abusos sexuales

Las víctimas del psiquiatra Javier Criado piden al Colegio de Médicos que actúe

Los relatos de las mujeres que presentaron su testimonio coinciden en retratar al doctor como un manipulador que abusaba sexualmente de sus pacientes, algunas incluso menores

Foto: Javier Criado, en unja imagen de su blog.
Javier Criado, en unja imagen de su blog.

“¿Y el Colegio de Médicos de Sevilla por qué no hace nada? ¿Y el juramento hipocrático? ¿Por qué este corporativismo?”, es la pregunta más repetida entre las mujeres que elevan la voz como víctimas de Francisco Javier Criado, el psiquiatra sevillano que este martes acudirá ante la juez investigado (antes imputado) por un delito de vejaciones y contra la integridad moral. Casi es la única posibilidad que tienen de que sus casos no queden olvidados y sin ninguna consecuencia tras el archivo en la vía penal de sus denuncias de abusos sexuales por estar prescritas.

Desde el Colegio de Médicos insisten en que en caso de prescripción los expedientes quedan cerrados. “Es fulminante”, relatan desde sus servicios jurídicos sin dar más opciones. Explican que cualquier denuncia en la vía administrativa se paraliza en cuanto entra en la vía penal y que si hay prescripción del delito todo se archiva de forma inmediata por “un principio de seguridad jurídica y orden público”. “No es que lo digan los estatutos del Colegio de Médicos ni el código deontológico, que también, es que se recoge así en el ordenamiento jurídico”, explican desde esta institución. Cabría acudir al Colegio Andaluz de Médicos y a la Organización Médica Colegial de España (OMC) para solicitar la inhabilitación este facultativo, añaden. Su título médico tendrá validez y seguirá ejerciendo a menos que un juez diga lo contrario, avanzan desde el Colegio de Médicos.

Criado está citado este martes para declarar en el juzgado de instrucción número 19 de Sevilla. Su titular, Ana Escribano, le tomará testimonio a él y a una de las denunciantes. Las mujeres que denunciaron ser víctimas de abusos por parte del colegiado y que se han reunido en la asociación Veritas tienen previsto acudir para apoyar a la denunciante y lanzar algún mensaje.

Ante la juez

El caso que sentará a Criado en el banquillo es el menos grave de los ocho que llegaron al juzgado en 2015 y que fueron archivados por estar prescritos. La denuncia que sigue adelante se refiere a un presunto caso de vejaciones cometido contra una paciente ese mismo año, en 2015. Hay informes forenses que acreditan que la mujer “no miente” y por eso la juez siguió adelante con el caso.

Se archivaron las denuncias por intrusismo profesional, un delito de omisión del deber de socorro, un delito continuado contra la integridad moral, tres delitos continuados de abuso sexual, dos delitos de abuso sexual y uno de inducción al suicidio. Los hechos denunciados se produjeron entre 1985 y 2006. Estos delitos prescriben en 3,5 y 10 años.

Los delitos de abusos sexuales han prescritos porque ocurrieron hace más de diez años

Los testimonios de estas mujeres son sobrecogedores. La Fiscalía también recomendó el archivo por prescripción aunque consideró que había “serios incidios de culpabilidad”. La mayoría de las mujeres que ahora han sacado fuerzas para sacar sus denuncias a la luz callaron durante años “por vergüenza”, porque no querían contar a sus familias qué pasaba en la consulta de Criado o no tuvieron fuerzas ni siquiera de confesarse con sus parejas pasados muchos años.

"No olvido ni un sólo día"

Muchas de ellas además siguen medicándose, con dolencias que se han agravado tras enfrentarse a Criado, tomando ansiolíticos y antidepresivos y con dificultades para contar su testimonio en primera persona. Fueron “dolorosas vejaciones, humillaciones o abusos contra su integridad moral y su dignidad sexual”, relatan sus abogados. “Acudí cuando apenas tenía 19 años. Estaba en segundo de carrera y desde entonces no lo olvidaré ningún día de mi vida”, narra una de estas mujeres. Con ella practicó la hipnosis, como con otras, y hay partes del tratamiento que no es capaz de recordar. Estuvo acudiendo casi tres años y de eso hace ya más de dos décadas. “Era una chica muy inocente y él a las primeras de cambio me metió la lengua hasta la traquea”, relata sin poder terminar de hablar.

Otras están más fuertes pero aún temen ser señaladas como culpables de que el abuso ocurriera. “Mucha gente me pregunta por qué no denunciaste antes, cómo has podido ocultarlo tanto tiempo. En el fondo hay personas que siguen dudando y no comprenden el daño psicológico que nos infligió este tipo porque no puedo llamarle ni doctor ni señor”, señala otra de estas mujeres.

Proponía relaciones sexuales a estas mujeres y se masturbaba casi desde las primeras citas. Ellas eran sometidas a fuertes tratamientos

El relato de las víctimas con las que ha hablado este periódico, un total de cuatro, coincide. Insinuaciones desde la primera cita y propuestas para mantener relaciones sexuales desde la segunda. Una consulta oscura. Un pestillo que se cerraba nada más entrar en el despacho. Actitudes extrañas de Criado desde que empezaba a tratar a la paciente. Desde chupar de forma libidinosa un limón mientras interrogaba a la paciente y hablaba de “lo agridulce” de la vida hasta directamente tocarse y masturbarse mientras oía sus testimonios.

Víctima de difamación

Chicas de veintitantos años entonces, la mayoría de familias conocidas y bien situadas socialmente en Sevilla. “Pero no hay un patrón. Sus víctimas son de todo tipo y clase social”, puntualiza una de ellas. Criado tiene muy buenas relaciones en la sociedad sevillana y fue hermano mayor de Pasión, una de las hermandades más reconocidas en la ciudad. Él siempre ha negado estas denuncias y se presenta como víctima de una campaña de difamación y acoso. Ha interpuesto varias denuncias, según su versión, por injurias y calumnias, apelando a su derecho al honor. Este periódico ha intentado sin éxito recabar su testimonio y el de su abogado.

Durante muchos años este psiquiatra, que a sus 67 años sigue teniendo consulta en su propio domicilio en el centro de Sevilla, fue uno de los más recomendados y visitados en la capital andaluza. Muchas pacientes llegaban con traumas de la infancia o la adolescencia y depresiones graves. La medicación era inmediata. Tratamientos muy fuertes, aseguran los informes médicos que han acompañado a estas denuncias, que facilitaban que estas mujeres tuvieran anulada su voluntad. Hasta los títulos que colgaban de su despacho están bajo sospecha. La clínica López-Ibor desmintió que fuera jefe de su departamento de Unidad de Día y Terapia Ocupacional, como él relataba en su currículum.

La clínica López-Ibor ha desmentido que fuera uno de sus jefes y desmontado parte de su currículum

“En la segunda sesión me tocó y me dijo que tenía unos labios muy sexis y que quería besarme”, cuenta una de estas mujeres. Inmediatamente, según los relatos, tras esas insinuaciones comenzaban las relaciones sexuales. En el mismo sofá de la consulta, en el suelo del despacho o incluso en su domicilio. Se iba con las pacientes de copas e incitaba a beber y tomar alcohol a mujeres fuertemente medicadas o incluso con problemas de alcoholismo, coinciden muchos de los testimonios que en los últimos años han salido a la luz.

"Como prostitutas"

Las mujeres coinciden al contar que se sentían “atrapadas”, “avergonzadas”, como “prostitutas” y que entraban en una espiral de la que les era imposible salir. Si visitaban semanalmente su despacho, cada vez que iban mantenían relaciones sexuales, narran aún con dolor pese a que en algunos de estos casos han transcurrido treinta años. No dejaban de acudir, cuentan, para no tener que dar explicaciones a sus familias, porque se sentían enganchadas a la fuerte medicación que les recetaba o simplemente porque estaban tan manipuladas que pensaban que era su única salida. “Te anulaba”, dice una supuesta víctima en una expresión que varias de estas mujeres repiten al unísono sobre el psiquiatra.

En ocasiones, siempre según el relato de estas denunciantes, incluso proponía “tríos” y ofrecía contactos con otras personas relevantes en la sociedad sevillana, donde Criado sigue disfrutando de mucha protección. Algunas trataron de suicidarse, arrojándose por un balcón, disparándose, tomando pastillas... Entre quienes han relatado públicamente su intento de suicidio culpando a Criado está Matilde Solis, exmujer del Duque Alba.

En ocasiones, siempre según el relato de estas denunciantes, incluso proponía “tríos” y ofrecía contactos con otras personas muy relevantes

Las que pudieron salir y seguir adelante guardaron esta experiencia en un rincón oscuro de la memoria. Otras no han podido superarlo y además encontraron en sus propias familias, muy conservadoras y preocupadas por el que dirán en una sociedad en la que eran muy conocidas, un freno para presentar sus denuncias. En 2005 por primera vez una presunta víctima acudió a la Policía e interpuso una denuncia. Criado fue detenido. Se le sumó una segunda mujer que finalmente no llegó a declarar y que insiste en que no le llegó citación ninguna tras su denuncia. Finalmente el juicio se resolvió con una paciente contra el doctor y ganó este, que en aquella ocasión como ahora también contó con la defensa de uno de los mejores penalistas de la ciudad, Francisco Baena. Entonces no habría existido la posibilidad de la prescripción.

Criado volvió a estar en el punto de mira diez años más tarde. En 2015 las redes sociales provocaron el estallido. Hubo mujeres que empezaron a contar públicamente qué les había pasado con el psiquiatra y otras que al conocer esos testimonios comenzaron también a sentir la necesidad de denunciar y no callar por más tiempo. No se conocían entre ellas y sin embargo sus casos eran muy parecidos.

Una valiente

"Me enteré por la radio de las denuncias sobre Javier Criado. Se me había olvidado, lo había guardado en algún lugar oscuro de mi memoria para no recordarlo porque dolía, dolía sentirse culpable, dolía sentirse avergonzada por lo que ocurrió en aquella consulta. Era julio de 2015 y habían transcurrido 27 años y hasta que no me uní a la asociación Veritas, no relaté la verdad de lo que pasó allí.

Y lo que pasó lo tienen en el colegio de médicos de Sevilla donde fui a ratificar mi declaración y lo tiene nuestro equipo de asesores y psicólogos. Yo no iba en el grupo de las ocho mujeres que presentaron una denuncia en el juzgado por decisión de mis asesores aunque no habría importado porque el caso estaba prescrito.

Yo fui víctima de abusos sexuales de Javier Criado y lo he callado durante cerca de 30 años por vergüenza, por sentirme culpable cuando el responsable era él y para que  no se enterara mi familia. Mi padres ya no podrán saberlo nunca y ya no me importa decirlo, es más, quiero que se sepa en un acto de dignidad hacia mí misma y hacia el resto de las mujeres".

Carmen Victorino ha decidido dar la cara y ha escrito esta carta. No da detalles de su historia pero sí eleva la voz y denuncia.

Andalucía

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