Un kilómetro a pie por una carretera sin arcén para ir al colegio
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EL ANCHO DE LA VÍA RONDA LOS 4,40 M

Un kilómetro a pie por una carretera sin arcén para ir al colegio

Siete niños y sus madres recorren cada día una de las vías de acceso a Manzaneda de Torío (León) al no entrar al pueblo el autobús escolar

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Foto: Cedida.

"¡Cuidado, viene un coche!". Es el grito de alarma ya asumido como rutina entre las madres de los siete únicos niños del pequeño pueblo de Manzaneda de Torío (León), que para ir cada día al colegio tienen que recorrer en dos ocasiones el kilómetro de carretera de dos sentidos que separa su pueblo de la parada del autobús escolar. Cada mañana, cuatro mujeres encienden las alertas para cuidar de que sus hijos de entre 4 y 11 años no se despisten al pasar los vehículos con los que se cruzan por esta vía sin arcén. Van en búsqueda de un autobús que no entra al pueblo porque no cumple las condiciones de seguridad, o al menos en eso se sustenta la decisión de la Junta de Castilla y León (gobernada por PP y Ciudadanos), responsable del transporte escolar. Por el contrario, en la Diputación provincial (PSOE y UPL), titular de la vía, aseguran que sí es posible el paso del vehículo, y consideran que si no es con un autobús convencional, al menos sí podrían buscar a los niños con un microbús.

El cruce de informes sobre el estado de la vía y la peligrosidad de acceso para el autobús traen de cabeza a las cuatro madres de Alexis, Valeria, Daniela, María, Laura, Dafne, y Thais, que desde hace dos años pelean con las administraciones en búsqueda de una solución. “La carretera es peligrosa para ir andando porque no tiene arcenes y los niños son impredecibles”, confiesa Andrea Porto a El Confidencial. Es una de las madres que consideran una excusa el argumento de peligrosidad de la vía, pues recuerdan que hasta que se eliminó este servicio hace seis años, el autobús escolar entraba en Manzaneda sin sufrir ningún accidente.

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Foto: Cedida.

En la Consejería de Educación de la Junta confiesan que su deseo desde 2018 es cambiar la parada y ubicarla en el interior de Manzaneda de Torío, pero lamentan que no sea posible porque la vía de acceso “no ofrece las garantías de calidad accesibles” y no cuenta con tres metros de ancho en alguno de sus puntos, según el informe del Subsector de Tráfico de León. Como solución proponen que se acondicione la carretera, dependiente de la Diputación de León y del Ayuntamiento de Garrafe de Torío (municipio al que pertenece Manzaneda), apuntan fuentes de la consejería.

Dicho informe, emitido el 11 de marzo de 2019 y al que ha tenido acceso a El Confidencial, concluye que el ancho de vía es variable, pero ronda los 4,40 metros, siendo el ancho de un autobús de 2,60 metros. Aun así, el informe estipula que la ausencia de arcenes o cunetas “podría no hacer aconsejable el cambio de parada”, y en caso de hacerlo, avisa que debería ir unida la mejora del firme y su ampliación. También remarca que lo más adecuado en su estado actual es usar un microbús, aunque en la Junta descartan esta opción al no caber los 32 alumnos que utilizan esta ruta.

Otro informe, en este caso emitido por la Diputación un par de semanas después, evidencia que el ancho de este tramo es de 4,50 metros, sin mencionar que haya alguna parte más estrecha. Según este escrito, el tramo que sale de Manzaneda es similar o incluso superior a las vías que unen la carretera autonómica LE-311 con Fontanos de Torío y Riosequino de Torío, donde el vehículo escolar sí recoge a los niños dentro del pueblo. Entre tanto, las madres apoyan la versión de la institución provincial, y aunque se muestran partidarias de que renueven la carretera, piensan que la Junta debe ofrecerles una solución inmediata. “Entiendo que tenemos que pelear que la carretera la arregle Diputación, pero el autobús tendrá que entrar en el pueblo, si dicen que no es recomendable con un autobús grande, que lo hagan con uno pequeño”, plantea Andrea, madre de Alexis y otra pequeña de dos años, quien se convertirá en el próximo curso en la octava escolar de esta localidad que use la ruta.

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Foto: Cedida.

En la compañía encargada del servicio, Viajes Reyero, coinciden con la versión de la Junta y el informe de Tráfico, argumentando que el trayecto está mal asfaltado y no es posible que se crucen dos vehículos que llevan sentidos diferentes. Aun así, sí que reconocen que es viable que el autobús entre al pueblo por la vía. “Somos los prestatarios del servicio y nuestro objetivo es prestarlo de la mejor manera posible. Si nos indican que vayamos a la otra parada, lo haremos”, asegura el gerente, Antonio Reyero. Se basa en las buenas aptitudes de sus conductores para transitar por la carretera, aunque advierte que en invierno, con las heladas de la mañana, se generan mayores dificultades. Viajes Reyero ya transita por esta vía al ofrecer también el servicio de transporte regular. Lo suele hacer con microbuses, aunque en alguna ocasión han ido autobuses normales.

“No es habitual que transiten por ahí los autocares. Nosotros tenemos muy buenos conductores, expertos que conocen muy bien la zona y son capaces de pasar por allí”, aclara Reyero, aunque diferencia entre la responsabilidad que supone el paso de un bus vacío por esa carretera y uno cargado de niños. “¿Es viable? Sí, no lo discuto que físicamente se puede hacer. Ahora, el término carretera le queda muy amplio a esa vía”, sentencia el gerente de la empresa de transporte.

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Foto: Cedida.

Para el presidente de la Diputación de León, Eduardo Morán, “es una bendición para cualquiera de nuestros pequeños pueblos en estos tiempos contar con niños y niñas y las administraciones, sea cual sea el ámbito de competencia de cada una de ellas, no podemos permitir que esto siga ocurriendo”. Rechaza discutir sobre si la vía es peligrosa para el tránsito de autobuses convencionales, pues de ser así, considera que la Junta debería ofrecer el servicio de transporte escolar con un microbús. De cara a buscar una solución para las familias y tras visitar la carretera esta semana, Morán ha ordenado que se inicie por la vía de urgencia el proceso de reparación de la vía para que su estado no sea impedimento y así que la Junta “cumpla con su obligación de prestar un servicio esencial para el medio rural”. La reparación de este tramo tendrá una duración de varios meses y supondrá un presupuesto de 250.000 euros para la Diputación.

Entre promesas de renovar el firme por parte de la Diputación, informes que sustentan una y otra versión y el rechazo de entrar con microbús, las familias lamentan que los siete niños, que “son la alegría de un pueblo de 102 censados”, tengan que continuar haciendo dos kilómetros diarios a pie entre ida y vuelta por una carretera sin arcén. Con temperaturas de hasta diez grados bajo cero en invierno o soportando la lluvia mientras temen el paso de un vehículo que quizá no los vea con la suficiente antelación como para extremar la precaución. “Es muy difícil vivir en un pueblo y esto es una dificultad añadida. Para mí es muy complicado conciliar vida familiar y laboral cuando tengo que llevar a mi niño a la parada de bus fuera del pueblo. Hay muchísimas trabas, lo lógico es que nos incentivaran, pero parece que nos quieren echar”, lamenta Andrea, quien ya desea que, con la renovación de la vía, los gritos de aviso por la aparición de un coche queden en un mal recuerdo del pasado.

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