Indignación y estupefacción en la resaca del macrobotellón de Ciudad Universitaria
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Los servicios de limpieza se emplean a fondo

Indignación y estupefacción en la resaca del macrobotellón de Ciudad Universitaria

Más allá de la macrofiesta, lo que preocupa es que no se haya podido prever. "Si hubiese sido como en San Cemento, lo hubiésemos podido controlar mejor", explica uno de los vigilantes que ayer por la tarde trabajaba en la zona cero

placeholder Foto: Mañana después del macrobotellón en Ciudad Universitaria. (Javier Melguizo)
Mañana después del macrobotellón en Ciudad Universitaria. (Javier Melguizo)

Todo aquel que esta mañana se atrevía a pasear por Ciudad Universitaria miraba estupefacto las botellas de alcohol, litros de cerveza y bolsas de hielo que inundaban las inmediaciones de las facultades de Derecho y Filología. Los estudiantes, ávidos por recuperar la normalidad que el coronavirus les ha robado, se reunieron anoche en un macrobotellón improvisado para celebrar el inicio del curso. De acuerdo con los datos de la Policía Local de Madrid, esta fiesta callejera congregó a cerca de 25.000 jóvenes.

La diversión que anoche reinaba entre los estudiantes contrasta con la indignación que esta mañana imperaba entre los viandantes. El "estamos todos vacunados, no hacemos nada malo" que se escuchaba esta madrugada, tras el amanecer era contestado con una palabra: "Vergüenza". Opiniones hay para todos los gustos. Y soluciones también. "Subid las tasas de la universidad y que lo paguen ellos", comentaba un hombre con un empleado de seguridad.

"No comprendo a esta generación", critica Manuel Otero, un jubilado que todos los fines de semana camina por la zona. Mientras fotografía la basura acumulada, tiene tiempo para echar la culpa a las autoridades: "Si hay una ley que prohíbe beber en la calle, no entiendo cómo se permite esto". Echando la vista atrás, recuerda otras fiestas en Ciudad Universitaria, pero ninguna como la que se produjo ayer, ni siquiera antes del covid.

Justo en ese momento, en segundo plano aparece otro hombre llevando a su perro en brazos para que el animal consiga sortear los cristales esparcidos por el suelo. Y pocos minutos después, un vigilante de Prosegur llama por teléfono para dar parte sobre una puerta rota que da acceso a un jardín histórico que habitualmente está cerrado y que ahora está lleno de botellas. "Todavía no hemos evaluado todos los daños", apunta a este medio.

Para recuperar la normalidad cuanto antes, los servicios de limpieza trabajan a destajo desde las 7:00 horas. Su misión es retirar toda la basura antes de las 14:00, justo cuando termina su jornada laboral, pero difícilmente podrán terminar a esa hora. Como no se esperaba una fiesta de estas dimensiones, no se ha podido contar con refuerzos y es el personal habitual el que se emplea a fondo en la recogida. "No sabemos si tendremos que quedarnos más, si mandarán a algún compañero o si ya terminaremos mañana", cuenta un barrendero que no se despega de su escoba. Irónicamente, a unos cuantos metros, hay tres pequeños cubos de basura con un cartel que proclama: "Recoger está en tus manos".

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Foto: Javier Melguizo.

Fue un evento imprevisto

Más allá de la macrofiesta, lo que preocupa es que no estuviese previsto. "Si hubiese sido como en San Cemento, lo hubiésemos podido controlar mejor", explica a El Confidencial uno de los vigilantes que ayer por la tarde trabajaba en la zona cero del botellón. "Sobre las 17:00 horas conseguimos desalojar a los primeros, pero nos avisaron de que venían muchos más jóvenes desde el Metro y decidimos llamar a la Policía".

Cuando llegaron las fuerzas de seguridad, explica este empleado, calificaron el botellón como "una horda" y decidieron no actuar para evitar males mayores. Y es que, debido a la ubicación de estas facultades, si se hubiese producido una carga policial, la única escapatoria para los estudiantes hubiese sido huir hacia la carretera A-6, con el peligro que conlleva.

Foto: Epicentro del botellón de botellones que se desató ayer por la noche en Madrid tras año y medio de pandemia. (Alejandro Mata)

La Policía Municipal estuvo por la zona desde pasada la media noche hasta las 7:00 horas, "pero sin un aviso previo por parte de la Universidad y, por ello, sin el correspondiente operativo preparado, disolver a unas 25.000 personas es tarea casi imposible", remarcan en declaraciones recogidas por Europa Press. Por eso, las labores de vigilancia y control se centraron en evitar incidentes, sobre todo en los viales y en el entorno del Metro. Se logró el objetivo de evitar incidentes graves, dada la altísima confluencia de personas.

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