El Gobierno ve inevitables los confinamientos si no se reducen los contagios
  1. España
la gestión política de la pandemia

El Gobierno ve inevitables los confinamientos si no se reducen los contagios

El Ejecutivo se prepara para endurecer las medidas a finales de noviembre, preservando la actividad económica y la educación

Foto: El Gobierno ve inevitables los confinamientos si no se reducen los contagios
El Gobierno ve inevitables los confinamientos si no se reducen los contagios

El Gobierno aguanta la respiración y espera a que pase el tiempo suficiente desde la aplicación de las últimas medidas contra la pandemia para comprobar su efectividad para reducir el aumento de contagios y de fallecidos por el coronavirus.

Fuentes del Ejecutivo explican que son conscientes de que el próximo paso sería abordar confinamientos limitados y, de hecho, ya ha estudiado y empezado a preparar esa hipotética medida. La prórroga del estado de alarma entrará en vigor formalmente el 9 de noviembre y se basa fundamentalmente en medidas de restricción de movimientos, especialmente, entre comunidades autónomas y siempre bajo decisión de cada uno de los gobiernos regionales.

Foto: España registra su récord de contagios en un día en toda la pandemia: 25.595 nuevos casos

Ese decreto ya no serviría si fuera necesario avanzar en las restricciones y sería necesaria una modificación en Consejo de Ministros, según el análisis del Gobierno.

"La herramienta no permite el confinamiento domiciliario, pero estamos seguros de que si se actúa con estas herramientas, se conseguirá doblegar la curva, estabilizarla y mantenerla baja", explicó el propio ministro de Sanidad, Salvador Illa, el viernes en rueda de prensa.

Según la explicación del Ejecutivo, a finales de noviembre será preciso revisar si han mejorado las cifras o si se mantiene el ascenso como por el momento está ocurriendo en toda Europa en las últimas semanas. Si en ese momento no hay mejora, el Gobierno se plantearía ir más allá, llegando a confinamientos, aunque intentando no llegar a las medidas estrictas de marzo.

En concreto, el Gobierno explica que el modelo que estudia es el anunciado este jueves por el presidente francés, Emmanuel Macron, que incluye confinamientos en todo el país, cierre de comercios y establecimientos públicos durante un mes. Francia ya anticipó la aplicación del toque de queda que ahora se aplica en España, pero no logró reducir las cifras y ahora opta por este modelo. Y el Gobierno de Pedro Sánchez está muy atento a los detalles de su aplicación, siempre con la salvedad de que Francia es un estado muy centralizado. En ese modelo francés, se mantienen abiertos los colegios y no se frena la producción, a diferencia de lo que ocurrió en abril en España.

Foto: Francia anuncia el confinamiento nacional a partir del viernes

El Gobierno entiende que la paralización económica total solo sería un último recurso que hoy por hoy no se contempla, por los efectos demoledores que tendría y porque prefiere un sistema escalonado. Se trataría casi de aplicar de forma inversa la desescalada que tuvo lugar entre mayo y junio, preservando siempre la actividad económica y la educación.

En marzo y abril hubo que aplicar de forma precipitada la paralización total de la economía y entonces se aprovechó la proximidad de la Semana Santa. Ahora, la referencia temporal podría ser la de las Navidades, con alguna diferencia notable como el estudio más sosegado de los sectores que se consideran esenciales.

Esa elaboración de la lista de sectores esenciales provocó notable tensión dentro del Gobierno el fin de semana que hubo que aprobar precipitadamente el decreto que modifica la anterior declaración de estado de alarma. Diferentes ministerios intentaron incluir sectores económicos y fue necesario que el presidente del Gobierno hiciera visible su autoridad en el seno del Ejecutivo. Ahora, si se llegara a ese punto, será necesario reformular esa relación de sectores esenciales.

Foto: Sánchez saca los seis meses de alarma con la mayoría de los Presupuestos

Obviamente, la mala situación sanitaria de las últimas semanas ha provocado preocupación en los ministerios económicos. Hace poco en el seno del Gobierno aún persistía la idea de una segunda ola más leve que no afectara a la economía.

Incluso, se confiaba en la posibilidad de que a finales de noviembre hubiera noticias muy positivas sobre las posibles vacunas que, por sí solas, provocaran un efecto de empuje para la economía, al disipar incertidumbres. Ese optimismo se ha ido apagando en las últimas semanas y ya se ha traducido en el estado de alarma de seis meses.

Pedro Sánchez Salvador Illa Coronavirus
El redactor recomienda