TRAS REUNIRSE CON LOS LÍDERES DE LA ANC Y ÒMNIUM

Puigdemont se vuelca con la Diada y ordena a su Gobierno manifestarse el domingo

Puigdemont opta por participar en una manifestación en la que siempre había declinado estar presente Artur Mas para preservar el carácter institucional de su cargo de 'president'

Foto: Diada de 2015 en Barcelona. (EFE)
Diada de 2015 en Barcelona. (EFE)

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, irá a la manifestación independentista del 11 de septiembre, en la que se reclamará el referéndum unilateral independentista. La sorpresiva decisión fue tomada este miércoles, en una ‘cumbre’ celebrada en el Palau de la Generalitat entre el propio Puigdemont y los presidentes de la Asamblea Nacional Catalana, Jordi Sánchez, y Òmnium Cultural, Jordi Cuixart. Estas dos entidades son el ‘brazo civil’ de los partidos independentistas para movilizar a los ciudadanos en las calles de Cataluña.

Pero no será solo él. Neus Munté, portavoz del Gobierno, señaló después de la reunión que todos los consejeros, a excepción del de Interior, que debe vigilar el dispositivo, estarán “de manera natural” en la calle manifestándose. Ahí es nada.

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Puigdemont acudirá a la concentración que se celebra en Salt, localidad cercana a Girona, ciudad de la que el actual ‘president’ había sido alcalde desde 2011 hasta el pasado mes de enero. A lo largo de las pasadas semanas, desde el Gobierno catalán se había excusado la presencia del ‘president’ en la manifestación alegando la supuesta neutralidad que debe tener el puesto. El tema, no obstante, ya estaba acordado desde hace unos días y este miércoles los dos presidente de la ANC y de OC ya se entrevistaron con el alcalde de Salt para hablar de los detalles organizativos.

Además, como el horno no está para bollos y la movilización del independentismo baja alarmantemente, Puigdemont accedió a avalar con su presencia la manifestación soberanista, dejando de lado el argumento de que es el ‘president’ de todos. Esta actitud cobra especial relevancia por las circunstancias en que se produce: por primera vez en cuatro años, la Diada de Cataluña se atomiza para esquivar un posible fracaso si se hubiera convocado un gran acto como en los últimos años.

“Creemos que es muy simbólico que su participación se concrete en el punto de Salt, que es el que le toca en el espacio natural de su territorio. Refuerza el llamamiento que hacemos de asistencia a la Diada”, explicó Jordi Sánchez a la salida de la reunión.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. (EFE)

También Cuixart agradeció al 'president' su asistencia: “Esta es una de las manifestaciones más transversales y en la que puede visualizarse mejor el apoyo de las instituciones propias. Es importante resaltar la presencia del ‘president’ en Salt por el ‘reconocimiento compartido’, porque Salt es una de las poblaciones con mayor concentración de inmigración, y por eso es importante que Puigdemont haya decidido asistir. Estamos hablando de la máxima autoridad del país y de la alcaldesa de la capital catalana, Ada Colau, que también anunció que asistirá. Por tanto, se reafirma esa transversalidad de la convocatoria”.

Las excusas de la portavoz

En esta edición, se celebran cinco concentraciones simultáneas, en Barcelona, Tarragona, Lleida, Salt y Berga. De esta manera, se facilita a los militantes de comarcas un menor desplazamiento y se ahorra tanto en personal como en medios organizativos. De momento, la única concentración que ha llegado a las previsiones que habían previsto los organizadores es la de Berga.

Pero, además, esta Diada tiene un objetivo muy particular: reclama el referéndum unilateral de independencia para el año que viene, una cita que hasta ahora Puigdemont ha negado que vaya a organizar desde el Gobierno, puesto que en caso de convocarlo, vulneraría la ley. Es más: este miércoles, Sánchez y Cuixart le regalaron una de las camisetas confeccionadas exclusivamente para esta cita, que lleva el logotipo de una R (de referéndum) dentro de dos círculos y la leyenda ‘A punt’ (A punto).

La portavoz Neus Munté lo ve de diferente forma: “El lema de esta Diada, ‘A punt’, significa que este es un país que está a punto para asumir un reto democrático de primer orden, que se basa en preparar al país para asumir su condición de país independiente. Puigdemont quiere huir del protagonismo excesivo, pero hay evidentemente una gran coincidencia entre el lema de la jornada y el mandato democrático”. También subrayó que “la faceta institucional es muy clara, pero el ‘president’ tiene todo el derecho a manifestarse como un ciudadano más, en lo que es un acto cívico y democrático que une a muchas personas, y hacerlo con la misma normalidad con que lo hizo en años anteriores, puesto que cuando era alcalde ya iba a las manifestaciones”.

Para Sánchez, esta Diada tiene “un significado muy importante: primera tras el 27-S, o sea, con Gobierno y mayoría independentista en el Parlamento. Por otra parte, se produce en un momento de una ofensiva intensa del Estado en contra de los principios democráticos más elementales de cualquier sistema político y societario“.

El presidente de la ANC añadió: “No engañamos a nadie. Convocamos un 11-S para ganar la independencia. La Diada es inequívocamente independentista por parte de las entidades que convocamos. Como dijimos los años anteriores, que todos sepan que este país lo que quiere es construir una república, y solo se puede construir desde la soberanía nacional, o sea, la independencia”.

Cuixart, por su parte, destacó que “este país avanza de manera firme y decidida". "Muchos conciudadanos nos encontramos ya en un estadio de república catalana y nos parece que ya hemos superado el Estado autonómico”, remachó. Para el dirigente de Òmnium, “la independencia no es un fin, sino un instrumento para superar el estadio de bloqueo, cuando vemos que nuestras instituciones de autogobierno están siendo bloqueadas en uno de los periodos más oscuros de la historia de España”.

Aprovechar la ‘ofensiva’ del Estado

Puigdemont y el presidente de la ANC, Jordi Sánchez. (EFE)
Puigdemont y el presidente de la ANC, Jordi Sánchez. (EFE)

Respecto a las inscripciones para la asistencia, los dos dirigentes soberanistas admiten que no prevén un fracaso de la convocatoria. “No hay plan B porque no será necesario. Estamos convencidos de que llenaremos todos los tramos. El ritmo es bueno y el crecimiento es geométrico, además de que hay otra de las concentraciones que está prácticamente llena. En la última semana, ha sido endiablado el aumento. Probablemente, tendremos una ratio mayor que el año pasado entre las personas inscritas y las que participan. Los inscritos serán solo una parte de los que finalmente irán a las concentraciones”, subrayó Sánchez. Y añadió: “Con las últimas ofensivas del Estado, esperamos que las inscripciones aumentarán mucho más en estos días que faltan”.

Jordi Sánchez no pudo resistirse y clamó por “poner de relieve la enorme gravedad de la situación del Estado. En 24 horas, hemos escuchado advertir del riesgo de la libertad y hemos leído también que un partido no podía inscribirse en el registro de partidos porque pide la independencia”. Claro que no debía haberse leído los motivos por los que se denegaba la inscripción de momento, y pasaba por alto que otros miembros claramente alineados con la independencia, Demòcrates de Catalunya, el partido escindido de UDC, aplaude esa negativa. Pero eso le sirvió para reclamar que “este conflicto solo tiene un salida, que es de diálogo político, no judicial”.

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