"Dicen que monté una fiesta ilegal, normal que la gente se caliente conmigo"
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Las listas negras del covid

"Dicen que monté una fiesta ilegal, normal que la gente se caliente conmigo"

El concejo asturiano con peor incidencia acumulada (Grado) vive un cierre marcado por la zozobra y las críticas a un bar del pueblo por supuesta relajación navideña. El dueño se defiende

placeholder Foto: Geriátrico de Grado, durante la primera ola del covid. (Reuters)
Geriátrico de Grado, durante la primera ola del covid. (Reuters)

¿Por qué alguien ha pintado la palabra 'ASESINOS' en la puerta de un bar en Grado?

El concejo de Grado (9.700 habitantes) ha tenido estos días la mayor incidencia acumulada (14 días) de covid de Asturias: 2.269. Un total de 250 infectados desde el 1 de enero. Dicen que todo empezó la tarde de Nochevieja en un bar de la villa de Grado: El Empedrao.

Grado acabó las Navidades con clausura perimetral, cierre de la hostelería y familias autoconfinando a los niños por su cuenta. Vuelta al ambiente cargado. En la residencia geriátrica de Grado, murieron 20 ancianos en la primera ola del covid. La tercera ola se ha saldado hasta ahora con un muerto.

Un grano de arena

Grado es la España del covid vista a través de un grano de arena: un lugar pequeño en el que dinámicas sociales típicas del covid se han exacerbado. Del choque de gestión a la paranoia ciudadana.

El covid ha traído grandes problemas de gestión, con sus roces entre administraciones, con el Ayuntamiento de Grado criticando la supuesta inacción del Gobierno autonómico, y sus coles en modo desobediencia tras el brote: estaban formalmente abiertos, por mandato de la Consejería de Educación, pero cerrados 'de facto': muchos padres no llevaban a sus hijos, y la dirección del colegio Virgen del Fresno recomendó no asistir, con el “apoyo sin fisuras” del alcalde de Grado, José Luis Trabanco (IU). “Me resulta incomprensible que, con una emergencia, mientras el presidente regional pide el autoconfinamiento, la Consejería de Educación no haya abordado la situación ni con rigor, ni con seriedad ni con consenso”, contó el alcalde al medio local ‘La Voz del Trubia’.

Zozobra a pie de calle. Una de las periodistas de ‘La Voz del Trubia’, Lucía S. Naveros, nos resume la situación vivida estos días: “Grado es una comunidad pequeña, en la que se conoce todo el mundo, el ambiente está tenso desde que estalló el brote. Todos conocen a alguien infectado o en cuarentena; y la lista negra enrareció más el ambiente”.

Hay miedo. Gente mayor que no utiliza internet llama a los taxistas para que les hagan la compra

En efecto, al poco de visibilizarse el brote, comenzó a circular por los grupos de WhatsApp del pueblo una lista con los nombres de los supuestos infectados (91 nombres, motes incluidos). Al margen de consideraciones éticas, la lista no era muy fiable: salía gente que no tenía covid o que ya lo había pasado, como el piloto Javi ‘Rañeces’ Álvarez, primer asturiano en completar el París-Dakar. Rañeces tilda de ‘denunciable’ el comportamiento de quienes elaboraron la ‘lista negra’ del covid en Grado e incluso asegura que hay más gente que, como él, ya pasó la enfermedad... "La gente no sé de dónde saca las cosas, tiene mucho tiempo libre", contó Rañeces a ‘La Nueva España’.

“Hay miedo. Gente mayor que no utiliza internet llama a los taxistas para que les hagan la compra”, cuenta Nayeros.

Otro de los problemas típicos en toda España, expuesto a lo bruto en Grado con la pintada 'ASESINOS', es la dificultad para conciliar distanciamiento social, hostelería viable y esparcimiento juvenil. Choque de contrarios entre la relajación social navideña y la visceralidad que atraviesa la sociedad de arriba abajo: del pavor a la enfermedad al clima de culpabilización hacia todo aquel que lo pasara ‘demasiado bien’ en Navidad. “Hay bastante queme: algunos creen que el covid brotó por culpa de cuatro que aprovecharon las fiestas para hacer caja”, resume Lucía Nayeros.

El alcalde Trabanco contó a ‘El Comercio’ que el brote se originó seguramente en algún bar del pueblo, pero no se trató de fiestas “masivas”.

La Guardia Civil investiga ahora tanto el origen de la 'lista negra' como el de los brotes de covid durante el tardeo de Nochevieja en El Empedrao, al que se atribuyen 52 infectados y 163 contactos estrechos aislados.

La entrevista

El 'asesino' al que se refiere la pintada se llama Ramsés Velázquez, tiene 34 años y es el dueño de El Empedrao. Hablamos con él.

PREGUNTA. ¿Ha hablado con usted la Guardia Civil?

RESPUESTA. A mí no me ha llamado nadie. Sí lo he leído en la prensa: que esta semana salía un informe sobre el brote. Yo soy el primer interesado en que salga, porque no hubo ninguna fiesta ilegal, siempre cumplimos con el horario y con el aforo y todo lo demás. Estoy esperando el informe para ver qué hago. Bastante se montó ya.

P. Si están haciendo un informe sobre qué pasó ese día, tendrán que hablar con usted, ¿no?

R. Yo creo que la Guardia Civil sabe de sobra a qué hora se cierra el bar, todos los fines de semana pasaban por aquí una o dos veces. Nunca fui multado por incumplir nada.

P. ¿Qué pasó en el bar el día del follón?

R. Se ha dicho que el brote surgió en fiestas ilegales de fin de año, pero no las hubo ni ese día ni ninguno.

P. ¿Hubo aglomeraciones en su bar en Navidad? ¿Se puede controlar todo el rato que la gente lleve la mascarilla puesta?

R. Desde que estamos así, con la obligatoriedad de estar sentados dentro del bar, siempre es complicado: entre el que sube al baño de la planta de arriba, el que baja del baño, el que sale a fumar, el que entra de fumar y el que marcha del bar, siempre puede haber alguien de pie, a ver si me entiendes, pero dentro de la normal.

P. Han circulado en redes varias fotos del bar durante esas fiestas. Se ve gente sin mascarilla.

R. Han circulado mogollón de fotos. Algunas manipuladas. Hay una en la que sale dos veces la misma persona. Otra en la que está todo el mundo de pie, pero resulta que es de agosto, cuando se podía estar de pie. Ya sabes cómo 'ye' la gente. Había hasta fotos de famosos en el bar. Pues vale. Siempre cerramos antes de las 11.

P. Usted acabó pillando el covid.

R. Yo di positivo el día 5 y estuve encerrado, pero fui asintomático. Primero me llamaron los rastreadores por ser contacto directo de un positivo, un amigo con el que había ido a cenar. Les dije a los rastreadores que tenía un bar. En un pueblo como Grado, lógicamente, todos los jóvenes paran por los mismos tres bares. Si llamas a la gente de entre 18 y 35 años y les preguntas dónde estuvieron el fin de semana, pues pasaron por tu bar seguro, cogieran allí el covid o no, que yo no lo sé, solo digo que el bar cumplió con las medidas. Si preguntas quién pasó por el bar, o quién tuvo contacto con alguien que pasó por allí, el porcentaje tiene que ser altísimo a la fuerza. Pero fiestas ilegales no ha habido ni en mi bar ni en ningún otro, que yo sepa.

P. Le han hecho una pintada en el bar…

R. Sí, en la puerta de atrás. Pone: 'asesinos'.

P. ¿Cómo se le quedó el cuerpo?

R. A ver, 'ye' lo normal. Me llamaron varios periodistas asturianos escandalizados: “¡Vaya burrada!”, me dijeron. Hombre, andáis diciendo que hubo fiestas ilegales hasta la madrugada, 'ye' normal que la gente se caliente.

La gente de la calle sabe que no hubo ninguna fiesta rara, pero se dicen muchas burradas en las redes

P. ¿Qué tal en el pueblo tras verse señalado?

R. Yo estuve confinado 10 días, hasta el pasado viernes, pero cuando salí, todo bien. Es un pueblo pequeño en el que se conoce todo el mundo. Una cosa son las redes sociales, el “a ver si cierran los bares, a ver si le quitan la licencia”, y otra el pueblo. La gente de la calle sabe que no hubo ninguna fiesta rara. Hay gente mayor que lee la prensa y se retroalimenta en Facebook. Se dicen muchas burradas en las redes sociales, pero en la calle no he tenido ningún problema, al contrario. Tampoco es que haya visto a mucha gente, porque están los bares cerrados y solo te encuentras a gente comprando en el Alimerka o paseando a los perros, porque no hay mucho más que hacer.

P. ¿Le llegó a usted la lista negra al WhatsApp?

R. Sí, a todos nos llegó por un grupo o por otro. Cuando la vi, era bastante corta, pero luego parece que fue creciendo, supongo que porque la gente empezó a añadir nombres, a poner a algún amigo y tal, por hacer la gracia.

P. ¿Cómo es llevar un bar en tiempos de covid?

R. Difícil, pero, bueno, se hace lo que se puede. La gente siempre se anima más a última hora. La gente tiene muchas ganas de salir, pero hay que cerrar a las 11, 'ye' lo que hay, es razonable.

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