LOS VECINOS DENUNCIARON EL TEMA ANTE LA FISCALÍA

El penúltimo pelotazo de Millet: un hotel de lujo amenaza con salpicar a más políticos

El hotel de cinco estrellas que se había proyectado al lado del Palau de la Música de Barcelona y que sublevó a los vecinos lleva camino

Foto: El penúltimo pelotazo de Millet: un hotel de lujo amenaza con salpicar a más políticos
El penúltimo pelotazo de Millet: un hotel de lujo amenaza con salpicar a más políticos

El hotel de cinco estrellas que se había proyectado al lado del Palau de la Música de Barcelona y que sublevó a los vecinos lleva camino de convertirse en otro de los escándalos, el penúltimo, con un personaje controvertido en su epicentro: el ex presidente del propio Palau, Fèlix Millet. Según fuentes conocedoras del caso, la construcción del hotel pretendía ser un nuevo pelotazo del otrora prócer barcelonés, que se quedó con el terreno y lo vendió a Olivia Hotels, una empresa familiar propiedad de Manuel Valderrama. El arquitecto encargado de la construcción era Óscar Tusquets, el mismo que realizó la ampliación del Palau de la Música.

Precisamente ayer quedó constituida oficialmente la comisión parlamentaria para investigar la vinculación de Fèlix Millet con Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), presidida por el republicano Pere Vigo. Por ella, pasarán dirigentes de Convergència (Ángel Colom, Antoni Vives, Agustí Colominas, Daniel Osàcar y, posiblemente, los ex consejeros Felip Puig y Pere Macías), así como ex altos cargos del Palau y directivos de Ferrovial. Pero, a la vista de los nuevos indicios sobre operaciones de Millet, pueden salir salpicados políticos que ocupan puestos importantes tanto en el Ayuntamiento de Barcelona como en la Generalitat.

El origen del pelotazo se remonta al año 2003, cuando se consideró la idea de aprovechar tres solares, en pleno centro de Barcelona, para edificar el establecimiento hotelero y un parking subterráneo. En resumen, 80 nuevas plazas hoteleras y 60 aparcamientos. Oficialmente, los solares fueron cedidos por los hermanos de la Salle, sus antiguos propietarios, al Palau a cambio de que la institución musical sufragase los gastos de remodelación de la escuela. Millet se aseguró la recalificación urbanística y que no hubiera problemas por parte del Consistorio ni de la Generalitat y, en el 2007, los vendió a la compañía hotelera que es su actual propietaria.

Pero hay un pequeño detalle: según la documentación que el Ayuntamiento de Barcelona manejó a lo largo de todo el proceso, la petición de recalificación y todos los documentos apuntaban a que el propietario era el Orfeó Català. “De haber sido realizada la solicitud por parte de una empresa privada, hubiese sido más difícil conseguir la recalificación”, señalan fuentes cercanas a la investigación. En septiembre pasado, después de que estallase el escándalo del caso Millet, la Fundación del Palau figuraba todavía como la promotora del hotel a pesar de que hacía dos años que los terrenos ya eran de Valderrama.

Sin embargo, un documento hallado en la institución, aunque desligado de la operación del hotel, establece que Olivia Hotels se comprometía al pago de todas las obligaciones económicas derivadas de la recalificación de las fincas y a abonar una compensación a la Fundación del Palau de 3.606.072 euros.

Hay otro pequeño detalle: los cambios de manos no están claros, ya que hay indicios que apuntan a que los terrenos a recalificar no pasaron a ser patrimonio del Palau de la Música, sino del propio Fèlix Millet, su presidente, que luego los vendió a Olivia Hotels. Fuentes cercanas al Palau, sin embargo, apuntan a que la compañía hotelera recibió la cesión gratuita de los solares por parte de la Fundación de la institución musical. Y hay otro pequeño detalle: Valderrama era vocal del propio Palau, por lo que la larga mano de Fèlix Millet podía haber viciado el proceso.

En la recta final del proceso, sin embargo, estalló el caso Millet y saltaron las alarmas. El 30 de octubre, todos los grupos municipales decidieron suspender la tramitación urbanística y, desde entonces, el proyecto se encuentra paralizado. “Esperamos que se abandone definitivamente la idea”, declaró a este diario Maria Mas, presidenta de la asociación de vecinos del Casc Antic. Precisamente este colectivo, junto con el grupo Veïns en Defensa de la Barcelona Vella presentaron un contencioso el pasado año para frenar la urbanización de la zona. También presentaron el caso ante la fiscalía de Barcelona. “Olivia Hotels estaba interesada en que la fundación del Palau apoyase su petición para poder aplicar el plan de mejora urbana del barrio y construir”, añade Mas.

Pero los actuales gestores del Palau ya no están por la labor. Hace tres meses, la institución envió una carta al Ayuntamiento en la que pedía el cambio de objetivos de los solares. Y en ellas apostaban por erradicar el hotel y construir, en su lugar, una escuela coral, salas de ensayo, sala de documentación y archivo, biblioteca y dotaciones culturales para el barrio.

Pedirán explicaciones al consejero Castells

Lo cierto, sin embargo, es que desde la Administración no hubo apenas control sobre los cambios de la propiedad de los solares. Tanto desde el Ayuntamiento como desde la Generalitat, el tema se tiró adelante teniendo como punto de referencia al Palau de la Música, cuando los terrenos y la explotación del futuro hotel eran de una empresa privada. “El tema puede salpicar a cargos políticos de estas dos instituciones”, señala una fuente solvente. “Por ejemplo, al alcalde Jordi Hereu y al teniente de alcalde de Urbanismo, Ramón García-Bragado”, añade la misma fuente.

Pero la implicación más profunda es la del consejero de Economía, Antoni Castells: para poder construir en los solares, realizó una permuta de los derechos de edificación de un edificio ubicado en la propia plaza de Sant Jaume y que tenía la consideración de equipamiento hotelero. Este edificio, propiedad de la Dirección General de Patrimonio (que depende de Economía), hubiese tenido una valoración de 5 millones de euros. Tras negociar con el Palau, Economía cedió los derechos de edificación a los solares al lado de la institución musical. “Lo que ha ocurrido es que la Generalitat se queda sin los derechos para construir un hotel. ¿Por qué? Debería explicarse, porque de esta manera el edificio de la plaza de Sant Jaume pierde su valor. Hay, pues, una minusvaloración patrimonial”, señala una fuente conocedora de la operación.

Y desde Convergència se ve claro que, llevada la investigación al terreno político, también hay políticos que ostentan cargos en la actualidad y que no pertenecen a CDC que han de pasar por la comisión de investigación del caso Palau.

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