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Corazón inmenso, ingenuo e intelectual: retrato del poeta Emilio Prados
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REFERENCIA DE LA GENERACIÓN DEL 27

Corazón inmenso, ingenuo e intelectual: retrato del poeta Emilio Prados

José Antonio Hergueta y Jorge Peña estrenan en el Festival de Málaga un documental sobre el malagueño, gran amigo de Lorca, y exiliado en México tras la Guerra Civil

Foto: Homenaje a Prados en el paseo marítimo de El Palo. (Toñi Guerrero)
Homenaje a Prados en el paseo marítimo de El Palo. (Toñi Guerrero)

Sí, corazón inmenso, ingenuo, loco (incluso) e intelectual. Dueño de palabras no siempre fáciles. Una poesía apta para paladares exquisitos en muchas etapas de su vida y que sabía escribir para el gran público, pero que renunció al oropel del aplauso inmediato para no abandonar su riquísimo mundo interior.

La vida y obra del poeta malagueño Emilio Prados, sin duda uno de los poetas más desconocidos de la Generación del 27, también uno de los más complejos, atractivos y singulares, se ha trazado en un documental estrenado en la XXV edición del Festival de Málaga. La cinta sobre Prados, 'Cazador de nubes', como se titula el trabajo, homenajea a este gran amigo de Federico García Lorca, al joven poeta de la Residencia de Estudiantes en Madrid —“fue la época más feliz de mi vida”— y se adentra en las profundidades de su exilio en México.

Foto: Reproducción fotográfica de las Sinsombrero. (David Navas Cañedo)

“Siempre tuvo nostalgia del mar de Málaga”, remarca Jorge Peña, director de esta producción audiovisual. Y ese mar le acompañó en forma de caracolas, estrellas marinas y recuerdos azules, mediterráneos, en su habitación de México DF, el lugar de donde ya no quiso volver, a pesar de que un amigo le tenía preparadas unas llaves de un piso en su ciudad natal por si deseaba regresar. Desechó la idea porque la Málaga que se iba a encontrar no era la de los años 20.

Correspondencia con María Zambrano

José Antonio Hergueta, productor del documental, recuerda la intensa huella filosófica que le dejaron los estudios en Alemania tras la estancia en Davos (Suiza), donde se recluyó de joven por problemas pulmonares. Esta querencia por hacerse las eternas preguntas de la vida derivó en una amistad con la filósofa María Zambrano que se tradujo en una intensa correspondencia entre ambos. Las cartas ofrecen claves de ambas figuras, como ha estudiado el profesor Francisco Chica, uno de los guionistas del documental, y que arroja luz a los escritos y trayectoria vital del poeta.

placeholder Fotograma del documental 'Emilio Prados. Cazador de nubes'.
Fotograma del documental 'Emilio Prados. Cazador de nubes'.

Hay muchos Prados. Está el Prados alegre, vital, el de la sonrisa sin carcajada, el de los anteojos, marca intelectual que le acompañó siempre; el que enseñaba a leer y a escribir a niños de la playa en el barrio marinero de El Palo. Está el Prados enamorado de las vanguardias, un ojo siempre atento a lo último, y conocedor de la tradición. Y el poeta que hacía destacar a los demás, que dudaba de que su obra valiera y que rompió manuscritos (la película exhibe la metáfora del fuego, esa combustión del papel e interna, la furia de lo inalcanzable)… y el fundador de 'Litoral'.

Porque escribir de Emilio Prados es hablar de la revista emblema de la Generación del 27, fundada en 1926 por él y Manuel Altolaguirre, y que contó en su primera etapa con nueve entregas. En su colección Suplementos publicaron, además de Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre y José Bergamín. También colaboraron Pablo Ruiz Picasso y Juan Gris.

“Con más conversación que trabajo, casi siempre desinteresado, artístico, porque Emilio era y es el hombre más generoso del mundo”

'Litoral' se editó en la Imprenta Sur. Lorenzo Saval, sobrino-nieto de Prados, y actual director de la revista, recorre en el documental la memoria de la publicación y de la imprenta que tenía forma de barco. “Con sus barandas, salvavidas, faroles, vigas de azul y blanco, cartas marítimas, cajas de galletas y vino para los naufragios”, recordaba su amigo Altolaguirre al rememorar Sur… y a Prados: “Con muy pocas máquinas, con muchos sillones, con más conversación que trabajo, casi siempre desinteresado, artístico, porque Emilio era y es el hombre más generoso del mundo”.

placeholder Lorenzo Saval en un momento del documental.
Lorenzo Saval en un momento del documental.

El documental no es, ni aspira a ser un biopic. Su vida atrapa. “Es un personaje apasionante y contemporáneo, pero tampoco se ha querido idealizar”, cuenta Hergueta. El desafío consistía en plasmar en imágenes temas tan abstractos y que el espectador pudiera ser capaz de imaginarse y aprender del personaje. “Se trata de seducir en vez de explicar”, recalca el productor.

Y esa seducción surge en el filme, porque Emilio Prados es una figura de 1.000 caras, un “cazador de nubes” envuelto en ese “mar de nostalgia” que habría querido otra vida y cuya poesía encierra una formidable riqueza estilística.

Sí, corazón inmenso, ingenuo, loco (incluso) e intelectual. Dueño de palabras no siempre fáciles. Una poesía apta para paladares exquisitos en muchas etapas de su vida y que sabía escribir para el gran público, pero que renunció al oropel del aplauso inmediato para no abandonar su riquísimo mundo interior.

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