Rebelión de los aceiteros por el etiquetado que equipara el aceite de oliva y el de colza
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Norma europea que entrará en vigor en 2021

Rebelión de los aceiteros por el etiquetado que equipara el aceite de oliva y el de colza

El sector se reúne hoy con el Ministerio de Consumo para reclamarle que este producto tenga la máxima calificación saludable en el semáforo nutricional que llevarán los alimentos

placeholder Foto: Planta de una de las aceiteras de Deoleo a pleno rendimiento. (EFE)
Planta de una de las aceiteras de Deoleo a pleno rendimiento. (EFE)

La sectorial nacional que agrupa las denominaciones de origen (DO) del aceite virgen de España va a mostrar hoy su “rotundo rechazo” a la intención del Ministerio de Consumo de implantar en los próximos meses el sistema europeo de etiquetado de alimentos Nutriscore, al entender que "abre la puerta a un fraude al consumidor, al equiparar las propiedades del aceite de oliva con las del aceite de colza y otros aceites de semilla, como el de nuez".

Este sistema pretende clarificar qué alimentos son más o menos saludables, mediante un sistema semafórico de cinco registros, que van desde el A-verde (el más saludable) al E-rojo (el menos saludable), lo que hará más fácil al consumidor conocer los efectos nutricionales de esos productos o su aporte calórico.

placeholder La ministra alemana de Consumo, con el etiquetado Nutriscore. (Reuters)
La ministra alemana de Consumo, con el etiquetado Nutriscore. (Reuters)

En el caso del aceite de oliva, el semáforo otorga al producto un nivel medio (C-amarillo) y lo sitúa al mismo nivel que el aceite de semilla, pese a que los aceites de oliva virgen y virgen extra ya tienen una calificación de máximo nivel otorgada por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, por su papel en la prevención de enfermedades coronarias y determinadas tipologías de cáncer.

La sectorial entiende que el Gobierno de España “no puede ser cómplice de un atropello que dañará irremediablemente la imagen y la reputación de uno de los productos agroalimentarios más prestigiosos del país, y en plena crisis de la pandemia”.

El titular del Ministerio de Consumo, Alberto Garzón, del que depende orgánicamente la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), anunció en verano que el sistema de etiquetado frontal nutricional Nutriscore entrará en vigor el primer cuatrimestre de 2021. España se suma así a Francia, que ya tiene implementado este sistema, y a Bélgica y Alemania, que han anunciado a la Comisión Europea su deseo de ponerlo en marcha.

Cambio de postura del Gobierno

Inicialmente, el Gobierno de Pedro Sánchez anunció en 2018 que la incorporación de España a este sistema “se implantará en alimentos compuestos por más de un ingrediente. Por ello, no es aplicable ni al aceite, la leche, la miel o los huevos, por ejemplo”. Así lo explicaba en Twitter el Ministerio de Sanidad y Consumo, entonces dirigido por María Luisa Carcedo, ante el revuelo creado en esos sectores.

Sin embargo, en un informe del pasado mes de marzo, el ministerio —ahora en manos del dirigente de Unidas Podemos— ha incluido el aceite de oliva, que aparece con la calificación intermedia en cuanto a sus efectos saludables. Los autores del informe ponen el aceite de oliva por encima del de girasol, palma o coco, pero lo sitúan a la par que el aceite de colza y el de nuez. “Esta modificación está basada en la evidencia científica sobre los beneficios para la salud del consumo de aceite de oliva, siendo además el más consumido en España, y que los aceites de colza y nuez son también recomendados en las guías nutricionales francesas”, aseguran.

Ante ello, la mesa sectorial nacional de las denominaciones de origen protegido del aceite virgen de España ha presentado una propuesta de modificación para que este producto tenga la máxima calificación en ese semáforo nutricional europeo. Hoy, han sido citados en el ministerio para exponer su posición ante la Secretaría General de Consumo y Juegos.

La sectorial reclama al Gobierno que actúe en defensa de los intereses del sector en los mismos términos en que lo hace Francia con el queso

La sectorial reclama al Gobierno de España que actúe en defensa de los intereses del sector en los mismos términos en que Francia ha defendido también su industria del queso ante la implantación de un sistema que bajaba la catalogación general de la mayor parte de sus productos. Francia exigió y logró un cambio de los criterios de valoración favorable a los intereses de su industria quesera, que salía inicialmente malparada por el aporte calórico alto de las grasas de este producto, pero a la que se le reconoció posteriormente su aportación de calcio al organismo humano.

España exporta dos tercios de su producción de aceite de oliva virgen y virgen extra, y aproximadamente un tercio de esa cantidad se comercializa en los países de la Unión Europea. “Es mucho lo que nos jugamos, porque estamos poniendo en riesgo una seña de identidad como país; en peligro la marca España, y en tela de juicio nuestra influencia internacional. Vamos a destrozar un sector que genera muchísimos puestos de trabajo y que genera un producto que es magnífico para el futuro de nuestras nuevas generaciones. Si todos los consumidores de la UE no perciben la diferencia entre el aceite de oliva y otros aceites, si no es identificado por su alto valor saludable, no sabemos qué parte del consumo europeo va a caer. Pero es un riesgo que no estamos dispuestos a correr”, subraya José Manuel Bajo, también responsable de la DO Baena.

placeholder José Manuel Bajo, secretario de la Sectorial Nacional del Aceite de Oliva Virgen con Denominación de Origen Protegida.
José Manuel Bajo, secretario de la Sectorial Nacional del Aceite de Oliva Virgen con Denominación de Origen Protegida.

Este sistema de etiquetado frontal es voluntario para las empresas que decidan establecerlo, a falta de que la normativa europea decida sobre su obligatoriedad. La decisión de implementarlo en España supondrá que el país forme parte del grupo, junto a Francia y Alemania, que lidera una posición en Europa favorable a establecer un sistema vinculante y accesible para todas las personas.

La elección de este modelo semafórico se debe a que cuenta con más apoyo por parte de científicos y especialistas en nutrición, de asociaciones de consumidores y, además, es más intuitivo para el consumidor. Asimismo, buena parte del sector de la alimentación ya ha anunciado su intención de adherirse.

Alberto Garzón explicó en el Congreso que, si bien ninguno de los sistemas de etiquetado existentes es perfecto, de momento, Nutriscore es el que mayor consenso genera. Además, asumir el sistema Nutriscore permite formar parte de sus comisiones y órganos de trabajo para poder ir mejorando el sistema y ajustándolo a las virtudes de la dieta mediterránea y los productos artesanos. En este sentido, Aesan ya ha trabajado con las autoridades de otros países miembros, como Francia, para adecuar la norma a los beneficios del aceite de oliva, por ser el exponente de la dieta mediterránea y por la evidencia de sus efectos favorables sobre la salud cardiovascular.

La implantación de Nutriscore irá acompañada de campañas de información y formación a los consumidores. Además, servirá como criterio a la hora de desarrollar políticas de publicidad y fiscalidad, articulando así una estrategia integral de mejora de la calidad nutricional de los alimentos.

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