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Arrimadas pierde el control del grupo parlamentario en el Congreso
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Descomposición del partido

Arrimadas pierde el control del grupo parlamentario en el Congreso

El paso al frente de Edmundo Bal da la puntilla al liderazgo de la líder de la formación, sin apenas apoyos en pleno proceso de refundación. La reconciliación antes de las primarias de enero parece imposible

Foto: Inés Arrimadas y Edmundo Bal, en el Congreso. (EFE/J.J.Guillén)
Inés Arrimadas y Edmundo Bal, en el Congreso. (EFE/J.J.Guillén)

La profunda crisis de Ciudadanos y la pérdida de liderazgo de Inés Arrimadas está perfectamente representada en el Congreso de los Diputados. La líder de la formación ha perdido el control del grupo parlamentario ante Edmundo Bal, que este viernes dio un paso adelante y anunció que presentará su candidatura para controlar el partido naranja. El proceso de refundación de la marca, lejos de aliviar los problemas tras sus fiascos electorales, va camino de una batalla intestina entre sus últimos supervivientes, con el camino que tomarán en las próximas elecciones autonómicas y municipales como gran incógnita.

Foto: El vicesecretario general de Ciudadanos, Edmundo Bal. (EFE/Ciudadanos)

"Quiero liderar este proyecto", dijo Bal ante los medios en la plaza de las Cortes. El portavoz adjunto en la Cámara Baja acudió solo, con el mensaje de que puede "aportar mucho" a este periodo de refundación, pero la realidad es que cuenta con el respaldo de buena parte de los diez nombres que forman el grupo en la Carrera de San Jerónimo. Miguel Gutiérrez, uno de los primeros espadas de la formación desde su irrupción en el panorama nacional, también dio un paso al frente y dejó claro en su perfil de Twitter que ya ha elegido bando en este pulso soterrado. El diputado, miembro del comité ejecutivo de Ciudadanos, publicó una foto en la que aparece Bal junto a otros parlamentarios, como María Muñoz, Sara Giménez o él mismo. "A-Team", tituló.

La situación de Arrimadas es muy delicada. Su equipo, el B, es mucho menos numeroso y presumiblemente mucho menos fuerte ante el horizonte que se avecina. Fuentes cercanas al grupo parlamentario detallan que Arrimadas solo conservaría el apoyo de Guillermo Díaz y José María Espejo-Saavedra, que todavía perduran entre sus afines, por lo que en el mejor de los casos para ella la pugna en el Congreso quedaría con una proporción de 6 a 3 en su contra. La ruptura definitiva se produce en un momento de máxima tensión. La cena de Navidad de este viernes fue de todo menos un brindis por el futuro común.

La semana pasada se celebró una ejecutiva que ya daba cuenta del escenario. En las horas previas al encuentro incluso se hablaba que todo podía saltar por los aires, pero finalmente alcanzaron un punto de consenso. El partido aprobó por unanimidad un cambio de estructura, de modo que pasaban a una especie de sistema bicéfalo. En el nuevo organigrama se separan las funciones orgánicas de las políticas a través de un tándem formado por el secretario general, que asume el reparto de las tareas orgánicas y no puede presentarse a las elecciones, y un portavoz nacional, encargado de la acción política. Ambos cargos, sin embargo, deben presentarse en una candidatura conjunta, que se refrendará en enero.

Las pretensiones de Edmundo Bal han ensanchado la brecha interna. Fuentes del entorno de Arrimadas aseguraron a este diario que la noticia les cogió por sorpresa. El que fuera candidato de Ciudadanos en las elecciones a la Comunidad de Madrid es uno de los principales activos del partido en los últimos años y uno de los últimos escuderos de Arrimadas. Pero todo ha cambiado. Bal les avisó "solo dos minutos antes" de convocar a los medios de comunicación, lo que se considera como una ruptura total. "Se estaba trabajando en una lista de unidad", reconocen con resignación las mismas fuentes.

Foto: La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacis. (EFE/Borja Sánchez-Trillo)

La principal incógnita que planea ahora sobre Ciudadanos es cuál será su estrategia de cara a los próximos comicios. La duda está en si optará por mantener las siglas y volver a concurrir como partido independiente o si optará por coaligarse con el PP o buscar algún tipo de alianza para sobrevivir. Como ha informado El Confidencial, la presión sobre figuras de peso como Begoña Villacís es total a seis meses de las urnas, con el objetivo de que no haya lista naranja el 28 de mayo.

La vicealcaldesa de Madrid, que se ha posicionado junto a la actual presidenta nacional, sigue sin confirmar su candidatura, que no resolverá hasta después de Navidad. Pero la gran amenaza para sus aspiraciones son los movimientos internos para encontrar acomodo en otras fuerzas políticas, como el PP. Pero también las maniobras externas para que Villacís no condicione en ningún caso una nueva investidura de José Luis Martínez-Almeida en la capital. La crisis abierta esta semana en el grupo municipal de Ciudadanos en Cibeles es una prueba de ello.

La posición de Génova en este momento es el de poner tierra de por medio con sus socios. Los populares han enfriado hasta el extremo el acercamiento a la vicealcaldesa de Madrid e incluso hay algunas voces que dan esa puerta por cerrada. Consideran que "ha quemado todas sus balas" con su estrategia de dilatar su decisión para los próximos comicios. Pero si Edmundo Bal se hace con el control de la formación, su futuro también será incierto. Fuentes del partido naranja detallan que la relación entre ambos es, cuando menos, mejorable. Las primarias convocadas para el 9 y el 10 de enero resolverán la encrucijada naranja.

La profunda crisis de Ciudadanos y la pérdida de liderazgo de Inés Arrimadas está perfectamente representada en el Congreso de los Diputados. La líder de la formación ha perdido el control del grupo parlamentario ante Edmundo Bal, que este viernes dio un paso adelante y anunció que presentará su candidatura para controlar el partido naranja. El proceso de refundación de la marca, lejos de aliviar los problemas tras sus fiascos electorales, va camino de una batalla intestina entre sus últimos supervivientes, con el camino que tomarán en las próximas elecciones autonómicas y municipales como gran incógnita.

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