dudas sobre la verosimilitud de la supuesta investigación

Un documento revela cómo CiU fabricó el único escándalo destapado por los Mossos

Cada día que pasa aparecen indicios sobre la supuesta investigación que no hacen más que arrojar dudas sobre la verosimilitud de algunos de los hechos que narra

Foto: El exalcalde de Sabadell Manuel Bustos. (EFE)
El exalcalde de Sabadell Manuel Bustos. (EFE)

¿Se pueden ‘crear’ pruebas? ¿Es posible montar un grandioso proceso contra alguien y darle credibilidad? Algo de eso puede haber. La operación Mercurio, el único gran escándalo que investigaron los Mossos d’Esquadra en toda su historia, tiene los pies de barro. Es más, cada día que pasa aparecen indicios sobre la supuesta investigación que no hacen más que arrojar dudas sobre la verosimilitud de algunos de los hechos que narra.

Para los poco duchos en el tema, la operación Mercurio era, en principio, el gran sumario sobre corrupción cuyo más destacado protagonista habría de ser el exalcalde de Sabadell Manuel Bustos. Pero, para empezar, el nombre de Bustos ni siquiera aparece en la pieza principal. En ella aparecen, en cambio, un exconcejal del PP, Jordi Soriano, varios empresarios y tres ediles más. Incluso se hizo público el nombre del empresario Melquíades Garrido, tío del alcalde, como uno de los detenidos, lo que a la postre se demostró que era mentira. Pero el sumario se troceó luego en algo más de 30 piezas, de las que el exalcalde Manuel Bustos aparece en una docena con acusaciones peregrinas y, a veces, estrambóticas. De hecho, solo en un par de ellas podría haber, a primera vista, alguna prueba indiciaria de delitos o irregularidades.

En aquel momento, Bustos era uno de los hombres fuertes del PSC, la persona de confianza del líder del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba en Cataluña, y su nombre sonaba incluso para ser el líder máximo de los socialistas en esta comunidad. El nombre de Convergència, sin embargo, estaba casi a diario en los periódicos a causa de diversas investigaciones judiciales, como el caso Palau, el caso Adigsa, el caso Treball, el caso ITV —que salpicaba a Oriol Pujol Ferrusola— o el caso Crespo, todos ellos escándalos relacionados con la corrupción. La irrupción de un escándalo con políticos ajenos a CiU, pues, le venía de perlas al partido que lideraba Artur Mas para desviar la atención mediática.

El presidente de CDC, Artur Mas (d), junto al presidente de la Generalitat, Carles Puigemont (i). (EFE)
El presidente de CDC, Artur Mas (d), junto al presidente de la Generalitat, Carles Puigemont (i). (EFE)

Así pues, un tiempo más tarde, afloran algunos documentos que habían permanecido en el cajón: según una grabación (realizada al parecer mediante un teléfono) de mediados de 2009, en mayo de aquel año hubo varios encuentros de dirigentes políticos en Sabadell. Uno de ellos de celebró con motivo de la celebración del 450 aniversario del Gremio de Fabricantes. El 20 de mayo, en torno a una mesa, se reunieron el entonces senador de CiU Jordi Casas, su hermano y presidente del gremio, Josep Casas, el secretario del gremio, Jordi Font (actual asesor del grupo parlamentario de Junts Pel Sí), y Joan Carles Grau, vicepresidente del gremio. En ese encuentro participó también un conocido empresario, “que en algún momento también intervino en la conversación”.

Un método para echarlo

En la reunión, según la grabación realizada por un testigo, Jordi Casas “centró la conversación en la figura del alcalde de Sabadell”, que había sido su rival en dos elecciones. Bustos siempre había ganado de calle las municipales en la ciudad. “Constatado que la voluntad ciudadana no era un cambio en la alcaldía, destacó que había que buscar un método distinto para echarlo, y propuso a los miembros de la mesa incriminarlo mediante un juez amigo suyo en cualquier presunta trama de corrupción que, aunque acabara siendo desestimada, el solo hecho de que este juez la admitiera a trámite, ya supondría un desgaste personal y político que le haría perder cualquier posibilidad de salir reelegido por cuarta vez como alcalde de la ciudad”, dice un documento elaborado a partir de la grabación.

El relato de los hechos continúa detallando que Casas “ya había hablado con este juez, que era muy conocido, que había estado una temporada en el extranjero y que era muy amigo de Polanco, lo cual facilitaría más las cosas para darle publicidad al tema”. Una de las líneas de la acusación podría enfocarse, subrayaba, “por el cobro de comisiones”. Esa fue la línea de investigación (fallida) de los Mossos para poner sobre la mesa el que supuestamente habría de ser un monumental escándalo de corrupción de alguien que no pertenecía a Convergència.

El exalcalde de Sabadell Manuel Bustos, durante su comparecencia ante la comisión de investigación. (EFE)
El exalcalde de Sabadell Manuel Bustos, durante su comparecencia ante la comisión de investigación. (EFE)

La conversación fue revelada por una persona de las presentes a Montse Costa —compañera de Manuel Bustos—, que la remitió por burofax a un despacho de abogados de Barcelona para que quedara constancia. “Consulté con varios juristas sobre la mejor manera de proceder y se me recomendó hacer esta declaración notarial como prevención, por si realmente el señor Jordi Casas llevaba a cabo sus amenazas”, termina señalando el documento al que ha tenido acceso El Confidencial.

El exsenador Jordi Casas señaló a este periódico: “Conozco al señor Jordi Font, pero nunca me he reunido con él. Y con Manuel Bustos, de todos es sabido que era mi rival. Pero desde 2005 no aparezco por Sabadell. En la época de esa pretendida reunión, yo era senador y estaba desligado de la ciudad. Y bastante tenía con defenderme de los palos en las ruedas que me ponían los de Convergència, porque yo soy de Unió y las relaciones no eran fluidas. Además, no conozco a ningún juez y lo que inició el tema fue una denuncia de una concejala de ICV, lo que demuestra que yo no tengo nada que ver”.

Lo cierto, sin embargo, es que el propio alcalde hizo averiguaciones e intentos de aproximación a algunas de las personas presentes. Incluso llegó a comentar el tema con el líder de Unió Democràtica, Josep Antoni Duran Lleida, con el entonces secretario de Organización de Convergència, Lluís Corominas, y con el que fuera presidente de la Generalitat, el socialista Josep Montilla, que restó importancia al tema.

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