"No le gustan los tontos": cosas que Cayetana hizo de joven y los adultos deberían saber
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Auge y caída

"No le gustan los tontos": cosas que Cayetana hizo de joven y los adultos deberían saber

Una veinteañera Álvarez de Toledo llegó a España como una hoja en blanco, fascinó a la derecha mediática madrileña, conquistó el 'establishment' y tropezó dos veces con la misma piedra del PP. Historia de un embrujo

Foto: Imagen: Learte/EC Diseño.
Imagen: Learte/EC Diseño.

Portazo número uno (2015): "En estos cuatro años de mayoría absoluta de Rajoy, la democracia ni se ha regenerado, ni se ha defendido".

Portazo número dos (2020): "Casado me comunicó mi cese. Sus causas me parecen desdichadas. Creo que perjudican al partido. Infravaloramos el pensamiento crítico. La discrepancia no es sinónimo de deslealtad… Casado considera que mi concepción de la libertad es incompatible con su autoridad... Bajo esa visión solo prosperan quienes repiten consignas de formas poco imaginativas".

Para saber más sobre los portazos al PP de Cayetana Álvarez de Toledo (Madrid, 1974), ya está en las librerías 'Políticamente indeseable', memorias de una política conflictiva. Para saber más sobre quién es en realidad Cayetana, quizá puedan leer este artículo...

Foto: Cayetana Álvarez de Toledo. (EFE/Enric Fontcuberta)

Hablamos con la modista Ágatha Ruiz de la Prada, cercana familiarmente a Cayetana en su juventud.

PREGUNTA. Amigos y enemigos coinciden en que Cayetana es muy inteligente. ¿Ya destacaba de joven?

RESPUESTA. Mira, cuando en 2001 se casó con mi primo [Joaquín Güell, 'Joaco', ex marido de Cayetana, alta burguesía catalana], felicité a sus futuros suegros por tener una nuera tan brillante. Sus suegros, que tenían un maravilloso sentido del humor, me dijeron: "Sí, sí, Cayetana es muy lista, de hecho, nos hubiera gustado que fuera un poco menos lista".

P. Guau.

R. Es tan lista que le cuesta relacionarse con los tontos.

P. ¿Cómo es eso?

R. Cayetana es una de las mujeres más brillantes que he conocido, pero también de las más antipáticas, porque de tan brillante, le falta empatía.

"Todos los hombres se volvían locos con ella. Casado le llevaba el chal a Cayetana, hacía lo que ella quería"

P. Siga...

R. Los que ella considera tontos le acaban aburriendo. Supongo que se cansa de escucharlos. "¿Por qué es tan lento hablando este señor?", "¿Por qué tengo que recibir órdenes de uno que es más tonto que yo?". Cuando eres tan lista como es ella, crees que el otro tiene que ser tan listo como tú, y si no lo es, o tiras de mano izquierda para empatizar, cualidad que Cayetana no tiene, o bostezas de pura irritación.

Cayetana sobre Teodoro García Egea, secretario general del PP, en su libro: "Me cuesta hablar de él. Ya me pasaba cuando era portavoz. ¿Cómo es posible que yo tenga que dedicar a este hombre tanto tiempo y energía?... Perfiles como el suyo proliferan en los partidos. Son políticos de los que no se recuerda ninguna idea original o realmente valiosa, pero que acaban imponiéndose por la pura fuerza de su ambición. Ansían el poder. Buscan el poder. Y a menudo acaban ejerciendo el poder. Y de una manera despótica. Teocrática. Teodorocrática".

Cayetana sobre su falta de empatía en el libro: "Soy una persona valiente. Por qué habría de negarlo. Es una de mis pocas virtudes políticas. No soy una hábil gestora de sentimientos, propios o ajenos. Me dan pudor. No cultivo esa virtud, tan apreciada hoy en día y en dosis razonables ciertamente útil: la simpatía, que, ojo, no es lo mismo que la empatía, concepto viciado por el culto contemporáneo a los sentimientos y la funesta manía de agradar a todo el mundo".

Foto: Cayetana Álvarez de Toledo. (EFE/Enric Fontcuberta)

Ágatha Ruiz de la Prada, prima del exmarido de Cayetana y exmujer a su vez de Pedro J. Ramírez, responde a más preguntas.

P. Cuando intimó con su primo, paseó usted a Cayetana, entonces una joven desconocida, por el Madrid del gran poder. ¿Hicieron buenas migas?

R. Bueno... en realidad yo no le interesaba nada.

P. ¿Por?

R. Las mujeres no le interesan.

P. Ya. ¿Le interesa más el mundo del poder masculino?

R. Claro, más que yo, seguro, le interesaba el innombrable [así llama Ágatha a su exmarido, Pedro J. Ramírez], el periódico ['El Mundo'], esas cosas. No le gusta perder el tiempo.

P. ¿A ciertos hombres les fascinaba Cayetana?

R. En esa época estaba muy de moda, todos los hombres se volvían locos con ella. Casado le llevaba el chal a Cayetana, hacía lo que ella quería. Hasta que dejó de hacerlo y acabaron a tiros.

placeholder Cayetana Álvarez de Toledo. (EFE)
Cayetana Álvarez de Toledo. (EFE)

El periódico

Habla una amiga de la época: "Cayetana llegó a España para casarse. Se movía en el entorno financiero y mediático de Joaco [hombre fuerte del grupo mediático Recoletos], pero todavía era una hoja en blanco, no quería ser ni periodista, ni política. Pasó que desde fuera 'El Mundo' de Pedro J. parecía entonces Disneylandia. Había mucha vidilla".

Cayetana Álvarez de Toledo, de madre argentina y padre (aristócrata) francés, pasó su infancia y adolescencia entre Londres y Buenos Aires, estudió Historia en Oxford, aterrizó en España y se introdujo en la primera línea del periodismo español vía Pedro J. Ramírez. Lo que ocurrió con ella en 'El Mundo' nos lo cuentan varios excompañeros de redacción que prefieren no dar su nombre.

¿Cómo era Cayetana cuando llegó a 'El Mundo' con 25 años y aún no era nadie? "Es que Cayetana siempre ha sido alguien, cuando llegó a 'El Mundo' ya era alguien. Como nos contó ella con toda claridad y candidez, Pedro J. le ofreció trabajar de periodista cuando ella aún no sabía qué hacer con su vida". Cayetana eligió entrar en la sección de Opinión.

"Cayetana hacía bien su trabajo en Opinión, pero ni era Woodward ni tenía vinculación con el periodismo, y desde luego, lo tuvo mucho más fácil que cualquiera para entrar en el periódico", cuenta alguien muy cercano a Cayetana entonces.

"Cayetana no venía de la alta burguesía ilustrada madrileña, sino de un lugar por encima"

Como buena 'enchufada', la joven Cayetana fue recibida con recelo por sus compañeros: "Era una paracaidista internacional de alta cuna caída en un periódico en España", pero se ganó el respeto porque "sabía hacer bien su trabajo", cualidad apreciada en curros con mil marrones urgentes diarios.

"Sabía de política, de economía, de relaciones internacionales, hablaba varios idiomas, escribía editoriales con referencias culturales del gusto del director. Tenía una formación brutal, de clase alta europea, algo que los demás no podíamos ni soñar. Cayetana no venía de la alta burguesía ilustrada madrileña, sino de un lugar por encima. Cayetana es lo que es. No interpreta un papel. Lo que ves es lo que hay. Esa transparencia de clase le ha pasado factura en política", asegura uno de sus excompañeros.

Anécdota primera sobre su linaje: Cayetana realizó esos años un viaje internacional de altos vuelos con Pedro J. Ramírez. Al regresar a la redacción, comentó a sus compañeros que Pedro J. se lo había hecho pasar mal porque no era lo suficientemente refinado para moverse en ciertos salones. En efecto, aunque Pedro J. ha prosperado espectacularmente en lo suyo —periodística, cultural y económicamente— hay cosas que se tienen o no se tienen, Cayetana lo tiene, y nunca se ha molestado en ocultarlo o disimularlo.

Anécdota segunda sobre su linaje: Cuando Cayetana se hizo viral con su mítico tuit navideño ("Jamás te lo perdonaré, Manuela Carmena. Jamás"; por el cambio de la túnica de los reyes magos), la tuitosfera se mofó de ella. Cayetana recrea el episodio en el libro para matizarlo (era una broma y ella no es creyente), pero al mismo tiempo, subir la apuesta de clase: "Si hubieran trascendido las condiciones en las que puse ese tuit, su impacto habría sido aún mayor, que ya es decir". Cayetana estaba en un "pequeño y suntuoso" hotel suizo "después de una mañana perfecta esquiando, una tarde en el spa y un derroche de fondue y vino blanco". Ni un paso atrás.

"Cuando comprobó el efecto que provocaba en ciertos ambientes, seducción mediante, cayó fascinada ella también por su propio personaje"

¿Era buena compañera en 'El Mundo'? "Sí, en una redacción llena de hijos de puta, era una persona normal. Suele ser mal compañero el débil o el envidioso; el que viene blindado, no tanto. Cayetana tenía conexión con el director y estaba sobradamente preparada, iba por su autopista personal sola y veloz hacia metas mayores, no tenía necesidad de pisar a nadie, y si podía ayudarte, te ayudaba".

"Tenía ya un punto de soberbia intelectual hacia los demás. O quizá era un punto de distancia física e interna hacia el mundo que le rodeaba. Por eso creo que Cayetana no conoce el mundo. Simplemente era así. Viniendo de dónde venía, el menú del día quizá le resultaba extraño", zanja un excompañero.

El personaje

A los 30 años, Cayetana era editorialista de referencia en ‘El Mundo’ y tertuliana radiofónica de Federico Jiménez Losantos. Luego saltó a los mundos del PP: jefa de gabinete de Ángel Acebes.

Su perfil fue subiendo. En 'El Mundo', empezó a intercambiar artículos en forma de cartas con Luis María Ansón, en un juego entre el mandarín maduro y la estrella emergente (Ansón le llamaba la "inteligencia rubia") que era un poco "relamido y bochornoso", según un periodista de la casa.

Es aquí cuando compañeros muy cercanos a Cayetana en 'El Mundo' hablan de su progresiva conversión en personaje: "Al margen de su procedencia, que estaba a la vista de todos, en el periódico todavía era relativamente discreta, realista y humilde, pero la fascinación mediática hacia ella comenzó enseguida y afloró su narcisismo. Cayetana llegó a un país que no conocía, y cuando comprobó el efecto que provocaba en ciertos ambientes, seducción mediante, cayó fascinada ella también por su propio personaje. Cayetana es sobre todo un imán para la derecha mediática madrileña, pero también para la izquierda, a la que estimula. Pero su tirón mediático es muy superior a su relevancia política".

Foto: Cayetana Álvarez de Toledo, en una imagen de archivo. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

Tras escalar en el PP —diputada varias legislaturas y directora de Internacional en FAES— acabó tarifando con el marianismo (por la presunta tibieza de Rajoy contra el nacionalismo catalán) y con el casadismo: Casado la nombró número uno por Cataluña en unas generales y portavoz parlamentaria, pero le acabó purgando. Cayetana ajusta ahora cuentas con Casado en su libro, pero sobre todo con García Egea, al que acusa de hacerle la vida imposible en el Congreso (con herramientas como, por ejemplo, continuas filtraciones contra ella a 'La Razón').

Sus excompañeros de 'El Mundo' hablan sobre sus problemas en el PP:

"Allá donde vaya va a tener conflictos, porque es una tía que brilla, y en las estructuras mediocres de los partidos, alguien como ella nunca va a estar cómoda".

"Cayetana está incapacitada emocionalmente para conectar con el español medio. En cuanto abre la boca, ves que viene de otro mundo"

"A Cayetana le cuesta entender que en el mundo vive gente con necesidades económicas acuciantes. Lo que lleva metido en vena es el liberalismo, pero el inglés o el francés. No conecta con la sociología tardofranquista y católica de cierta derecha española. Cayetana no es derechona. No lo puede ser porque fue una niña bien internacional sin conexión española. Veía el mundo desde un globalismo desde el que el nacionalismo periférico era un anacronismo del XIX. Conectó con el PP por el nacionalismo, pero no por el lado más reaccionario. Sociológicamente está más cerca de Ciudadanos que del PP, aunque quizá Ciudadanos le pareciera poca cosa".

"Ella no ha enfocado su carrera hacia el poder orgánico, sino hacia la batalla cultural contra la izquierda".

"Cuando llegó a 'El Mundo', no conocía absolutamente a nadie del PP. Les fue conociendo y le entró la vocación. Su pasión por la política es real, aunque tiene carencias históricas: el partido que tiene ella en la cabeza no es el mismo que el partido real. Un ejemplo: decir que Teodoro manda más que Cascos en su época es no conocer la historia del PP".

"Cayetana está incapacitada emocionalmente para conectar con el español medio. Creo que fue un error hacerle portavoz de un partido, porque aunque sea una magnífica oradora, no tiene capacidad para ponerse en el lugar del ciudadano de a pie. En cuanto abre la boca, ves que viene de otro mundo, algo evidente no solo para los de izquierdas: un votante del PP de Ciudad Real difícilmente va a sentirse representado por una persona así".

Presidenta frustrada

Habla otra vez Ágatha Ruiz de la Prada:

P. La carrera política de Cayetana no acaba de cuajar...

R. Cayetana es un ave libre, por tanto, siempre tendrá problemas para adaptarse a un partido político.

P. ¿Se ha equivocado de profesión?

R. Yo creo que Cayetana quería ser presidenta del Gobierno, pero para eso hay que tener mucha paciencia, y no la tiene.

"Cayetana es un imán para la derecha mediática madrileña, pero también para la izquierda, a la que estimula"

Cayetana da una de cal y otra de arena en el libro sobre sus ambiciones políticas. Reconoce que quizá tuvo "celos" de Casado cuando Aznar le ungió (en 2015) como posible sucesor entre los jóvenes de FAES. "Posiblemente fue un ataque de celos. A los políticos nos cuesta reconocer nuestras limitaciones y entonces yo todavía pensaba que mis objetivas actitudes hacia el oficio compensaban mis abrumadores carencias".

Luego enumera sus carencias para las conspiraciones de poder cuando fue portavoz parlamentaria:

"En el Congreso tenía un entorno estrecho, sí, pero por solitaria no por sectaria. Su tamaño era el fiel reflejo de mi ambición. Con cuatro amigos no montas una facción".

"Me gusta tanto la política como poco el poder".

"Casado sabía perfectamente que yo no aspiraba al poder ni mucho menos a sustituirle. Lo sabe cualquiera que me conoce. Soy una 'truth-seeker', como me llamó un día Pedro J., una buscadora de la verdad, una idealista. Es decir, una perdedora. Me mueven las causas no completamente perdidas, pero sí en grave riesgo de perderse: la épica. Y si no soy un genio gestionando equipos, mucho menos facciones", asume Cayetana.

Un excompañero de 'El Mundo' lo ve desde otro ángulo: como Cayetana viene de arriba de nacimiento, le resbala el grotesco y sanguinario espectáculo de las tomas de poder en los partidos. No es que no sea ambiciosa, es que no va a caer en vulgaridades. Ahí va su teoría en dos partes:

"Tiene sus necesidades cubiertas ¿Por qué iba a renunciar a su manera de pensar? Está condenada a ser lo que es"

1) "Viendo a la joven Cayetana ya sabías que no iba a cambiar. ¿Para qué? La gente que cambia, renuncia a cosas y se adapta es porque tiene necesidad de hacerlo. Cayetana no hace las cosas por dinero o por un puesto mejor. Tiene sus necesidades cubiertas. ¿Por qué iba a renunciar a su manera de pensar? Está condenada a ser lo que es".

2) "No creo que Cayetana lo pase mal inmolándose y siendo una Juana de Arco. ¿Qué les pasa a muchos políticos que dependen del partido para mantener su ritmo de vida? Que hacen lo que sea para sobrevivir. Cayetana no. Cayetana va quemando etapas a toda velocidad: aterriza en España, se pone a escribir editoriales en un gran periódico, salta a la política, es diputada, es portavoz… siempre chocando. Como una Juana de Arco del liberalismo, no le importa ir pegando mandobles a diestro y siniestro. ¿Cuál es la siguiente etapa una vez quemados todos los puentes? ¿Montar un partido? No va a tener apoyo popular. Quizá convertirse en una intelectual de referencia, una 'enfant terrible' que fustiga a todos, a lo Houllebecq".

placeholder Cayetana Álvarez de Toledo. (RHM)
Cayetana Álvarez de Toledo. (RHM)

La entrevista

Cayetana en su libro: "Trabajo con dificultad en equipo. Tiendo a la soledad. Valora la acción individual más que la colectiva, donde las responsabilidades se confunden y diluyen. Y nada desprecio más que la cobardía. Esa gente timorata, que calcula cada paso, que va por la vida preguntándose: '¿Qué dirán?' Quizá por eso no rehúyo el conflicto".

Hablamos con ella.

"Teodoro usa el poder de manera irracional, hormonal y agresivamente despótica"

P. Ha tropezado dos veces con la misma piedra. ¿Qué parte es culpa del partido y qué parte es culpa suya?

R. La política se puede ejercer desde la discrepancia. No estamos condenados a que no sea así. Y no me refiero solo a España o al PP. Pablo Casado me fue a buscar y me prometió que con él la política se ejercería de otra manera, con libertad, discusión y conversación entre adultos, desde los principios de Libres e Iguales, y sin temor a dar la batalla cultural a la izquierda y al nacionalismo. Con enorme ilusión me apunté a ese proyecto. A pesar de lo vivido estos dos últimos años, no me resigno a que la política se ejerza de manera indeseable, con victimismo, miedo y disciplina mal entendida, tampoco me resigno a la superioridad moral de la izquierda.

P. ¿Ha dicho que Teodoro García Egea ejerce el poder de manera testosterónica? Me suena muy feminista para usted...

R. Utilicé esa expresión de broma, me refería a que usa el poder de manera irracional, hormonal, agresivamente despótica, algo no exclusivo de los hombres. Tratar a los compañeros como súbditos desde lo alto de una pirámide autoritaria. Los políticos no somos un ejército de clones sin conciencia, sino gente con vocación, gente distinta dispuesta a trabajar desde la confianza mutua en un proyecto común. Estoy en contra del despótico ordeno y mando, de tratar a los cargos públicos como menores de edad a los que no se tiene en cuenta. Esto no solo ha pasado conmigo, también en otros territorios, yo soy un caso más. Es una manera de ejercer el poder nociva para el PP y para sus futuros retos electorales.

P. ¿Qué tiene Ayuso que no tenga Casado?

R. Buf… Voy a serte sincera: este tipo de preguntas facilonas para sacar un titular polémico… No sé. Las cosas son más complejas. Lo que siempre digo de Ayuso es que tiene actitud y no tiene miedo, eso es muy importante en política. La victoria de Ayuso ha abierto la puerta a que el PP se convierta en alternativa en toda España. Un caudal de ilusión y reagrupación del voto que hay que proteger y aumentar. Todo lo que sea hacer campaña contra la mayoría de Ayuso es completamente irracional, solo se explica desde la desconfianza en sí mismos, es una muestra de debilidad de Génova, no tiene ninguna lógica estratégica. Es absurdo.

[...]

Tras su primer portazo al PP, Ciudadanos intentó fichar a Cayetana. Según contó uno de sus fundadores (Xavier Pericay en el libro 'Vamos'), Fran Hervías (entonces secretario de Organización de Ciudadanos y ahora fontanero de Génova para desguazar Ciudadanos), se opuso al fichaje de Cayetana porque "podía convertirse en una amenaza para Albert Rivera, un verso libre, indomable y con capacidad de liderazgo… Por otra parte, Cayetana poseía otra tara, a ojos de Hervías: Cayetana leía. Y no solo leía, ¡también escribía! Algo incompatible con la cultura de partido que él propugnaba. El pensamiento, a su juicio, constituía un peligro… En consonancia con ello, Hervías se jactaba de no leer libros", escribe Pericay.

"No aspiro a agradar a todo el mundo"

P. Conocidos suyos dicen que es usted una persona inteligente… pero a veces se pasa. ¿Le han penalizado por ello?

R. No entiendo la situación. Si hemos llegado a la conclusión de que la inteligencia es un problema para la política, apaga y vámonos.

P. Ya.

R. Lo que nos faltaba era que ahora se promoviera en política la falta de inteligencia. Me suena a modelo izquierdista en favor de la mediocridad. En política hacen falta muchas cosas: valentía, capacidad de gestión... La política es racionalidad, valores, sensibilidad. Pero la inteligencia no puede ser un obstáculo para la política, eso es el triunfo máximo del populismo.

P. ¿Es usted una persona arrogante? ¿Le puede haber perjudicado para establecer alianzas?

R. Cada uno es libre de considerarme lo que quiera. Jamás he buscado unanimidades sobre mí. La disparidad de opiniones es parte de la naturaleza humana. No aspiro a agradar a todo el mundo.

Cayetana en el libro: "Soy soberbia, dicen. Sí, venero la inteligencia y soporto mal la estupidez. Pero sobre todo soy introvertida, muy reservada".

El discurso

El 17 de agosto de 2020, Casado cesó a Álvarez de Toledo como portavoz parlamentaria. ¿El motivo oficial? Una entrevista a 'El País' en la que desafiaba a "su autoridad". ¿Se quedó Cayetana en 'shock' tras conocer su cese, en plenas vacaciones, y metió la cabeza bajo tierra para seguir medrando en el partido cuando escampara? No es su estilo: esa tarde, hizo una declaración a las puertas del Congreso que es historia del 'cayetanismo'. Media hora de andanada con una mezcla de aplomo frío, articulación intelectual y cuchillo afilado poco habitual por su contundente transparencia. Puro conflicto.

P. Su discurso tras ser purgada, en caliente, fue inusualmente frontal.

R. Fue un momento emocionalmente difícil, pero tenía la obligación de explicar a los ciudadanos qué había ocurrido. Hay una grave falta de transparencia en política. Hay que tratar a los ciudadanos como adultos. Si te destituyen los votantes tienen derecho a saber por qué. La transparencia es el respeto que debo a los ciudadanos. La política necesita una cura de verdad. Que los ciudadanos vean que los políticos dicen lo que piensan, no les ocultan información, no les hablan con lengua de madera, manual de instrucciones o consignas, sino de manera auténtica. No hablo de ser políticamente incorrecta porque sí, hablo de ser sincera. Volviendo otra vez a lo de la inteligencia: hablar a los ciudadanos con sinceridad es respetar su inteligencia.

Fin de la entrevista.

Lo que dice Cayetana sobre su discurso tiene su lógica. Pedro Sánchez fulminó a medio Gobierno en julio, y varios meses después, seguimos sin saber por qué. A falta de explicaciones claras, hay filtraciones y especulaciones, y como consecuencia, espectáculo comunicativo dantesco, con Iván Redondo (exmandarín del presidente) dando dadaístas explicaciones sobre su defenestración, y gruesos libelos sobre la caída del ministro Ábalos circulando por ahí.

Con Cayetana es otro rollo: las cartas boca arriba. Si te gusta, bien, y si no, jarabe de palo.

Como a los exsuegros de Cayetana, a Rajoy y a Casado quizá les hubiera gustado que fuera menos lista, pero oye, si no queríais que os acabara acusando de pasmarotes, no haberla invitado.

Cayetana Álvarez de Toledo
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