ÚLTIMA SESIÓN DE LA COMISIÓN DEL ‘CASO PALAU’

CiU acusa ahora al consejero de Economía de ser amigo y socio de Fèlix Millet

Última sesión de la comisión de investigación del Palau de la Música y movida en el Parlamento catalán. Compareció el lunes por la tarde, como broche

Foto: CiU acusa ahora al consejero de Economía de ser amigo y socio de Fèlix Millet
CiU acusa ahora al consejero de Economía de ser amigo y socio de Fèlix Millet

Última sesión de la comisión de investigación del Palau de la Música y movida en el Parlamento catalán. Compareció el lunes por la tarde, como broche de oro, el consejero de Economía de la Generalitat, Antoni Castells, a petición propia. Pero le esperaban con la artillería pesada los representantes de Convergència i Unió (CiU).

Castells dejó bien claro durante su intervención que “la comisión investiga la financiación de Convergència que, según parece, se sirvió de forma poco respetable de la institución que es el Palau de la Música. Poco podré decir al respecto, pero sí quiero clarificar algunas cuestiones que se han comentado públicamente”. El portavoz convergente, Jordi Turull, no perdió el tiempo: “Conseller Castells, demuéstreme usted que no era amigo del señor Millet”, le espetó casi a modo de saludo. Y luego afirmó: “El señor Millet y usted eran más que amigos y tenían una trama especulativa”.

El consejero explicó detalladamente que su Departamento firmó un convenio para permutar la calificación de un edificio para que se pudiera construir un hotel en un solar adyacente al Palau, tema desvelado por este diario. La operación era sencilla: para que el Palau pudiese construir debía permutarse la calificación de un edificio que pertenecía a la Generalitat. “Fue un proyecto de características muy habituales. La Generalitat entró porque se lo pidió el Ayuntamiento y el Palau, dos instituciones muy respetables”, subrayó Castells. Y añadió que “se firmó un convenio intachable, que preveía unas compensaciones para la Generalitat, por el cambio de usos. Es decir, que según lo que valiese el edificio del hotel, la Generalitat recibiría una indemnización conforme un baremo previsto en el mismo convenio. Por tanto, la Generalitat ganaba siempre, ya que aquel edificio con un valor teórico que teníamos nunca se convertiría en residencial”.

Lo malo es que, de tapadillo, el presidente del Palau de la Música, Fèlix Millet, vendió los solares a Olivia Hotels, hecho del que Castells se enteró el pasado mes de septiembre. “Ese mismo mes, la dirección general de Patrimonio acudió al registro de la propiedad y reclamó la compensación y la ejecución de las garantías, esto es, que se traspasase a la Generalitat un porcentaje de la propiedad de los solares donde iba a construir el hotel”, reconoció el consejero.

Contraataque de Castells

Castells se sorprendió por la dureza de CiU. “Vine aquí a informar, a petición propia. Y me gustaría que la misma actitud que observo la observen los diputados”, repitió. Y dirigiéndose directamente al portavoz convergente, le contestó: “Dios mío, ni es una operación especulativa ni es a favor de un particular, porque toda la plusvalía se la apropiaba la Generalitat. Estamos hablando del Palau, no del delincuente que había al frente del Palau. ¿Usted piensa que hubiésemos hecho esta operación si supiésemos que Millet era un delincuente?”.

Y finalizó su intervención con una dolida alocución: "Los que representamos a las instituciones, tenemos el derecho a que cuando actuemos en el ejercicio de nuestras funciones, se nos presuponga la voluntad de servir al interés público. Resulta inaceptable la actuación de aquéllos que sin fundamento, sin ningún dato ni hecho que los avale, se permiten cuestionar el espíritu que guía la actuación de la institución. Y esta lógica está en el origen de todas las perversiones. Es inaceptable e injustificable. Es dañina. Y es más intolerable cuando la utilizan con fruición digna de mejor causa los responsables de partidos políticos que deberían velar precisamente por la defensa de las instituciones. En este caso, el comportamiento es, simplemente, de una deslealtad inconmesurable, porque lo que buscan es la destrucción del adversario político, hacer mal a las personas aunque con ello se lleven por delante a las instituciones, ya que esparcen sombras de duda. En política no vale todo. No se ha de esconder nada, pero no se puede ensuciar y hacer mal impunemente".

“El problema de CiU es el 4%”

Turull, no obstante, le echó en cara que no cobrase aún los 5,6 millones de euros que debía pagarle el propietario del hotel. Máxime cuando tanto los nuevos gestores del Palau como el dueño de Olivia Hotels, Manuel Valderrama, manifestaron ya que no piensan pagar, ya que el edificio no se puede construir al estar paralizado todo el proyecto.

El representante de CiU fue más allá y le exigió responsabilidades porque Millet hizo desaparecer 3,7 millones de euros recibidos de fondos públicos. Y, además, el Instituto Catalán de Finanzas (ICF), le entregó otros dos millones de euros en créditos, que fueron cubiertos por Millet con facturas falsas. “Los 5,6 millones del hotel, los 3,7 millones de fondos públicos desaparecidos y los 2 millones de créditos del ICF suman más de 11 millones de euros. ¿Piensa depurar alguna responsabilidad en alguien o asumirlas directamente?”, zanjó Turull. Y en el turno de réplica, se ratificó en las acusaciones de trato de favor y subrayó que ello es así porque, a medio plazo, el lugar del hotel podría ser ocupado por apartamentos, tal y como publicó en exclusiva este diario.

El portavoz socialista, Jordi Terrades, arremetió contra CiU. “Ustedes quieren hablar de todo menos de lo que es objeto de esta comisión, que es si se habían financiado ilegalmente. Han calificado esta comisión de tribunal político de tiempos del franquismo, de haber aplicado la mayor operación de MacCarthismo desde la II Guerra mundial, de que todo era un montaje. Pero Convergència tiene un problema, que se llama 4%, que según los documentos hallados en el Palau era la comisión que se cobraba de obras públicas adjudicadas por el Gobierno de CiU, como las de la línea 9 del Metro y las de la Ciudad de la Justicia. Y de ahí salió dinero para la Fundación Trias Fargas [vinculada a CDC] y a empresas que no han trabajado para el Palau. Y también había facturas falsas de una empresa fantasma que coinciden con facturas convergentes. Y a un dirigente de CDC, como Àngel Colom, se le dio dinero para que saldase las deudas de su antiguo partido. Y había reuniones frecuentes entre Millet y Montull con Carles Torrent y Daniel Osàcar, responsables de finanzas de CDC. Por tanto, su problema es el 4% y todavía no han dado explicaciones claras y transparentes sobre lo sucedido”.

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