Los 'quemadores' de chatarra ponen en jaque a los bomberos de Málaga
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Los 'quemadores' de chatarra ponen en jaque a los bomberos de Málaga

En la última semana, se han realizado hasta cinco intervenciones diarias para sofocar fuegos provocados por personas que quieren extraer metales como el cobre

placeholder Foto: Un bombero, sofocando uno de los incendios registrados estos días. (SAB)
Un bombero, sofocando uno de los incendios registrados estos días. (SAB)

Hasta “tres, cuatro y cinco salidas” diarias están realizando los miembros del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga para sofocar los incendios supuestamente provocados por chatarreros que queman todo tipo de objetos de dudosa procedencia para extraer el cobre y otros metales para su posterior venta. Una situación que se extiende en el tiempo, pero que se ha intensificado durante la última semana, y que absorbe un importante número de efectivos y vehículos cuyo tiempo de reacción para atender otras emergencias se ve gravemente comprometido.

El portavoz del Sindicato Andaluz de Bomberos (SAB) en el Ayuntamiento de Málaga explicó a El Confidencial que no ha habido día de la última semana en que no hayan tenido que desplazarse a la barriada de Los Asperones para sofocar unas llamas que son un peligro: tanto para las personas que viven en ese núcleo como por el riesgo de provocar un incendio forestal, ya que en el entorno hay muchas zonas de matorral bajo que en estos días de sofocante calor arderían con gran facilidad.

“En alguna ocasión ha volado un rescoldo, ha cogido verde y se han iniciado llamas que han saltado a la autovía”, explica, “pero lo más peligroso es para las personas que viven allí, porque esas chabolas no tienen las mínimas medidas de seguridad”.

Este bombero apunta que sus compañeros del parque de Teatinos, que cubre distintos distritos de la zona oeste de la capital malagueña, como Campanillas, Churrianas o Puerto de la Torre, prácticamente “se dedican a apagar chatarra”. “Es nuestro trabajo y lo hacemos”, pero “se está dejando parte de la ciudad sin un servicio básico” y “hemos llegado a un punto en el que es obvio que se están riendo de nosotros”.

¿Y por qué tienen esta sensación? Pues porque están convencidos de que los están utilizando para que apaguen las llamas y facilitarles el ‘trabajo’. “No sabemos si tendrán la caradura de llamar ellos mismos, pero siempre llega el aviso. Cuando no es un conductor que ha visto la columna de humo desde la autovía, es una patrulla de la Policía Local o Nacional que ha pasado por allí, un ciudadano que da la voz de alarma o Emergencias 112”. Al final, el destino es el mismo: Los Asperones. Solo en la última semana, según han explicado las fuentes consultadas, los bomberos han tenido que sofocar una veintena de incendios en esta zona.

placeholder Objetos apilados que después fueron incendiados. (SAB)
Objetos apilados que después fueron incendiados. (SAB)

“Los compañeros salen tres, cuatro o cinco veces durante cada guardia por lo mismo”, detalla este representante de los expertos en extinción de incendios, que manifiesta que, “si llegan antes de lo que a ellos les interesa para extraer los metales, nos lanzan piedras para que nos vayamos”. Es lo que ocurrió este domingo, cuando fue atacado uno de los componentes del dispositivo que trabajaba en la zona. Horas antes, observaron cómo se habían apilado neumáticos y otros objetos en una cuba de metal que al rato tuvieron que ir a sofocar porque estaba ardiendo.

Tiempo de respuesta

Esta situación, cronificada en el tiempo, disminuye notablemente la atención de otras emergencias que se puedan producir en el entorno del parque de Teatinos, ya que, “si estás apagando uno de estos fuegos y, por ejemplo, entra un aviso de un incendio en vivienda, tienes que ir a equiparte, igual hay que cambiar de vehículo porque no llevas el adecuado o llevas la mitad de carga de agua”.

Es cierto que “puede ir una dotación de los parques de Martiricos o El Limonar, pero entonces empeora el tiempo de respuesta” y la efectividad se ve comprometida, agrega el portavoz del SAB en el consistorio malagueño, que ha explicado que van a presentar un escrito para que se tomen medidas ante lo que considera un “problema serio de seguridad y contaminación” que devalúa la distribución estratégica de los efectivos.

Los bomberos hablan de un problema serio de seguridad y contaminación

Como el material que queman “es de dudosa procedencia”, la citada fuente apuesta por una intervención conjunta de distintos departamentos municipales para acabar con esta dinámica: “Cada vez que entre un aviso, que acudan una o dos patrullas policiales, bomberos para apagar el fuego y, lo más importante, miembros de la empresa municipal de limpieza con un camión adaptado y una pluma que se lleve toda la chatarra”. “Si se les quitan los metales en cada actuación, comenzarán a dejar de hacerlo”.

Hay que tener en cuenta que las personas que provocan estos incendios buscan pelar de una manera rápida el plástico de los cables de cobre, extraer los hierros de los colchones y hasta unos filamentos metálicos que llevan los neumáticos. Como recalca este portavoz, la sospecha es que parte del material se haya podido obtener de manera ilícita, lo que implicaría que hay una o varias empresas de reciclado que se estarían saltando la normativa y pagando por un producto que no cuenta con su factura o documentación.

Mientras tanto, los bomberos de la zona oeste de Málaga se preparan para la próxima cascada de llamadas con la incertidumbre de si serán recibidos a pedradas o si llegarán a tiempo a otro servicio más importante. “Cualquier día va a ocurrir una desgracia si no se acaba con este asunto”.

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