Casado se lanza a asfixiar a Vox y avanza la derogación de todas las leyes de Sánchez
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"ESPAÑA NO PUEDE ESPERAR MÁS"

Casado se lanza a asfixiar a Vox y avanza la derogación de todas las leyes de Sánchez

El líder del PP desgrana un programa para "hacer políticas sin complejos", que reforzará la unidad de España, derogará las leyes ideológicas de Sánchez y que busca ser una única derecha

Foto: El líder del PP, Pablo Casado, en Valencia. (David Mudarra)
El líder del PP, Pablo Casado, en Valencia. (David Mudarra)

“El cambio ya está aquí. España no puede esperar más. Sabemos dónde vamos. Tenemos un plan y no defraudaremos a nadie”. Pablo Casado llenó este domingo su primera Plaza de Toros, la de Valencia, en lo que el PP considera ya el primer paso para recuperar el Palacio de la Moncloa después de una semana de convención que cruzó España de norte a sur. El líder popular, tres años después de llegar a la presidencia del partido en lo que él mismo definió como “una travesía en el desierto”, desgranó su futuro programa electoral, "un nuevo contrato social", e hizo una enmienda a la totalidad de todo el Gobierno de Pedro Sánchez, dejando claro que derogará todas sus leyes (desde memoria democrática a ley Celaá) y que pondrá en marcha un plan de reforzamiento institucional y de la unidad de España.

En una defensa clara de la “política sin complejos” y metiéndose de lleno en la batalla cultural que disputa con Vox, el líder del PP inaugura una nueva etapa en la que pretende visualizar un solo centro derecha para España aglutinado bajo las siglas de su formación, con la muerte política de Ciudadanos casi certificada y achicando por completo el espacio que ocupa el partido de Santiago Abascal. La reunificación de todo ese espacio ideológico por la vía de los hechos "tras rechazar una unidad" (pactada), dijo en clara referencia a Inés Arrimadas.

Entre los principales anuncios de lo primero que hará al llegar al Ejecutivo avanzó que recuperará el delito de convocatoria de referéndums, al que sumará la rebelión sin violencia y los indultos a condenados por sedición. También aseguró que recuperá la competencia sobre las prisiones en Cataluña y País Vasco entre durísimas críticas a Sánchez por sus pactos con los independentistas. “¡Cuánto socialista avergonzado tiene que haber!”, dijo haciendo rugir la Plaza de Toros valenciana, con más de 9.000 personas en su interior y otros 3.000 militantes que se quedaron a las puertas por culpa del aforo.

Foto: Pablo Casado a su llegada a la plaza de toros. (EFE)

El líder del PP también avanzó una nueva ley de símbolos “que acabe con la quema de banderas y las humillaciones al Rey”, otra de lengua “para garantizar el español en toda la enseñanza, los espacios públicos y toda la administración”, y anunció que creará el Museo Nacional de Historia de España en Madrid. “Desde aquí mostramos nuestra lealtad y adhesión a Felipe VI”, zanjó Casado entre aplausos que se prolongaron.

Igual que en su discurso como candidato a las primarias del PP, Casado recuperó una defensa “de la cultura de la vida”, “con ayudas y sin castigos, como política social y no penal”. En un momento de intenso debate sobre el aborto (a raíz de la propuesta del PSOE para penalizar el acoso en clínicas abortivas) y la eutanasia (los populares tienen recurrida la ley en el TC), Casado insistió en que “las administraciones deben estar siempre a favor de la vida”. Y si tienen dudas, concluyó, “que apuesten por la vida”. “Y si faltan recursos, que los pongan para salvar vidas”.

Como viene diciendo desde hace meses, el líder del PP aseguró que si llega a la Moncloa “aprobaremos una ley de concordia que dejará sin efecto las leyes de memoria histórica y servirá para reivindicar la Transición”, y poder “abandonar la propaganda divisiva” con ayudas “que de verdad ayuden a encontrar los restos de sus seres queridos”. La ley Celaá, normativa estrella en materia educativa del Gobierno de Sánchez, también desaparecería con un nuevo gobierno popular. “Por supuesto la derogaremos. Que se enteren los de la izquierda que los hijos sí son de los padres, y de nadie más”, dijo, después de defender una EBAU (selectividad) nacional, un MIR educativo nacional para la acreditación del profesorado y la garantía del castellano como lengua vehicular en todos los rincones de España.

placeholder Casado, junto a su mujer Isabel Torres. (David Mudarra)
Casado, junto a su mujer Isabel Torres. (David Mudarra)

Evitó decir el nombre del presidente del Gobierno, “ya sabéis lo que pienso de él y no le voy ni a nombrar”, pero sí afirmó que el “trienio negro” bajo su mandato debe acabar ya. “El inquilino de la Moncloa ya es el pasado aunque él no lo sepa”, sentenció, para avanzar “un nuevo contrato social y generacional” como su compromiso si llega a presidir el Consejo de Ministros. “Será un plan para recuperar el orgullo de ser español. Una agenda reformista, devolviendo a los ciudadanos el poder que el socialismo le ha quitado. Una sociedad que no quiere ser tutelada ni que el Gobierno la siga amargando”.

El discurso, que mantuvo las esencias del PP como la defensa a las autonomías (con claros guiños en el caso de este domingo a la Comunidad Valenciana, en su propia lengua y atacando al “nacionalismo absurdo” que habla de los Países Catalanes), también se nutrió de grandes banderas de Isabel Díaz Ayuso, especialmente en lo que tiene que ver con la batalla de las ideas: “El socialismo se acaba cuando se acaba el dinero de los demás y destruye todo lo que finge proteger para perpetuarse en el poder. El socialismo quiere acabar con los ricos, mientras nosotros queremos acabar con la pobreza”, repitió como un mantra.

La idea que sobrevoló el discurso de Casado en todo momento es que no hay espacio para otro partido en la derecha. O, al menos, él busca defender un proyecto en el que puedan convivir las sensibilidades de todo ese espectro, en un claro intenso de asfixia al partido de Santiago Abascal.

placeholder Casado en un momento de su discurso. (David Mudarra)
Casado en un momento de su discurso. (David Mudarra)

“Volvemos para rescatar a España”

Como seña de identidad de su partido, Casado centró parte de su discurso en la economía y en la capacidad del PP para “rescatar” a España siempre que lo necesita. “Hemos sostenido al país a pulso y a pulmón cuando la izquierda la dejaba a su suerte”. Y, por eso, siguió el presidente popular, “no queremos el voto del rechazo” sino “el voto del reformismo, de los que quieren construir y dejar atrás este tiempo sin horizonte”.

Como hicieron antes otros dirigentes del PP valenciano antes de que el presidente saliera al escenario, Casado cerró filas con sus predecesores, defendiendo el legado del PP ("somos el partido que nos salvó de dos recesiones"), rindió homenaje a José María Aznar y a Mariano Rajoy y ejecutó una significativa reconciliación con el pasado. "Somos el partido que rompió el techo de cristal de las mujeres con alcaldesas como Teófila y Rita, presidentas como Luisa Fernanda y Esperanza", afirmó respondiendo al discurso feminista del Gobierno, que también enmendó en materia ecologista o de constitucionalismo, rechazando "aceptar cualquier lección" de la izquierda.

placeholder El PP llena la Plaza de Toros de Valencia. (EFE)
El PP llena la Plaza de Toros de Valencia. (EFE)

También avanzó un “plan estratégico para el empleo” que termine con el paro masivo, la inflación, “la catástrofe social”, y ganar competitividad y crecimiento inmediato “con una propuesta que liberalice al máximo la economía”. Continuó con la bajada de impuestos y las cotizaciones sociales, anunciando la bonificación del ahorro destinado a la jubilación y una fiscalidad atractiva que atraiga inversiones, además de la supresión de donaciones, sucesiones y patrimonio. La mochila austriaca, como ya defiende Casado desde hace tiempo, tendrá sitio en su programa de gobierno.

Igual que en la visión económica, la defensa del europeísmo impregnó este discurso final como lo ha hecho durante toda la semana en la convención. Son los grandes principios del PP en los que no coincide con Vox, y que lejos de abandonarlos, los potencia combinándolos con otras propuestas comunes para arrastrar la masa de votantes. “Somos el partido que fundó el euro” lanzó, insistiendo también en que “recuperará el protagonismo que le corresponde a España como cuarta economía europea”, manteniendo la negociación sobre el Brexit y peleando por la reivindicación sobre Gibraltar.

Mazón: "Yo no soy un mudo como Puig"

La jornada mitinera se había diseñado para dar protagonismo también a Carlos Mazón y María José Catalá, las apuesta de Casado y Teodoro García Egea para la Generalitat y la alcaldía de Valencia. El presidente regional de los conservadores recordó a Casado la importancia de recuperar las instituciones valencianas como anticipo del asalto a la Moncloa. "El día 3 de junio te entregué una 'senyera'. Te comprometiste solemnemente con la Comunidad Valenciana. Si retrocede la autonomía retrocede españa.Tú lo sabes", dijo.

Mazón anticipó a Casado su agenda reivindicativa. Yo no voy a ser el mudo Ximo Puig. Soy bastante más pesado. Y yo sé que tú no eres Pedro Sánchez. Tu quieres el agua que necesita esta tierra, la financiación y las infraestructuras", le lanzó. "Tú vas a ser el presiente que traiga agua, la financian y el presidente que inaugure el AVE que una las tres provincias valencianas". El dirigente conservador repasó su propuesta de rebaja fiscal, prometió un plan de choque juvenil si gobierna y una ley de libertad educativa "para que padres y madres recuperen la capacidad de elegir la ducación de nuestros hijos".

Foto: Mazón, Casado, su mujer Isabel Torres y María José Catalá. (Luis Vidal)

La número dos del PP valenciano y candidata oficiosa a la alcaldía de Valencia, María José Catalá, se reivindicó como alternativa a Joan Ribó. "Volvemos para dar un paso al frente y derrotar a los gobiernos de izquierda que están desgobernando España y la Comunidad Valenciana. Ya está bien", arrancó en su intervención. La dirección nacional de Casado y su secretario general han promocionado a Catalá, multiplicando sus responsabilidades, para ganar espacio en Valencia y provincia donde los sondeos muestran más debilidad de los populares que en Alicante y Castellon.

"Valencia volverá a tener una alcaldesa del PP", dijo Catalá que lanzó duros ataques también al Consell del Botánico de socialistas, Compromís y Podemos, a los que acusó de "ponerse del lado contrario a nuestras mujeres, de nuestros niños. Ni una lección más de quienes no han sabido pritehera una menor abusada". Se refería Catalá al caso de la condena de cinco años al exmarido de la vicepresidenta Valenciana, Mónica Oltra (Compromís), por abusos a una menor. Los populares cuestionan la actuación de la conselleria de Oltra, cuya misión de protección cuestionan los fallos contra su empareja. No obstante, los tribunales no han encontrado, por ahora, responsabilidad penal ni en la dirigente valencianista ni en su equipo.

Mazón se sumó a la crítica. El PPCV golpea en el hígado de Puig disparando acusaciones contra Oltra. "Me duele la desprotección de los menores. Son responsables del abuso. Por taparlo, por no investigarlo, por esposarla. El silencio de Puig me da vergüenza", asestó Mazón.

Pablo Casado Partido Popular (PP) Noticias de Comunidad Valenciana