmó que “el calentamiento global es un fraude total diseñado por liberales que quieren crear un Gobierno global para controlar nuestras vidas”) y ‘rara avis’ capaz de dirigir una investigación de dos años (que terminó en un bochornoso ridículo) para demostrar que Terry Nichols, autor del atentado en el Oklahoma City, tenía vínculos con Ramzi Yousef, uno de los planificadores de los atentados del 11S. Para ello, no dudó en enviar a funcionarios a Filipinas en busca de pistas.

El 8 de septiembre del año pasado, fue uno de los congresistas que votó no a la condena del Congreso de EEUU por la intervención militar y la ocupación de Georgia, que pedía también la retirada “de la Federación Rusa de los territorios de Georgia, de Abjasia y de Osetia del Sur”. En marzo del año pasado, también se negó a votar a favor de prestar dinero al Gobierno de Ucrania y cuando el Congreso votó condenar las acciones de Rusia en Crimea, volvió a desmarcarse de sus compatriotas. Debió ser que la paliza que le dio Putin en el pub irlandés fue de lo más efectiva, ya que, firme partidario del expansionismo ruso, apeló a la “voluntad popular” para darle al razón a su amigo del Kremlin.

Afirma que "el calentamiento global es un fraude total diseñado por liberales que quieren crear un Gobierno global para controlar nuestras vidas"

En la biografía que distribuye su oficina, no esconde que defendió el boicot a los JJOO de Pekín 2008 por “la letanía de las violaciones de derechos humanos de China” y que “está comprometido a asegurar" las fronteras estadounidenses, siendo “un firme opositor de la amnistía para los inmigrantes ilegales”. También destaca que fue el impulsor de la proposición 187 de California. Un escrito de su oficina la define así: "una iniciativa de la reforma que elimine a extranjeros ilegales de los 'rollos' del bienestar y de la educación del Estado. Rohrabacher inspiró el movimiento popular y, como principal portavoz del Congreso de la Proposición 187, enmarcó el debate que llevó al paso de la medida popular”.

Su mujer, condenada

En su juventud tardía (pasados los 30 años), fue “asistente especial del presidente Ronald Reagan”. O sea, “durante siete años fue uno de los redactores de discursos más importantes del presidente. Durante su mandato en la Casa Blanca, Rohrabacher desempeñó un papel fundamental en la formulación de la Doctrina Reagan y en defender la causa de una fuerte defensa nacional”. Asimismo, colaboró en la formulación de la Declaración de Derechos Económicos de la era Reagan. Rohrabacher estuvo en boca de todos como posible candidato a ser Secretario de Estado de Donald Trump. “Algunos me miran”, dejaba resbalar el congresista sobre los rumores. Pero la cosa no pasó de ahí.

El congresista siempre dio prioridad a su proyección pública. Quizá por eso no se casó hasta 1997 (nació en 1947, por lo que tenía 50 años). De hecho, tuvo un lío con su jefa de campaña, Rhonda Carmony, entonces de 27 años, que acabó en boda. El matrimonio tuvo trillizos en el 2004. Su esposa, de ascendencia vasca según algunas fuentes, se declaró culpable de felonía en 1997 por hacer trampas en unas elecciones en 1995 y perjudicar a un representante demócrata “en unas elecciones clave para la legislatura estatal”, con el fin de ayudar a Scott Baugh, republicano protegido de su marido. Se la acusaba de urdir un plan para presentar documentos de nominación fraudulentos para el demócrata. De hecho, ya había sido acusada en 1991 de violar la ley en las elecciones municipales de aquel año. Pero en 1997, recién casada, se le impuso una pena de tres años de libertad condicional, 300 horas de servicios comunitarios y multa de 2.800 dólares.

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