Roger Guasch, un hombre del partido, es el actual director

Convergència ‘asalta’ el Liceu: coloca a la hija de Roca y a la jefa de RRII de Mascarell

El templo musical es algo más que la presidencia del mismo: es un vistoso barco apetecible desde el punto de vista político. Por eso, hay codazos para entrar en su organigrama

Foto: Salvador Alemany, en el momento de ser elegido presidente del patronato del Liceu. (EFE)
Salvador Alemany, en el momento de ser elegido presidente del patronato del Liceu. (EFE)

Quien tuvo, retuvo. Así se puede definir el comportamiento de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) que, aunque oficialmente ha querido cambiar de nombre y pasar a llamarse Partit Demòcrata Europeu Català (PDECAT), hoy se mueve en la ambigüedad de la mezcla del pasado de un partido nacionalista esplendoroso y el presente difuso que cabalga a lomos del independentismo. El 'modus operandi', a pesar de ese radical cambio de concepto del nacionalismo por el independentismo, sigue siendo el mismo, basado en el control de los resortes de poder.

Eso es lo que está pasando en el emblemático Liceu de Barcelona, el templo musical por excelencia y referente mundial. En los últimos años, el Liceu ya estuvo controlado de cerca por Convergència, ya que a su frente estaba Joaquim Molins que no solo fue diputado, sino también alcaldable de CiU en Barcelona (en otros tiempos, estuvo presidido por Josep Caminal, exsecretario general de CDC). Ahora, por problemas de salud, Molins ha dado un paso al lado y el nuevo presidente del patronato es Salvador Alemany, también presidente de Abertis. Alemany es uno de los hombres que está en sintonía con la nueva Convergència. De hecho, declinó ser consejero de Economía de Artur Mas cuando este conquistó la Generalitat en 2011, aunque sí accedió a presidir el Consejo Asesor. Y es que, si abrazaba la silla de ‘conseller’, perdía su sillón de Abertis, lo que no estaba dispuesto a consentir. Sin embargo, su puesto en el Liceu le permite compatibilizar ambos cargos.

Pero el templo musical es algo más que la presidencia del mismo: es un vistoso barco muy apetecible desde el punto de vista político. Por eso, hay codazos para entrar en su organigrama. Y tras el desembarco de Alemany, se avecina una época con significativos cambios en ese organigrama. El principal de ellos es el nombramiento de Helena Roca como directora de Patrocinio y Mecenazgo. Helena es hija del insigne abogado Miquel Roca, durante muchos años uno de los máximos dirigentes de Convergència. A pesar de sus éxitos empresariales, Miquel Roca también fue un asiduo a actos de Artur Mas incluso después de que este abrazase el independentismo.

Cuando el ahora abogado era uno de los políticos más influyentes de España, su hija Helena fue colocada estratégicamente como secretaria de Narciso de Mir, socio de Javier de la Rosa en Grand Tibidabo, el buque insignia embrión de lo que hoy es Port Aventura. De la Rosa se rodeó entonces de familiares de convergentes de pro y de ‘hombres del régimen’. Bajo su manto se cobijaron nombres como Carles Vilarrubí (hoy vicepresidente del Barça), Josep Maria Cullell (exconsejero de Obras Públicas y de Economía), Vicenç Oller (exconsejero de Industria), Carles Malfeito (cuñado de Macià Alavedra, entonces mano derecha de Jordi Pujol), o incluso Josep Piqué (a quien Pujol encargó vigilar de cerca al controvertido financiero desde Ercros). La hija de Roca fue otro de los nombres que se añadió a esa lista.

Josep Antoni Duran Lleida acompañado del exdiputado de CIU Miquel Roca. (EFE)
Josep Antoni Duran Lleida acompañado del exdiputado de CIU Miquel Roca. (EFE)

El área que controlará Helena Roca es una de las más importantes –si no la más– de la entidad musical, ya que ha de gestionar las aportaciones dinerarias de las empresas. Y aunque los tiempos no están para lanzar las campanas al vuelo, aún sigue siendo una bicoca realizar donativos a la entidad, ya que el 95% de las aportaciones desgravan a Hacienda.

El ‘rescate’  de un cargo de Mascarell

Al margen de Helena, también acaba de entrar en la estructura liceística Sira Torrecilla, exjefa de Relaciones Institucionales del consejero de Cultura, Ferran Mascarell. Mascarell está ahora fuera del Gobierno catalán, puesto que oficia como delegado de la Generalitat en Madrid, pero según fuentes cercanas al Liceu “hubo que buscarle acomodo a su jefa de Relaciones Institucionales después de que su sucesor, Santi Vila, no le renovase su confianza”. Lógico, porque el puesto era un cargo de los denominados “de confianza”, o sea, políticos. Y así, es recolocada ahora como directora de Relaciones Institucionales de la entidad musical.

Mascarell no será melómano, pero sabe tocar con los ojos cerrados y maneja la batuta de manera extraordinaria“Cuando llegó a consejero de Cultura, Mascarell mantuvo una reunión con nosotros y dijo que no era un gran melómano, pero insistió en que teníamos un gran equipo porque jugábamos en la ‘champions’. ¿Cómo puede decir eso si no tiene criterio para juzgarlo porque no conoce el mundo de la ópera?. Lo cierto es que eso son frases típicas de los políticos, frases manidas”, dice una fuente interna del Liceu a El Confidencial. Y otra remata que “no será melómano, pero sabe tocar con los ojos cerrados y maneja la batuta de manera extraordinaria para poner a cargos políticos donde ha de haber gente con otras sensibilidades”.

Torrecillas era socialista hace una década. En el 2008, fue fichada como cargo de confianza por el entonces consejero de Educación, Ernest Maragall, para ser luego jefa de relaciones institucionales con otra de las díscolas del PSC, Marina Geli. Mascarell la incorporó al Gobierno de Artur Mas y en enero de este año, cuando se formó nuevo Ejecutivo, Torrecillas pasó adscrita al Departamento de la Presidencia, aunque sin cometido concreto, hasta que este mes de noviembre se le encontró el acomodo del Liceu.

La mano de Roger Guasch

Varias fuentes consultadas por este diario subrayan que “lo que hay es una ofensiva convergente en toda regla para controlar los resortes de poder del Liceu, ya que además de los nombramientos ya realizados, estamos pendientes de más nombramientos en otros ámbitos”, sin desmerecer contratos en áreas tan ‘sensibles’ como la publicidad y el protocolo: uno de esos contratos ya se ha adjudicado y otro está a punto de adjudicarse. Y ahí ha mediado también una presión política, según manifiestan diversas fuentes a este diario.

La ofensiva está dirigida, según afirman diversas fuentes, por Roger Guasch, director general de la institución. Guasch es un hombre de Convergència. En el 2011, fue nombrado director general del grupo L’Aliança (una mutua que estuvo a punto de quebrar y cuya desaparición hubiese supuesto un monumental escándalo político-económico) por la Generalitat, cuando ésta intervino la mutua. “Su perfil es meramente político, igual que el de la gente que ahora está nombrando. Ya decían en CDC cuando fue nombrado que era ‘uno de los nuestros’. Y, si seguimos así, convertiremos el emblemático Liceu de Barcelona en un cortijo”, critican sus detractores.

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