Rosa Estévez: "Algunas actrices creen que con retoques conseguirán personajes de 30 años"
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Rosa Estévez: "Algunas actrices creen que con retoques conseguirán personajes de 30 años"

En los últimos años la directora de casting ha sido responsable del reparto de algunas de las producciones más importantes de la televisión española. Ha visto y escuchado de todo

Foto: Entrevista a Rosa Estévez. (Jesús Hellín)
Entrevista a Rosa Estévez. (Jesús Hellín)

Rosa Estévez es directora de casting. Dibuja y escoge los repartos que aparecen en series y películas. Una profesión que lleva poco tiempo como tal —"los pioneros ni siquiera se han jubilado"— y que arrancó y se profesionalizó con el nacimiento de las cadenas privadas, Antena 3 y Telecinco. En los últimos veinte años ha sido responsable del reparto de series como 'Física o química', 'Acusados', 'Motivos personales', 'El príncipe' ,'Apaches' , 'Vivir sin permiso' y de películas como 'Mortadelo y Filemón', 'Cándida', 'El lápiz del carpintero', 'La voz dormida', 'Blancanieves', 'Viaje al cuarto de una madre' o 'Es por tu bien'.

Estévez iba para actriz pero la casualidad y cierto coraje le hicieron cambiar de profesión. En este tiempo ha visto y escuchado de todo. Defiende a los actores actuales, a los que considera mucho más preparados que los grandes y desaparecidos tótems. Afirma rotunda que el acoso hace años era el pan nuestro de cada día. Da nombres cuando se apaga la grabadora, y son dos a los que defenderá a capa y a espada como seres excepcionales: Miguel Rellán y Manuel Alexandre.

No entiende demasiado la obsesión por las redes sociales. "Si te expones demasiado en ellas pierdes credibilidad como actor", cuenta, y recuerda que "los dos mejores actores de este país, Luis Tosar y Javier Bardem, no las tienen". Le han llegado a pasar, dice, cosas "muy patéticas". "Escogí como protagonista a una actriz que se pasa el día haciéndose fotos para Instagram medio en pelotillas, y en el contrato ponía unas condiciones para los desnudos imposibles de asumir. ¡Pero si se pasa el día enseñando la teta gratis! Es de locos", protesta.

placeholder La directora de casting, Rosa Estévez. (J. H.)
La directora de casting, Rosa Estévez. (J. H.)

PREGUNTA. Dice que esta profesión lleva poco tiempo. ¿Quién se encargaba antes de escoger a los actores?

RESPUESTA. Cuando nacieron las privadas consideraron que era un filón hacer series y se vio la necesidad de que hubiera una persona que se ocupara del reparto. Antes los hacía o el propio director o el primero de dirección. También había representantes que hacían casting; si lo piensas, es poco ético.

P. Pero usted iba para actriz.

R. Sí, estudié en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático) y me dediqué al teatro. Tuve la suerte de que el profesor que teníamos en interpretación, Alonso de Santos, tenía una productora y a los alumnos más aventajados nos dio trabajo nada más acabar. Hicimos además una función de fin de curso que fue muy exitosa y nos llevaron a un teatro comercial. Fue el primer sueldo que ganamos.

Pero hubo una época en la que estaba un poco en paro, mi representante me pidió si podía echarle una mano con el reparto de una serie, porque no sabía muy bien qué decirles a los actores. Luego, como pasa en las películas, ella se puso enferma y tuvo que estar ingresada un tiempo, surgió una serie y me preguntaron si me atrevía. Y dije: probemos.

P. ¿Qué se necesita para un trabajo como el suyo?

R. Creo que hay que tener un conocimiento mínimo de dirección de actores. Es como si vendes zapatos, digo yo que tendrás que saber de materiales y de hormas. Previamente has hablado con el director y sabes qué tipo de producto quiere hacer, con la productora también, y hay que conducir al actor hacia ahí.

Luego hay otra cosa importante, que es conocer bien el medio. A los productores, a las cadenas de televisión, las plataformas, a los actores. Es importante hasta saber de sus vidas privadas, porque cuando un actor acaba de ser papá enseguida te empieza a decir que sí a todo (sonríe), mientras que en otros casos andan más despreocupados económicamente.

"Es importante saber de la vida privada de los actores, porque cuando uno acaba de ser papá enseguida empieza a decir que sí a todo"

P. Contentar a todos exige diplomacia.

R. Creo que es lo más complicado en lo nuestro. Conseguir candidatos a un papel que suscite quórum entre todos.

P. ¿Alguna vez ha dicho que no cuando ya estaba inmersa en ello?

R. Sí, pero no por dificultades económicas, sino por faltas de respeto. La única vez que lo he hecho fue una serie en la que había niños y el ayudante de dirección comentó que producción estaba preocupada de que mi ayudante se ocupara del coach de los niños. Al ser gay, podía abusar de ellos. Eso me molestó tantísimo que les mandé a la mierda por vía directa.

P. Vaya cuajo.

R. Eso fue hace unos 20 años. Hace falta tener cuajo y unas ideas muy perversas para llegar a unas conclusiones tan patéticas.

placeholder La directora de casting, Rosa Estévez. (J. H.)
La directora de casting, Rosa Estévez. (J. H.)

P. ¿Qué tal se lleva con su ego y cómo hace para controlar los ajenos?

R. Pues mira, ego no tengo mucho. Lo que tengo por la profesión es cierto desapego, y creo que por eso me va bien. Nunca he tendido ambición de poder, y además tampoco creo que lo que hacemos cambie el mundo ni sea tan vital. No se acaba la guerra en Siria por esto. Tan solo hacemos ocio, nadie se muere si no se emite un capítulo de una serie el día que está programado. Soy consciente de que se pierde dinero, pero hay gente que hace cosas más importantes.

P. En ese desapego no está incluido Javier Cámara.

R. Es el único amigo actor que tengo porque nuestro vínculo se fraguó a los veintipocos años, antes de ser actores. No hablamos nunca de trabajo, sino de los niños, las cosas domésticas, recetas, parejas… de la vida.

P. Los intérpretes españoles están siempre ligados a etiquetas con las que no salen precisamente bien parados. Usted ha trabajado con los de antes y con los de ahora. ¿Qué cambios ha notado?

R. Los actores y actrices de hoy están mucho más formados, son más minuciosos y el trabajo suele ser más ambicioso. No quiero tirar por tierra a los de antes, casi todos fallecidos, pero en esa época era todo un poco más fácil, no había tantas complicaciones al preparar un personaje… había incluso gente como Lina Morgan que hizo siempre el mismo personaje, perfeccionándolo hasta la extenuación. Y como ella hay varios casos. Estaban menos preparados entonces, había mucho analfabeto, no porque no supiera junta la eme con la a, ma, pero sí gente con poca lectura, poco cine visto, teatro visto muy malo…

Aquí hubo una revolución en la década de los 70 y los 80 cuando llegó el método, y eso cambió la forma de interpretar. Antes se declamaba más y ser buen actor consistía en saber mentir muy bien. Pero con el método eso se desterró. El actor de hoy, como digo, además de estar más formado busca más que su personaje sea creíble. Antes se defendían otro tipo de cosas, como caer en gracia. Había más truco.

Pero hoy también pasan cosas que me ponen un poco los pelos de punta. Doy clases y veo que los alumnos están mucho más puestos en cine americano que en el patrio. De pronto citas a Julio Medem o Benito Zambrano y no han oído en la vida hablar de él. Yo les digo: "¡Pero si son cincuentones! ¡Si no se han muerto! ¡Están en activo, y además de buen ver!". Les he echado grandes broncas.

"Los actores y actrices de hoy están mucho más formados, son más minuciosos y el trabajo suele ser más ambicioso"

P. El trato a los actores también ha cambiado en este tiempo…

R. Antes pasaban cosas realmente penosas, había muchísimo machismo. Leía una entrevista el otro día a Maribel Verdú, a la que conozco bien, y sé que en lo que cuenta no exagera un ápice. Era una cosa natural, interiorizada y ni te chocaba. Había acoso desde la misma escuela de arte dramático donde estudié. Yo misma lo he vivido por parte de profesores y trabajando ni te cuento. Recuerdo que estaba haciendo una serie y cada vez que venía una chica un poco guapa o explosiva, como tenía mi despacho dentro del propio plató, estaba siempre pendiente, porque había alguno que otro, sobre todo actores, que no paraban de perseguir y de acosar. Les decía que se quedaran conmigo y no salieran hasta que no las llamaran a grabar. Eso ha sido así, lo he vivido.

P. Cuando le pasó a usted, ¿qué hizo?

R. Nada. Es que ese comportamiento formaba parte de la normalidad. Éramos todos muy jóvenes, muy modernos, muy hippies, y era habitual el 'enamoriscamiento'; se medio obsesionaban con los alumnos. Yo no iba a clase cuando me tocaba tal profesor y se aburrió de mí. Le daría por otra, supongo.

P. ¿Conoce el caso de alguna carrera truncada por no haber pasado por el aro?

R. No soy consciente de eso, pero sí conozco el caso de un señor que todavía vive que amenazaba a determinados actores con no volver a trabajar en la vida si no se hacían sus amantes. Eso me lo han contado los propios actores, que encima no eran gais.

"Llega un momento en el que a las actrices les entra el pánico. Se les empiezan a caer las carnes y creen que los retoques las van a rejuvenecer"

P. Hace tiempo escuchaba en una entrevista con una colega suya que aconsejaba a los actores no tatuarse por si acaso cae un papel de época. Ahora mismo estoy viendo por segunda vez 'Roma' y, al haber tantas escenas de sexo, se ve que la cirugía estética tampoco ha pasado por esos cuerpos… ¿La eterna juventud ayuda o puede fracasar una carrera?

R. Los tatuajes afortunadamente se borran, aunque siempre les digo que si se los hacen, sean en sitios discretos. Pero es que en esta profesión nuestra, el físico cuenta muchísimo. Porque un actor, incluso sin hacer nada, comunica. Hay gente con perfil más rural, otros más urbanos, y sobre todo en personajes cortos tienes que encontrar a alguien que apoye el papel. Si tengo un señor que sale de cura y solo aparece medio minuto en pantalla, tiene que tener cara de cura. No es esclavitud, es que forma parte de esta profesión.

Otra cosa es la servidumbre respecto a unos cánones de belleza. Es una realidad que a partir de los cuarenta y tantos apenas hay papeles para mujeres. Es una desproporción que se da en todas las edades. Una vez porque es algo de época, y empiezan a salir venga de condes y soldados, o en un thriller… en cualquier tipo de proyecto hay una mayoría aplastante de personajes masculinos. Me hace mucha gracia cuando me mandan la biblia, que es el dosier del proyecto y me ponen: 'María, 45 años'. No sé para qué lo ponen si luego esperan a que les ofrezca una de 35.

Por eso llega un momento en el que a las actrices les entra el pánico. Se te empiezan a caer las carnes y creen que los retoques te van a rejuvenecer y vas a conseguir personajes de treintañeras. Y es mentira, porque una mujer de 50 operada representa a una mujer de 50 operada. Por cierto, ayer tuve que cerrar uno de esas características.

P. Cuénteme más, por favor.

R. Es una cosa de unos empresarios en Ibiza y hay una escena de un señor con su señora hablando de estética. En un momento él le dice a ella: "Es que no paras de sonreír", pero es que está tan estirada que no puede mover la cara (risas). Pero de esos papeles hay poquísimos. Las actrices no solo no rejuvenecen, es que encima eso les limita los papeles. No harás época en la vida, por ejemplo. En todo caso, lo peor es el retoque de labios. Yo les pido y les imploro que no lo hagan, y creo que se les está quitando esa idea de la cabeza. Pero hubo una época que fue un 'boom' del 'morcillismo' y el 'mofletismo'.

P. Esta semana se ha hablado mucho de la decisión del Festival de San Sebastián de no premiar a un actor o a una actriz, sino una especie de candidatura unisex…

R. Me parece fatal y con eso solo llevamos las de perder, porque hay menos películas protagonizadas por mujeres y habrá menos posibilidades de ser votadas. Es una decisión pésima.

placeholder La directora de casting, Rosa Estévez. (J.H.)
La directora de casting, Rosa Estévez. (J.H.)

P. ¿Qué diferencias destaca entre un casting para cine o para televisión?

R. Hay muchas, y en televisión también hay matices si trabajas para una cadena privada o para una plataforma. Casi todos los trabajos que he hecho para plataformas han sido para un director estrella o un director autor, y eso lo cambia todo. Si Enrique Urbizu, Cesc Gay o Alberto Rodríguez ha firmado para hacer un producto, es porque la plataforma asume que van a tener libertad absoluta para hacer lo que quieran. Para nosotros eso es maravilloso porque tenemos un único interlocutor, y él tendrá la última palabra en todo. Nadie va a venir a corregir la plana. Todo es coherente, no hay ningún pegote.

Las cadenas de televisión acaban relegando al director a ejercer como un mero realizador, y me da pena, porque hay gente muy válida a la que ningunean. En esos casos los repartos los hacemos entre la productora y nosotros, y el director se incorpora un poco antes de empezar a grabar, cuando ya está todo cerrado. Así que me toca sentarme con él y decirle: "Vas a trabajar con estos, te gusten o no". Tienen muy poca capacidad de elegir y, si se les consulta, no es vinculante.

En cine depende de si trabajas con un director solvente con CV, si el guion es suyo, tiene libertad creativa y es magnífico, porque no hay que poner a cinco de acuerdo. Las pelis de gente que está empezando siempre son más tuteladas por el productor. Pero me ha llegado a pasar de todo, de tener todo acordado y que la distribuidora nos tirara el cartel porque no les resultaba atractivo y decían que no iban a vender un colín. Eso no me había pasado en la vida. Claro, imagina producir una película y que no te la distribuya nadie, eso es un suicidio, así que ante esa tesitura, le dimos una vuelta. Cambiamos a la chica y al chico.

P. Sufrió mucho para encontrar a Mortadelo…

R. Sí, sí, y en otros asuntos. Me pasó con un director francés, que quiso dirigir una novela suya. La actriz era tan de método que se fue a Canarias una semana antes de empezar a rodar y se puso a andar descalza por los 'pedrolos' aquellos porque la historia era como una especie de Adán y Eva con una hecatombe de por medio. Hizo la peli coja perdida porque quería vivirlo todo en sus carnes. Otra actriz tenía que venir a hacer un casting para hacer un personaje pobre, hambriento, una inmigrante deportada, y se pasó dos días sin comer. En el casting no daba pie con bola, se desmayaba la pobre muchacha y le tuve que dar un bocadillo. También alguno ha venido perjudicado, sin dormir y borracho, y me ha tocado llamar a la policía porque no se quería ir.

Mortadelo al final lo hizo Benito Pocino, un señor que trabajaba en Correos al que encontré por casualidad porque mientras esperaba en la productora, se me ocurrió echar un vistazo al álbum de los figurantes de Makinavaja, vi la cara y dije: a éste lo tengo que citar. Por teléfono me pareció un señor rarísimo, pero en cuanto lo tuve de frente y me saludó, ya no necesitaba más. Llamé a mi ayudante llorando de alegría.

"Hice una prueba a C Tangana hace poco para una serie y fue espectacular"

P. Famosos que quieren salir en series o en cine. ¿Le ha tocado tragarse algún que otro sapo? ¿alguna sorpresa agradable?

R. Muchos de ellos salen haciendo de ellos mismos. Me pasó con 'Asterix y Obelix en los Juegos Olímpicos', que se rodó en la Ciudad de la Luz, en Alicante, en la que había una escena final que consistía en una carrera de cuádrigas llena de gente famosa como Fernando Alonso y otros deportistas de élite. No te imaginas lo que fue cuadrar las agendas.

Ahora lo que sí me piden es que haga pruebas a youtubers y a raperos. En algunos casos, muy sorprendida y para bien. Hice una prueba a C Tangana hace poco para una serie y fue espectacular. Bien es verdad que el personaje se parecía mucho a él y lo cogimos, pero luego por sus compromisos profesionales no pudo ser. Pero le he tenido haciendo un papelito pequeño en la película de Isaki Lacuesta. Le veo talento y verdad.

Pero me toca bastante las narices cuando me dicen que le haga una prueba a este youtuber y a no sé quién más. La última vez que alguien me lo pidió dije: "Oye, ¿y qué tal si lo metes en el guion o en el montaje? Porque estos chicos se hacen sus guiones y luego se montan unas cosas bárbaras con 50.000 planos por minutos. ¿Por qué me lo tengo que comer yo?".

P. Tampoco le gustan demasiado las series centradas en personajes reales.

R. Sí, hubo una moda con los 'biopic' que afortunadamente ya pasó, porque no son como los que se hacen en Estados Unidos, en los que se indagan mucho en miserias y aciertos de esos personajes. Aquí tienes mucha supervisión de las familias, que te tiene que aprobar los derechos, y entonces te lo firma una parte pero la otra no… muy pocas se han hecho con libertad. Era muy agobiante, me saturaba mucho la cabeza, me acostaba y soñaba con caras todo el rato. ¿Quién se parece a Jesulín de Ubrique? ¿Quién se parece a Paquirri? ¿y a la Pantoja? No me da ninguna pena que eso se haya acabado, porque artísticamente era poco enriquecedor. Aquí estamos muy lejos de hacer 'The Crown'.

Casting Luis Tosar Javier Bardem Maribel Verdú
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