Toque de queda en el país donde se sale del trabajo a las 7: hablemos de nuestros horarios
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UNA DE LAS JORNADAS MÁS EXTENSAS DEL MUNDO

Toque de queda en el país donde se sale del trabajo a las 7: hablemos de nuestros horarios

Las restricciones de cierres tempranos en España no están teniendo en cuenta una variable importante: nuestro reparto del tiempo a lo largo del día no se parece al del resto de Europa

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Toque de queda en el país donde se sale del trabajo a las 7: hablemos de nuestros horarios

Ni estudio y seguimiento de contactos estrechos, ni refuerzo de la atención primaria, ni confinamientos inteligentes. Durante las últimas semanas, le ha tocado a la limitación de horarios convertirse en la medida estrella para combatir la pandemia, comenzando por el cierre temprano de los establecimientos comerciales y terminando por el toque de queda, una de las medidas de restricción de movilidad más extremas.

No fue hasta que Francia dio el primer paso que otros países no pusieron esta medida sobre la mesa, y lo hicieron en cuestión de horas. En apenas unos días, Bélgica, Lombardía o Berlín seguían el ejemplo y se apuntaban a limitar la movilidad nocturna. El debate se abrió en España desde Madrid, que este viernes limitó las reuniones de no convivientes entre doce de la noche y seis de la mañana.

"El problema no es que salgas de trabajar tarde y no te dé tiempo a ir a un restaurante, sino por qué tienes que salir de trabajar a las ocho de la noche"

Lo que tal vez no estén teniendo en cuenta estas medidas es que nuestra administración del tiempo a lo largo de la jornada diaria es muy diferente a la de los países del norte de Europa que primero implantaron dichas medidas. No se trata únicamente del horario solar, como suele recordarse con frecuencia (aunque el cambio horario de este fin de semana impactará en nuestro comportamiento), sino a nuestra cultura laboral y de ocio que tiene unas particularidades difícilmente comparables a otros países.

José María Fernández-Crehuet, profesor de Economía e Innovación de la Universidad Politécnica de Madrid y autor de 'La conciliación de la vida profesional, familiar y personal. España en el contexto europeo', es una de las personas que más ha trabajado sobre este tema en España. Una de sus conclusiones más importantes es que el reparto de nuestras actividades a lo largo del día nos impide dedicar más tiempo a la familia, el ocio o el descanso.

"Es verdad que nos levantamos y entramos a trabajar a la misma hora que en otros países de Europa, pero la hora de comer y cenar son más tardías, por eso el 'prime time' empieza mucho más tarde", explica Fernández-Crehuet a este periódico. "Eso influye mucho a la hora de trabajar y en las medidas que hay que aplicar. La hora del toque de queda marcada en otros países puede ser muy temprana para España, por lo que habría que ajustarlo a las costumbres y horarios de nuestro país".

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El toque de queda en Francia es de 21:00 a 06:00 horas, por ejemplo. En Lombardía y Bélgica, de 23:00 a 05:00. En Berlín, de 23:00 a 06:00. Aunque en España no se ha establecido un horario concreto más allá de la medida tentativa de Madrid de limitar las reuniones a partir de las 0:00, el cierre de la hostelería a las 22:00 horas en nuestro país es exactamente la misma hora que el cierre en Francia o Reino Unido, a pesar de que las 22:00 horas son muy distintas aquí que allí. Salvo en Madrid, donde el cierre de la actividad de la hostelería se ha retrasado a las 23:00.

"Tendría sentido adaptar el horario de cierre (o el toque de queda) a los horarios locales", añade Libertad González, profesora de Economía en la Universidad Pompeu Fabra. "Un cierre de restauración a las ocho en España equivaldría a eliminar las cenas. Si es esto lo que se quiere conseguir, adelante, pero no es realista suponer que en España habrá quien cene antes de las ocho o las nueve, a no ser que se actúe también sobre los horarios laborales".

Como recuerda Fernández-Crehuet, las restricciones están empujando a los españoles a introducir cambios en sus costumbres. "Forzar a cerrar la hostelería más temprano está haciendo que la gente esté yendo a cenar antes, por lo que estamos llegando a un horario más europeo aunque sea con leyes que no nos gustan", añade. ¿Un cambio permanente? ¿Nos europeizará la pandemia? "Es como lo que pasó con el tabaco, que fue polémico pero consiguió implantar un cambio de hábito. Puede ser una palanca de ayuda para implantar esos hábitos, no es nada bueno cenar tarde y meterse en la cama, y eso difícilmente lo cumplimos".

El 28% de ocupados trabaja al menos hasta las siete de la tarde, y un 18% termina después de las ocho

"El problema no es que salgas de trabajar tarde y no te dé tiempo a ir a un restaurante a cenar, sino por qué tienes que salir a las ocho de la noche de trabajar", añade José Luis Casero, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE). "Tenemos un carácter muy asociado a nuestra posición geográfica pero arrastramos presencialismo, que ahora es 'onlinealismo' porque no sabemos teletrabajar. Esta situación ha puesto de manifiesto los deberes que teníamos pendientes de antes".

El día que nunca acaba

Fernández-Crehuet es el ideólogo de un famoso gráfico en el que, a partir de los datos de Eurostat, mostraba las grandes diferencias horarias entre España y el resto de Europa. Aunque la hora del desayuno no varía mucho entre nuestro país (07:30), Italia (07:00) y Francia o Alemania (06:30), la diferencia se va ampliando a lo largo del día. Especialmente, desde el salto de las 12:00 de la mañana en la comida a las 14:00 españolas. Como recuerda el profesor, además, "es una comida muy copiosa, de tres platos, difícil de digerir y que conlleva un parón grande". Según los datos recogidos, la hora de sueño en España comienza sobre la medianoche, dos horas después que en Alemania o una y media después que Francia.

Fuente: Europa Press.
Fuente: Europa Press.

Otros análisis han mostrado resultados similares. González analizó nuestros horarios en un artículo publicado en 'Nada es gratis', donde mostraba a partir de la Encuesta de Empleo del Tiempo de 2009-2010 cómo "la percepción de horarios de trabajo largos con descanso de dos horas al mediodía parece corresponderse con la realidad, al menos para una parte de la población". En aquella ocasión, y aunque la situación puede haber cambiado debido a la situación excepcional, el 28% de ocupados aún trabajaba a las siete de la tarde, y un 18% termina después de las ocho de la tarde.

La clave se encuentra en la jornada partida, que en 2012 aún seguía implantada en un 45% de empresas, lo que provocaba una caída de la actividad entre las dos y las tres del mediodía y un segundo pico de trabajo a las cinco de la tarde (mientras que en otros países como EEUU el segundo pico de actividad se situaba a las dos del mediodía). El teletrabajo puede haber cambiado las cosas, pero tal vez a peor, provocando que las jornadas laborales se alarguen aún más, aunque eliminen el tiempo de desplazamiento. Según un análisis de NordVPN recogido en 'Bloomberg' a partir de los datos de uso de internet, los españoles trabajamos dos horas más al día durante el primer mes de confinamiento.

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"No se trata de fotocopiar los modelos de otros países, no pretendemos que en España se almuerce a las 12:30, pero tal vez hacerlo a las 13:30 y no tener que esperar hasta las 16:30 para volver, permitiría adelantar la hora de salida, que es un factor importante para que tu vida sea saludable", añade Casero. "La cuestión es si en lugar de a las siete de la tarde puedes salir a las cinco, ir a casa a estar con tu pareja y tus hijos, comprar a una hora sensata, cenar antes, poder ver la televisión y acostarte antes, dormir mejor y descansar".

Una de las consecuencias de nuestros horarios peculiares es que no parecen muy recomendables en mitad de una pandemia que exige reducir al máximo los contactos sociales. Por ejemplo, obligando a recurrir al comedor escolar. Las familias, como añade Fernández-Crehuet, se han adaptado a esta situación con ingenio para encontrar alternativas a dejar a los niños con los abuelos: "Una parte positiva de esta segunda ola es que no está habiendo contagios en los colegios. Ventaja: los niños pueden estar en el colegio y la gente puede trabajar con más calma. Inconveniente: los horarios laborales no coinciden con los escolares".

"Las restricciones ponen sobre la mesa lo que debería haberse hecho hace mucho tiempo, una ley que afectase a empresas, bares o el 'prime time'"

"La conciliación del trabajo de los padres con el horario laboral siempre ha sido un problema en España comparado con otros países, donde el horario laboral (de 9 a 5) coincide con el escolar", se muestra de acuerdo González. "Esto hace que en España, muchas madres trabajen con horario reducido. Con la pandemia, si aumenta (vuelve a aumentar) el teletrabajo, esto podría mejorar las posibilidades de conciliación, si esto fuera de la mano con horarios más flexibles. Sería una oportunidad para avanzar en esta dirección".

¿Europeos tras la pandemia?

La evolución de los hechos plantea una gran pregunta: ¿es posible que una pandemia vaya a conseguir lo que años y años de reivindicaciones sobre conciliación laboral no han conseguido? A Casero no le parece "ético" querer utilizar la pandemia como acelerador para los cambios sociales, pero recuerda que "me gusta pensar que teníamos unos deberes de antes de marzo, los tenemos ahora y los tenemos para el futuro, lo que pasa es que ahora nos damos cuenta de las malas costumbres que teníamos".

Foto: EFE.
Foto: EFE.

El presidente de ARHOE recuerda que España se ha negado durante mucho tiempo a sacar adelante una Ley de Racionalización de los Horarios que pasó por las manos de Mariano Rajoy o Carmen Calvo. "Las restricciones ponen sobre la mesa lo que debería haberse hecho hace mucho tiempo, una ley que afectase a las empresas, los bares o el 'prime time'". Seguimos teniendo uno de los 'prime time' más tardíos del mundo, donde los pequeños adelantos como el de TVE a las 22:15 parecen una broma de mal gusto. Es decir, "si miramos a los 'shares' de las cadenas, ves que hay cuatro millones de españoles que se acuestan tarde".

Fernández-Crehuet es optimista respecto a un posible vuelco en las costumbres. "El cambio se puede mantener, como pasa si se prueba algo y funciona. Cuando uno vive en el extranjero se da cuenta de que España tiene cosas muy buenas pero que disfrutamos muy poco, porque ese elevado nivel de estrés por hacer todas las cosas a última hora es parte de nuestra cultura". Para que esos cambios se produzcan, no obstante, hace falta un cambio de cultura laboral, basada en objetivos y no en horarios. "España es un país que tiene el doble de paro que la media europea, por lo que mucha gente tiene miedo a perder su trabajo y está dispuesta a hacer lo que haga falta, como calentar la silla, ahora en tiempos de pandemia incluso más".

"Incluso empresas que pudieron teletrabajar sin problemas volvieron a la presencialidad en cuanto pudieron, sin seguir las recomendaciones actuales"

González, en cambio, se muestra un poco más pesimista: "De momento, creo que no se ha conseguido mucho. Incluso empresas que pudieron teletrabajar durante el confinamiento sin problemas volvieron a la presencialidad en cuanto pudieron, y en general no han seguido las recomendaciones actuales de fomentar el teletrabajo", concluye. "Parece que el cambio en la cultura del presencialismo y el horario prolongado va a requerir más que una pandemia global para cambiar".

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