Los sondeos internos del PP dan impulso a Mazón y Catalá en la batalla por Valencia
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CONVENCIÓN NACIONAL DEL PP

Los sondeos internos del PP dan impulso a Mazón y Catalá en la batalla por Valencia

El PP de la Comunidad Valenciana maneja una encuesta que da una justa mayoría a la derecha con una fuerte subida de Vox. Ayuso eclipsa la penúltima jornada, pero el PP valenciano confía en el empujón de la plaza de toros

Foto: Mazón, Casado, su mujer Isabel Torres y María José Catalá. (Luis Vidal)
Mazón, Casado, su mujer Isabel Torres y María José Catalá. (Luis Vidal)

Quizás en algunos cenáculos conservadores de Madrid no son todavía muy conscientes, porque el fenómeno de Isabel Díaz Ayuso parece haber embriagado el debate capitalino y las redacciones centrales. Pero es más importante para el objetivo de Pablo Casado de alcanzar la Moncloa lo que ocurra en el próximo año y medio en Valencia o Sevilla que los pulsos de poder que se cuecen entre los despachos de Sol y los rincones de Génova.

La presidenta madrileña eclipsó la última jornada de encuentros políticos con el guante de paz por territorios lanzado a Casado en la mesa de presidentes autonómicos antes del multitudinario mitin de clausura organizado para este domingo en la plaza de toros de Valencia. Como viene siendo habitual en las últimas semanas, desde que se abrió el melón por el liderazgo orgánico del PP madrileño, Ayuso acaparó titulares, aplausos entre los asistentes y atención mediática, mucho más que cualquier otro de los intervinientes, un ejército de presidentes provinciales, alcaldes y presidentes autonómicos que pudieron intervenir en el auditorio del Palau de les Arts de la Ciudad de las Ciencias de Valencia.

Foto: Feijóo, Miras y Vivas, junto a Casado y Ayuso, esta mañana en Valencia. (EFE)

La elección de la capital valenciana como estación término de una convención itinerante concebida para mostrar músculo y cohesionar internamente a la formación conservadora tenía también como objetivo dar un espaldarazo al partido y sus apuestas electorales en la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón como líder regional y María José Catalá como alcaldable. Si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cumple su plan de agotar la legislatura, las elecciones andaluzas y valencianas deben celebrarse antes de las generales. Servirán de termómetro. Y, para los populares, recuperar la Generalitat que ahora preside Ximo Puig y la alcaldía de Valencia sería un hito disruptivo, por la ampliación del poder institucional, y como prueba del algodón de un posible cambio de ciclo. La fecha de los comicios valencianos no está definida. Solo Puig tiene la capacidad de apretar el botón rojo. Pese a los rumores de adelanto, el barón socialista no contempla abrir las urnas al menos hasta otoño del año que viene.

"Estamos muy agradecidos por el Partido Popular, pero también por los ciudadanos de nuestra tierra", admitió Mazón en su intervención de este sábado sobre la elección de Valencia como broche de la convención, consciente de que la batalla por el poder autonómico se va a resolver por un puñado de votos.

placeholder Carlos Mazón y Pablo Casado, en la convención nacional del PP en Valencia. (EFE)
Carlos Mazón y Pablo Casado, en la convención nacional del PP en Valencia. (EFE)

El dirigente regional maneja un sondeo interno que lo sitúa a las puertas de sumar con Vox para alcanzar la presidencia de la Generalitat, con entre 49 y 51 escaños, frente a los 48-50 que lograrían conservar los partidos del Botànic. Es un resultado similar a la encuesta que la anterior lideresa popular, Isabel Bonig, encargó a Metroscopia en abril. Los socialistas aseguran contar con trabajos propios que consolidan a la coalición de Gobierno. Según el nuevo estudio de los populares, la situación es ajustada, de empate técnico. Los populares y los socialistas de Ximo Puig estarían empatados en una horquilla de entre 27 y 30 diputados. La extrema derecha de Vox escalaría hasta doblar su representación, hasta los 20 o 21 diputados, en un fenómeno bastante sorprendente para un partido que tiene una estructura muy débil en la Comunidad Valenciana y sin apenas presencia en el debate público. La percepción es que Vox vive de su marca nacional y está por ver cuál sería el comportamiento de sus votantes en una convocatoria electoral ajena al calendario nacional.

Foto: Pablo Casado junto a los presidentes autonómicos del PP. (Tarek)

Populares y voxistas se reparten los votos que se deja por el camino Ciudadanos, que pasaría de ser tercera fuerza a un sillón del PP en las autonómicas de 2019 a desaparecer del mapa al no superar el 5%. Sin embargo, los naranjas aún conservarían unos pocos miles de votos que puede decantar la balanza entre bloques. El PP se queda el grueso de los electores, pero una parte importante, uno de cada cuatro, se desplazaría a la formación de Santiago Abascal, que experimentaría un fuerte incremento en comarcas de Alicante y en Valencia ciudad. Mazón aspira a gobernar en solitario, pero es consciente de que va a tener que depender de Vox para alcanzar la presidencia autonómica. Aspira a recortar la distancia con el partido a su derecha, pero conforme se acerca la cita electoral esa dependencia va a quedar más en evidencia, lo que puede penalizarle.

Según el trabajo demoscópico que manejan los populares valencianos, la salud del Botànic se resiente no por el PSPV-PSOE de Ximo Puig, que podría incluso escalar en apoyos, sino por la caída de Compromís, que perdería entre dos y tres representantes en las Cortes Valencianas (de 17 a 14-15). También Podemos pasaría de ocho a siete diputados, aunque lograría aguantar el listón del 5% necesario para tener representación.

Los valencianistas tienen en la vicepresidenta Mónica Oltra a su principal activo político, pero su figura se está viendo muy desgastada por la condena de abusos a una menor de su exmarido y los reproches que dos sentencias han hecho a la actuación de la Conselleria de Igualdad. Los populares están metiendo mucha presión sobre la lideresa de Compromís. Golpean al hígado de Puig sobre la cabeza de Oltra, convencidos de que, si el electorado del bloque de la izquierda pierde confianza en sus líderes, podría quedarse en casa y desequilibrar el hipotético empate.

Mazón, Génova y la financiación

Mazón, que tiene todavía un déficit de conocimiento entre el electorado valenciano, necesita elevar su presencia política. También no aparecer como un dirigente territorial sin capacidad de influencia y subordinado a intereses de otros barones en un momento en el que Puig está elevando su presencia nacional con su juego de alianzas transversales y tratando de abrir un debate en favor de la periferia frente a la agenda madrileña y el monocultivo nacional.

Este sábado, pese a que los ideólogos de la convención del PP han tratado de pasar de puntillas sobre los asuntos territoriales más espinosos, como el de la financiación autonómica, Mazón reclamó abrir el debate de la reforma de la distribución de recursos. “La financiación son colegios, plazas para personas mayores, centros de salud. Es una batalla muy importante y la Comunitat está harta de esperar, ya nos toca”, indicó. Fue un poco más lejos que sus compañeros de regiones mal financiadas, Juan Manuel Moreno (Andalucía) y Fernando López Miras (Murcia), que ni siquiera mentaron el asunto en la mesa de presidentes autonómicos. El único que se atrevió a romper la consigna de Génova de no abrir ese melón fue el gallego Alberto Núñez Feijóo. Y lo hizo para reivindicar una vez más el modelo aprobado en el año 2002, como ya hizo Pablo Casado, que no resultó precisamente para la caja valenciana y murciana.

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