efectos colaterales

El campo andaluz da las gracias a Trump y a los granjeros de Iowa

“Es un acuerdo enorme de 5.600 páginas que nadie entiende”, proclamó en campaña Donald Trump sobre el TTIP. Los agricultores andaluces saludan su decisión de congelar el tratado comercial

Foto: El próximo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un encuentro con granjeros durante la campaña. (Reuters)
El próximo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un encuentro con granjeros durante la campaña. (Reuters)

La victoria de Donald Trump en Estados Unidos ha recorrido como un escalofrío la inmensa mayoría de Europa, pero en un rincón del sur, en el campo andaluz, la inquietante noticia puede tener su lectura positiva. O casi. Entre las prioridades confesadas del nuevo presidente de Estados Unidos, está la paralización del Acuerdo Trasatlántico de Comercio e Inversión (TTIP) con Europa. “Es un acuerdo enorme de 5.600 páginas que nadie entiende”, proclamó en campaña, situando su anulación como una prioridad en sus primeros 100 días de gobierno. Para muchos, este tratado de libre comercio era un cadáver político ganara Clinton o Trump, pero con el candidato republicano su futuro es inexistente. Se da por hecho que se negará a firmarlo o pondrá unas condiciones tan desproporcionadas a Europa que no podrá ratificarse. Por algo el futuro presidente tiene en el mundo rural, en los granjeros y ganaderos de la llamada América profunda, su principal granero de votos.

El recién reelegido secretario general de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Andalucía (COAG), Miguel López, no oculta un cierto suspiro de alivio por el freno en seco a un tratado internacional que por momentos parecía irreversible y que está convencido de que sería un mazazo insoportable para el campo andaluz. “Lo de este hombre es muy inconcreto. Ha dicho unas cosas en campaña y ahora está variando sus posiciones y su actitud. No es de fiar. Con todo, su victoria ha dejado en evidencia que el sistema actual genera problemas. Este hombre, en plan populista, lo ha aprovechado, y otros lo aprovecharán en Europa”, advierte, señalando la victoria del republicano como un aviso.

Manifestación organizada en octubre contra el TTIP y el CETA, en Madrid. (EFE)
Manifestación organizada en octubre contra el TTIP y el CETA, en Madrid. (EFE)

“Esperemos que esto se frene y que el sistema recapacite. Pongo este ejemplo gráfico: a nadie se le ocurre aumentar al doble o el triple los vehículos que hoy hay en nuestro país en circulación de una manera brusca y absoluta por todas las carreteras, y además quitar todas las señales de tráfico, que cada uno conduzca como le dé la gana”, explica. “El miedo” del mundo rural estadounidense también existe en Europa y en España, subraya. Todo esto, alerta, unido a “paraísos emergentes como China, que para defenderse actuarán con consecuencias a medio plazo que ignoramos”.

Primer mercado no europeo

El mercado estadounidense es importante para los productos agroalimentarios andaluces, como primer mercado no europeo y unas ventas de 300 millones de euros en el primer semestre del año. Pero su fortaleza sigue muy por debajo de otros países de la UE como Alemania, Francia o Reino Unido. El Brexit es un factor mucho más negativo para las exportaciones andaluzas que la victoria de Trump, dejan claro desde el sector.

La organización agraria COAG es una de las más activas y lleva meses movilizándose contra este acuerdo, exigiendo con contundencia a los partidos políticos españoles que definieran con claridad sus posiciones ante este TTIP en sus programa electorales. Con el mensaje de que “los consumidores tienen que conocer la verdad”, López no ha dejado de alertar en los últimos meses sobre consecuencias terribles de ese acuerdo para el campo andaluz. “Esas posiciones neoliberales que algunos plantean... los apóstoles de la desregulación tienen que recapacitar. El comercio no es solo para beneficiar a las multinacionales, sino para mantener dosis de bienestar social. Es importante que haya una ordenación del mercado, y no precisamente para favorecer la especulación y los abusos”, insiste el dirigente de COAG.

"Delicias del paraíso": carnes cloradas y hormonadas y productos transgénicos prohibidos en Europa podrán ser vendidos si sigue adelante el TTIP

El hecho de que el tratado prime los intereses comerciales de las grandes multinacionales y a los grandes lobistas tiene en pie de guerra al campo andaluz, que está convencido de que la supresión de aranceles y la pérdida de la soberanía alimentaria serán los grandes males de ese acuerdo que se ha negociado “en secreto” y “con opacidad”, denuncia COAG. La libre entrada de productos de EEUU, con un modelo de producción en grandes latifundios y explotaciones absolutamente opuesto al del campo andaluz, abrirá la mano a sustancias prohibidas en Europa, alertan desde la organización agraria. Hormonas y antibióticos para el ganado, leche con la hormona de crecimiento RBST, carnes cloradas y hormonadas y productos transgénicos prohibidos en Europa podrán ser vendidos si sigue adelante el TTIP. “Las delicias del paraíso”, como las llama con ironía López.

COAG alerta de que las garantías sanitarias en las explotaciones europeas son mucho más elevadas y que en Estados Unidos se desinfecta la carne con cloro o se aviva su color rojo con monóxido de carbono como aditivo, lo que “pone en peligro la salud”. Además, con el TTIP, “el derecho de los agricultores a elegir sus propias semillas se verá amenazado”, denuncia COAG, convencidos de que se legisla “a favor de las grandes multinacionales de semillas y productos químicos”.

Tras el Brexit y el veto ruso

Otro de los mazazos para el campo está en la eliminación de sellos de calidad, como el de Denominación de Origen Protegida, Indicación Geográfica Protegida o Especialidad Tradicional Garantizada, donde Andalucía basa gran parte de la fortaleza de sus productos en los últimos tiempos. Todo esto hace mucho más daño que un cierre de fronteras que impida las exportaciones a Estados Unidos, por más que el Brexit y la salida de Reino Unido tengan al campo andaluz en vilo, aseguran desde los sectores agrarios.

Un trabajador vuelca un cesto de olivas en La Rinconada, cerca de Sevilla. (Reuters)
Un trabajador vuelca un cesto de olivas en La Rinconada, cerca de Sevilla. (Reuters)

“EEUU tiene unas estructuras productivas que nada tienen que ver con la nuestra. Un modelo mucho más industrial, una capacidad de comercialización muy poderosa y una tolerancia a utilizar instrumentos y productos que aquí no utilizamos porque están prohibidos por cuestión de salud pública. Nos va a doler la cabeza”, insisten desde la COAG. “El gran problema es que en Europa en los últimos tiempos hay un cinismo que es horroroso, y hay que preservar lo que hay en Europa que se ha hecho bien porque si no, vamos a sufrir muchísimo”, recalca este portavoz agrario.

“Estamos afectados por acuerdos geopolíticos que no podemos controlar, el conflicto de Ucrania nos ha cortado el flujo hacia el mercado ruso", dice el COAG

La victoria de Trump puede tener también otros efectos colaterales directos para el campo andaluz que se analizarán en las próximas semanas. Si la incertidumbre sigue creciendo en Europa, pueden darse nuevos recortes de las ayudas de la política agraria común. Los agricultores andaluces han superado con relativo éxito la amenaza de los acuerdos que abrieron las fronteras a Marruecos y vigilan de cerca el acuerdo comercial con Canadá, convencidos de que es “como el caballo de Troya” y que se ha firmado como una prueba hacia el tratado de libre comercio. Las producciones andaluzas tienen mucha credibilidad y al arco mediterráneo es complicado que le salgan competidores feroces.

Los intentos, por ejemplo, de sembrar aceituna y producir aceite en Chile o Argentina no han funcionado como se esperaba. Pero todo el marco internacional de los últimos tiempos genera mucha incertidumbre. “Estamos afectados por acuerdos geopolíticos que no podemos controlar, la Guerra de los Balcanes y el conflicto de Ucrania nos han cortado el flujo hacia el mercado ruso, y ese veto nos ha hecho un daño tremendo”, admite el secretario general de COAG. La amistad declarada de Trump con Putin es otro factor de inestabilidad en el nuevo escenario que habrá que tener en cuenta.

El campo andaluz, junto al turismo, ha salvado a Andalucía en estos años de crisis. La producción final agraria supone el 25% del total nacional (10.500 millones de euros) y las exportaciones agroalimentarias el pasado ejercicio pesaron un 36% en el conjunto de las exportaciones andaluzas, con un valor de 8.872 millones de euros. Aunque el campo andaluz sigue teniendo un problema grave de envejecimiento, nueve de cada 10 agricultores tienen más de 40 años, en estos años de crisis ha seguido generando empleo y el 20% de la afiliación a la Seguridad Social de Andalucía en estos momentos son activos agrarios. Además, el 57% de la población vive en el medio rural. Tomen nota, porque aquí, como en Estados Unidos, esos votantes también tienen mucho poder de decisión.

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