"esto ya es inaguantable", sostienen los vecinos

La Línea, al límite: agresiones en el hospital, sin plan de empleo y la droga que no cesa

El municipio se manifiesta este martes para exigir más presencia de la Policía y la Guardia Civil. Plantean un retén 24 horas en la zona donde descargan los alijos de hachís

Foto: Valla rota entre La Línea y Gibraltar utilizada para el contrabando de tabaco. Imagen de 2017. (Jesús Domínguez)
Valla rota entre La Línea y Gibraltar utilizada para el contrabando de tabaco. Imagen de 2017. (Jesús Domínguez)

Era su sueño infantil. Los niños que hace diez años jugaban en la calle a ser contrabandistas ahora ya ejercen el ‘oficio’ que imitaban. Y son más resabiados que sus mayores, con una mentalidad clara de que ese es su medio de vida. Los ‘nuevos’ narcos forman parte de un problema global de La Línea de la Concepción, un municipio al límite azotado por el 30% de paro (el 70% juvenil).

No hay ni rastro de un plan de empleo, de escala regional o nacional, que consiga impulsar la comarca de Gibraltar. Al menos una señal, algo que ofrezca esperanza. Juan José Uceda, portavoz de la Asociación de Trabajadores Españoles en Gibraltar (ASCTEG), no confía en que las últimas visitas del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, y de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, sirvan para algo. “Claro que hay que reforzar la seguridad, pero mientras no haya un cambio radical en temas sociales de nada servirá que haya más policías; no queremos que esto sea pan para hoy y hambre para mañana”, sostiene Uceda.

“Por La Línea, por tu seguridad y futuro”. Este martes, a las 19 horas, hay una concentración en la Plaza de Iglesia de la Línea. Habla Francisco Mena, coordinador de la Federación de asociaciones antidroga Nexos, que trabaja en todo el campo de Gibraltar. “La gente de la Línea es honrada, y es lamentable que esta comarca sea conocida ahora por estos cuatro mamarrachos”, subraya a El Confidencial.

Una idea que lanza Uceda: a corto plazo se necesitaría un retén de la Guardia Civil que vigilara 24 horas el desembarco de hachís en la playa de la Atunara para que de manera rápida puedan ser interceptados. “Necesitamos mayores medios de forma inminente y permanente y que la presión judicial y de la Fiscalía sea más fuerte con un plan integral para toda la zona. No se puede solucionar todo con represión”, explica Juan Franco, alcalde de La Línea, en declaraciones a este diario.

Policías insuficientes

La cifra de los agentes de la Policía Nacional destacados en el municipio (230) resulta insuficiente para las necesidades de seguridad de la zona. Piden 700 más. “Apenas se cubre un 75% del catálogo previsto y está obsoleto desde hace más de 20 años; además, la Policía no actúa solo como la propia de la ciudad, sino también de la frontera con Gibraltar”, explica Franco, que cuenta entre sus proyectos estrella un puerto de cruceros para competir con el Peñón.

El primer edil linense admite que la situación se ha agravado “desde hace un tiempo”. Todo se complicó tras el asesinato, el pasado mes de junio, de un agente de la policía local tras una persecución. Hubo refuerzos policiales, pero luego empezaron a diluirse con el envío masivo de efectivos a Cataluña. “El ministro Zoido nos ha prometido más policías, pero si no es sostenido no servirá para nada”, admite el político.

No puede ser que un condenado a año y medio de cárcel, si deposita una fianza de 3.000 euros y si no tiene antecedentes, no vaya a prisión

La prohibición de las narcolanchas que planteó el Ministerio del Interior es una “buena” medida, pero claramente “insuficiente”, según el alcalde. En los noventa Gibraltar ya suprimió la narcolanchas. Mena considera importante que al final no se subasten. José Encinas, portavoz de la AUGC (Asociación Unificada de la Guardia Civil), coincide con Uceda en que los que jugaban hace diez años con las cajas de tabaco ya son las nuevas generaciones de narcos. “A los problemas sociales no se les están dando solución y la legislación tampoco permite actuar con la contundencia necesaria. Por ejemplo, no puede ser que un condenado a año y medio de cárcel, si deposita una fianza de 3.000 euros y no tiene antecedentes, no vaya a prisión y no le pase nada. Crece la sensación de impunidad”, sostiene Encinas.

En La Línea todavía recuerdan cuando hubo un repunte del narcotráfico en la década de los noventa. Llegó el ministro José Corcuera, celebró en el municipio una Junta de Seguridad del Estado, y el tráfico de droga “menguó al menos un 5%” y luego llegó el ‘boom’ del ‘ladrillo’ y “mucha gente se puso a trabajar”. “La gente necesita dar de comer a sus hijos. La Línea es una ciudad conflictiva que genera delitos y para ello hacen faltan infraestructuras adecuadas y aprovechar las relaciones con Gibraltar en lugar de romperlas; que toda la comarca pueda tener un beneficio mutuo”, subraya la ASCTEG.

Francisco Mena insiste en la necesidad de “medidas excepcionales” para desplazar no solo las unidades policiales, sino aumentar el número de agentes de Policía, Guardia Civil y Vigilancia Aduanera. “Aquí los agentes ganan lo mismo que en Cuenca y Guadalajara. Los que vienen aquí lo están por proximidad al lugar donde en realidad quieren ir. La plantilla no tiene ni estabilidad ni arraigo en la zona”.

Mena cree que el plus de peligrosidad, como ocurría en el País Vasco en la época de ETA, le daría un valor a la zona como atractivo y zona de especial singularidad. También considera imprescindible que exista un equipo de investigación que analice las redes de narcotráfico. “Estas investigaciones son muy largas en el tiempo y hay que llegar a la cabeza de la organización. Ahora mismo se detienen a los últimos eslabones de la cadena, que son sustituidos rápidamente”, argumenta.

Juzgado especializado en narcotráfico

“¿Cómo puede ser que una persona que solo cobra su pensión contributiva tenga un Q7? Eso ocurre en la Línea y para detectar esto y más deben aumentar los miembros de Vigilancia Aduanera. Hace falta también un juzgado de instrucción especializado en narcotráfico para que los casos no se mueran en los juzgados y se tarden años en ir a juicio. Eso al final crea alarma entre los ciudadanos”.

Este juzgado específico tendría que estar en las zonas donde el narcotráfico está más extendido. En Andalucía, en las provincias de Cádiz, Málaga y Huelva; también en Barcelona, Galicia y Valencia. “Si se ejecuta un mal proceso de instrucción al final no se consigue condena. Hacen falta intervenciones telefónicas, seguimiento y pruebas. Y una voluntad política. Si realmente queremos ganar la guerra, o el Estado pone todo encima de la mesa o esto no lo ganamos en la vida. Iremos a peor y ya hemos cruzado una línea roja muy peligrosa”, destaca Mena.

“Tenemos una puerta donde entra la droga y nadie pone la suficiente vigilancia, ni ofrece soluciones. Aquí donde menos te lo esperas te aparece un narco. Esto ya es inaguantable”, critica un vecino. El nuevo hospital de La Línea (cuya inauguración está prevista entre junio y agosto) podría poner fin al caos del centro hospitalario del municipio. Esta semana se ha producido una agresión a rodillazos de una enfermera. El caso más grave caso ocurrió el pasado 7 de febrero con 20 encapuchados que irrumpieron en el hospital para liberar a un narcotraficante.

No hay ningún motivo para seguir en ese hospital: todos quieren salir corriendo. Los profesionales lo evitan y en cuanto pueden se largan a otro hospital

Adolfo Nogales trabajó los últimos años de su carrera como médico en el hospital de La Línea. Desde el 9 de enero está jubilado, retirado en su casa de Fuengirola. Pidió la prórroga de dos años al cumplir los 65, pero no aguantó más de seis meses. “No hay ningún motivo para seguir en ese hospital: todos quieren salir corriendo. Los profesionales lo evitan y en cuanto pueden se largan a otro hospital o se jubilan como yo. No se encuentran especialistas y actualmente los que se contratan son sudamericanos no homologados, por ejemplo en las áreas de pediatría y urología", cuenta a El Confidencial.

Nogales explica también cómo “un elevado número de profesionales no vive en La Línea. Prefieren hacer el viaje diario a Cádiz o a Jerez ida y vuelta, ¡incluso Córdoba!, antes que vivir en La Línea, donde la impunidad campea a todos los niveles. ¿Cómo puede entender (y aceptar) el ciudadano que las “mansiones” de los narcos, que son urbanísticamente ilegales, el ayuntamiento no proceda a denunciarlas/ derribarlas, mientras que multa por chorradas urbanísticas al resto de los mortales?”.

“Todo está contaminado”

Este médico cree que no existe “mucho interés” en que haya una solución. “El personal quiere cobrar a final de mes y no tener problemas. La impunidad permite llegar a estos resultados muy difícilmente reversibles. Son demasiadas generaciones perdidas. Es una pena, pero en La Línea todo está contaminado”.

Francisco Mena se lamenta de la situación en el hospital. “Que en un espacio tan sensible como el sanitario se lleven a tirones a un detenido…. Si ya han hecho eso, ¿que será lo siguiente? ¿Entrar en comisaría y llevarse a los detenidos? Desaparece el principio de autoridad. Cuando se pierde, empieza la impunidad, pero hay que empezar a aplicar medidas sociales. Los adolescentes y jóvenes no pueden normalizar el narcotráfico y las actuaciones no deben centrarse solo en La Línea, sino en todo el Campo de Gibraltar”, remata.

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