El botellón de botellones se desata en Madrid: "Esto no lo desalojan ni mandando al Ejército"
  1. España
TRAS AÑO Y MEDIO DE PANDEMIA

El botellón de botellones se desata en Madrid: "Esto no lo desalojan ni mandando al Ejército"

Miles de personas acudieron en masa a una fiesta multitudinaria en las facultades de Derecho y Filología de la Ciudad Universitaria, donde hubo escasa presencia de mascarillas y ambiente precoronavirus: "Estamos todos vacunados"

placeholder Foto: Epicentro del botellón de botellones que se desató ayer por la noche en Madrid tras año y medio de pandemia. (Alejandro Mata)
Epicentro del botellón de botellones que se desató ayer por la noche en Madrid tras año y medio de pandemia. (Alejandro Mata)

"¿Vosotras sois Pfizer o Moderna?", pregunta un joven tratando de ligar con un grupo de chicas. La respuesta es unánime: "¡Pfizer!", responden entre risas mientras andan hacia la plaza de la Facultad de Derecho de Ciudad Universitaria de la capital. Aunque el lugar está a rebosar de gente, el verdadero pastel se encuentra escaleras abajo, enfrente de la Facultad de Filología, allí se amontonan miles y miles de personas. Es la zona cero del botellón de botellones que se desató ayer por la noche en Madrid tras año y medio de pandemia.

"Aquí no cabe un alma", grita una estudiante de Medicina mientras agarra a su compañera tratando de cruzar el gentío. Literalmente no cabe nadie más, de hecho, algunas personas disfrutan de la fiesta subidas a los bancos, vallas, incluso tejados, como se puede ver en los vídeos. "Aquí hay 5.000 personas", exagera un joven con su grupo de amigos, a lo que uno responde entre risas: "Esto no lo desaloja ni el Ejército".

Marta, una estudiante de Filología (de las pocas personas que lleva la mascarilla puesta) explica que prefiere llevarla porque está acostumbrada. Cuenta a este diario que le parece bien que se puedan hacer este tipo de fiestas: "Estamos todos vacunados, no hacemos nada malo".

Ella y su grupo de amigas piensan que poco a poco hay que ir recuperando la normalidad y que este tipo de imágenes demuestran que cada día estamos un paso más lejos de los peores momentos de esta pandemia. "El ocio nocturno ya se ha abierto en Madrid, vuelve la presencialidad da la universidad. Esto al final será como una gripe", remata una amiga de Marta.

Con poca presencia de mascarilla, el ambiente que se respira en la fiesta es de júbilo y alegría. De hecho, en el sentir general de ese macroevento predomina el sentimiento de reencuentro. "¡No me lo creo! ¿Alejandro, eres tú?", exclama José Luis tras ver a un amigo, al que llevaba sin ver desde que estalló la pandemia provocada por el covid-19.

placeholder Una amable chica gritando por un cono de tráfico para localizar a sus amigas. (Alejandro Mata)
Una amable chica gritando por un cono de tráfico para localizar a sus amigas. (Alejandro Mata)

Había tal nivel de gente que la cobertura fallaba e impedía que los conocidos se localizasen entre ellos, lo que daba lugar a imágenes de lo más creativas; desde personas subidas a una farola para localizar a un amigo extraviado, hasta una chica que se había agenciado un cono de tráfico para bocear a desconocidos hasta que de entre ellos saliese alguna cara amiga.

Precisamente, la imagen que más se repetía era la de un cubata levantado, y esto era por dos razones: o bien para servir de guía y punto de encuentro entre la muchedumbre o para brindar por la emoción del momento.

Algunos jóvenes, por su parte, tienen sus dudas. Incluso los hay que se paran antes de meterse dentro de todo el tumulto de gente. "¿Bajamos abajo con todo el mundo, seguro?", pregunta un chico preocupado a su grupo de amigos. "Esto es 'freecovid", le responde otro con ironía.

La clase política estuvo presente en muchas de las exclamaciones que se lanzaban al aire. "Esto lo ha organizado Almeida", responden un grupo de chicas al preguntarles quién estaba detrás de este multitudinario evento. "Esta va por ti, Pedro Sánchez", exclama otro joven ebrio antes de tomarse un chupito de Fireball. Luego no volvió a exclamar nada más.

Las farolas que había en el centro de la plaza, enfrente de la Facultad de Filología, además de alumbrar también servían como cucañas, de tal modo que, cuando alguien lograba escalarlas, todo el mundo aplaudía y silababa tal hazaña.

Aunque no hubo importantes incidentes, la Policía en ningún momento accedió al recinto. De hecho, solo entró una ambulancia para atender un coma etílico frente a la Facultad de Derecho, pero el nivel de muchedumbre era tal que el vehículo tardó 10 minutos en avanzar poco más de 20 metros.

Abrazos, besos y reuniones multitudinarias son imágenes que tras año y medio conviviendo con el 'bicho' ya hacíamos en el pasado. Pero, teniendo tres cuartas partes de la población vacunada, es probable que, cada vez más, se repitan este tipo de situaciones.

Pandemia Pfizer