ACTO CON TODOS LOS PODERES DEL ESTADO

El Rey: "Esta crisis nos ha puesto a prueba como país. España ha dado una lección"

El jefe del Estado clausura el homenaje de Estado a las víctimas del covid en el Palacio Real, en el que intervienen el hermano del periodista José María Calleja y una enfermera del Vall d'Hebron

Foto: El Rey y la Princesa hacen su ofrenda floral con Hernando Calleja y la enfermera Aroa López, este 16 de julio en la plaza de la Armería. (EFE)
El Rey y la Princesa hacen su ofrenda floral con Hernando Calleja y la enfermera Aroa López, este 16 de julio en la plaza de la Armería. (EFE)

"Ha sido difícil, muy difícil. Porque a esa situación se han sumado sentimientos lógicos de temor, de miedo por la salud de familiares y amigos, de preocupación por el empleo; de cansancio, de abatimiento... de incertidumbre". El Rey resumía en pocas palabras el padecimiento de una sociedad traumatizada durante meses por el covid-19, que ha visto perder a miles de personas y enfermado a decenas de miles.

Felipe VI clausuraba así un sobrio, sentido y emotivo homenaje, de apenas 44 minutos, a todas las víctimas del coronavirus en presencia de todos los poderes del Estado, presidentes autonómicos al completo, representantes de los partidos (salvo Vox, ERC, Bildu y CUP) y autoridades europeas celebrado en la plaza de la Armería del Palacio Real. Una ceremonia civil que tuvo otros dos protagonistas: Hernando Fernández Calleja, hermano del periodista José María Calleja, fallecido el pasado abril por la enfermedad, y Aroa López, enfermera del hospital Vall d'Hebron de Barcelona, los dos únicos que intervinieron con él en un sencillo tributo al que estaban invitadas unas 400 personas y que giró en torno a un pebetero situado en el centro del patio y con la llama encendida en recuerdo de las víctimas.

[Consulte aquí en PDF el discurso del Rey]

Felipe VI, que tomó la palabra tras el momento más emotivo de la ceremonia aconfesional, la ofrenda floral, auguró que este 16 de julio de 2020 será un día “que dejará huella en nuestras conciencias, porque reconocemos y ensalzamos a miles de ciudadanos cuyas conductas han sido el mejor ejemplo de los valores cívicos y morales de nuestra sociedad y la mejor razón para nuestra esperanza colectiva”. El Rey recordó, en primer lugar, a los fallecidos y transmitió su “profundo pesar” a los familiares. En el acto de Estado también estaban representados seres queridos de algunos de los fallecidos, 28.400 según las cifras oficiales, aunque serán muchos más cuando se conozcan las cifras finales en unos meses.

El jefe del Estado, que presidió el acto junto a la reina Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, puso especial énfasis a la generación de los mayores, los más afectados por el coronavirus, “personas de edad avanzada que dedicaron sus vidas a trabajar duro para salir adelante y con ilusión por alcanzar el progresos para sus hijos”. También se refirió al resto de generaciones afectadas, algunas personas muy jóvenes, “que tenían un futuro por delante y que este virus se lo arrebató”.

Este es un día “que dejará huella en nuestras conciencias, porque reconocemos y ensalzamos a miles de ciudadanos", asegura el Rey

El Rey aseguró que esta crisis “nos ha puesto a prueba como país y como sociedad”, pero también quiso lanzar un mensaje de optimismo, el único posible en un día como hoy, afirmando que también “nos ha permitido comprobar los principios que definen y caracterizan a miles de ciudadanos que han puesto su esfuerzo y trabajo al servicio del bien común”.

"Les debemos mucho más"

En el acto, de hecho, estuvieron representados los trabajadores esenciales y sanitarios que han jugado el verdadero papel clave de la crisis. Felipe VI dedicó parte de su discurso a un agradecimiento colectivo que durante los meses de confinamiento se traducía en aplausos en los balcones a las ocho de la tarde cada día. “Hoy reconocemos conductas llenas de entrega a los demás sin reservas —aun poniendo en riesgo la propia vida—; llenas de solidaridad, de valentía, de ejemplaridad y de generosidad que nos han emocionado”. Conductas, continuó, “que han hecho mucho más que cumplir con su deber” y que “no son casuales” sino “fruto de convicciones personales profundas y un hondo sentimiento de humanidad con sus semejantes”. A esas personas, dijo el monarca, “les debemos mucho más de lo que podamos imaginar porque han salvado muchas vidas y les debemos nuestra salud y seguridad”.

"Pongamos unidos todo nuestro esfuerzo y empeño para poder mirar hacia el futuro con confianza. Y hagámoslo desde el respeto y el entendimiento"

Si en algo puso el foco el Rey en este homenaje de Estado, la primera ceremonia civil de la historia democrática, fue en la responsabilidad demostrada por la sociedad. “Ha sido difícil, muy difícil. Porque a esa situación se han sumado sentimientos lógicos de temor, de miedo por la salud de familiares y amigos, de preocupación por el empleo; de cansancio, de abatimiento…”. Y, sin embargo, afirmó el jefe del Estado, “nuestra sociedad ha dado en estos meses una lección de inmenso valor” y “España ha demostrado su mejor espíritu”. Don Felipe, en presencia de todos los poderes constitucionales, auguró que “cuando pasen los años y recordemos esta época, recordaremos también que nos hemos dado un ejemplo de civismo, madurez, resistencia, y compromiso con los demás”.

El Rey: "Esta crisis nos ha puesto a prueba como país. España ha dado una lección"

Felipe VI, que clausuró el acto tras las palabras de Hernando Calleja, hermano del periodista fallecido durante la pandemia José María Calleja, y Aroa López, enfermera del hospital Vall d’Hebron de Barcelona, aseguró que en esta etapa, sin duda, todos los ciudadanos han "contraído una obligación moral y un deber cívico, el de la obligación de reconocer, respetar y recordar siempre la dignidad de los fallecidos”. Una deuda moral, continuó el monarca, “que nos obligan y comprometen a todos” para afrontar el futuro. “Pongamos unidos toda nuestra voluntad, nuestra capacidad, todo nuestro saber, todo nuestro esfuerzo y empeño para poder mirar hacia el futuro con confianza”. “Y hagámoslo desde el respeto y el entendimiento”, zanjó el Rey, “porque vencer las dificultades y superarlas es el mejor homenaje que podemos ofrecer en el día de mañana”.

El Rey: "Esta crisis nos ha puesto a prueba como país. España ha dado una lección"

"La memoria es un deber", clamó por su parte Hernando Calleja, "el mejor homenaje que podemos hacer es mantenernos unidos en su recuerdo y construir el país que ellos [las víctimas] hubieran querido compartir". Calleja, también periodista, recordó algunos nombres relevantes de todos los ámbitos que se llevó por delante el coronavirus, desde la actriz Lucía Bosé hasta el empresario Alfonso Cortina. Hasta su hermano, "un gran escritor y periodista", "un hombre valiente y honesto". Ambos fueron un "referente" uno del otro, un "apoyo incondicional en los momentos más duros y más felices". "Pero no estamos aquí para honrar las glorias de nadie, sino para honrar la memoria desnuda de quienes se fueron brutalmente en estos meses de pandemia. Todos muertos anónimos, silenciosos", señaló.

"Situaciones que te dañan el alma"

El de este 16-J, dijo es una "despedida simbólica" de todos aquellos que se marcharon. Los que perdieron sus vidas. Porque la covid "sigue siendo una ejecutora fría, cruel y destructora". "Mi dolor se parece al dolor de todos y cada uno de los familiares de las víctimas". Por este homenaje, ellos y el país se despide de madres, padres, hijos, amigos. "Tomamos manos, acariciamos sus mejillas, besamos su frente, registramos en el corazón su mirada. Descansen en paz y queden en la memoria de todos, en la memoria de España", concluyó [aquí en PDF].

Hernando Calleja: "No estamos aquí para honrar las glorias de nadie, sino para honrar la memoria desnuda de quienes se fueron brutalmente"

Aroa López Martín, enfermera jefa de Urgencias del hospital Vall d'Hebron de Barcelona, evocó lo duros, "muy duros", que han sido estos meses para los sanitarios. "Nos hemos sentido impotentes, con una sensación brutal de incertidumbre, y la presión de tener que aprender y decidir sobre la marcha". Ellos, los sanitarios, dieron en muchos casos sus vidas, tuvieron que cubrir "las necesidades básicas y emocionales" de los pacientes y sus allegados, fueron "mensajeros del último adiós" para los mayores que morían solos.

El Rey: "Esta crisis nos ha puesto a prueba como país. España ha dado una lección"

"Nos hemos tenido que tragar las lágrimas cuando alguien nos decía 'no me dejes morir solo'. Hemos vivido situaciones que te dañan el alma, porque quien había detrás de los EPI no eran héroes, éramos personas. Personas que salíamos del hospital cargadas con todas esas emociones y que regresábamos a nuestro trabajo desde la soledad y el agotamiento un día más". Su testimonio [aquí en PDF], aunque sobrio, era desgarrador.

López recordaba cómo ella y sus compañeros tuvieron que aprender a transmitir "fuerza" con los ojos, responder a "miradas tatuadas en la piel". La enfermera jefa agradeció los aplausos que cada día, a las 20:00, dedicaba la ciudadanía a los sanitarios, y les pidió "de corazón" que no se olviden ahora que lo peor ha pasado. Que respeten "las recomendaciones sanitarias".

El Rey: "Esta crisis nos ha puesto a prueba como país. España ha dado una lección"

"Piensen en los que fallecieron, y en los profesionales sanitarios que dejaron sus vidas en la lucha. Por favor, que su esfuerzo nunca sea en vano". López también pidió a los poderes públicos que "defiendan la sanidad de todos", porque "no hay mejor homenaje a los que nos dejaron que velar por nuestra salud y garantizar la dignidad de nuestras profesiones". "No olvidemos por favor nunca la lección aprendida", imploró. Porque la guerra contra el covid no ha concluido.

Vista general de la plaza de la Armería del Palacio Real, donde se celebró este 16 de julio el homenaje a todas las víctimas del covid-19. (EFE)
Vista general de la plaza de la Armería del Palacio Real, donde se celebró este 16 de julio el homenaje a todas las víctimas del covid-19. (EFE)

Una imagen de unidad inédita

El homenaje de Estado, de un coste aproximado de 22.000 euros, arrancó puntual, a las 9:00, con la entrada de los Reyes y sus hijas a la plaza de la Armería del Palacio Real. Tras el himno y los saludos en las lenguas cooficiales del Estado y en inglés y francés, tomaron la palabra Calleja y López, y después sucedió la ofrenda floral. Primero, el jefe del Estado y su primogénita, la princesa Leonor, acompañados de los dos intervinientes, y a continuación cada autoridad invitada, empezando por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, del lado de una persona anónima: víctimas, familiares, representantes de los colectivos invitados. Todos depositaron una rosa blanca en el pebetero, mientras la Orquesta y Coro de RTVE interpretaba 'Adagio para cuerdas, op. 11ª', de Samuel Barber, y 'Geistliches Lied', de Johannes Brahms. El momento más estremecedor y central de la ceremonia.

La ceremonia civil, aconfesional, proyectó una imagen de unidad sin precedentes de poderes del Estado y los partidos, salvo Vox y ERC

En primera fila, en el primer anillo concéntrico, estaban sentados los miembros del Ejecutivo en pleno, y también las autoridades europeasUrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión; Charles Michel, presidente del Consejo; David Sassoli, presidente de la Eurocámara, y Josep Borrell, alto representante de la UE— e internacionales —el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg; el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, y el secretario general de la Organización Mundial del Turismo, Zurab Pololikashvili.

El Rey: "Esta crisis nos ha puesto a prueba como país. España ha dado una lección"

Acudieron los expresidentes del Ejecutivo (todos menos Felipe González), todos los presidentes autonómicos, incluidos el catalán Quim Torra y el vasco Iñigo Urkullu, una imagen muy inusual en una España tensionada territorialmente, y las cabezas de todos los poderes del Estado. También los representantes de los partidos, con la sonora excepción de Vox — por calificarla de "ceremonia exculpatoria de un Gobierno que oculta a la mitad de los muertos"— y ERC —que leyó que la monarquía "utiliza a las víctimas para blanquearse"—, además de Bildu y CUP.

El Rey: "Esta crisis nos ha puesto a prueba como país. España ha dado una lección"

A la intervención del Rey, siguió la lectura del breve y contenido poema 'Silencio', del mexicano Octavio Paz, como puente con América, el continente ahora mismo epicentro de la pandemia. Fue el actor José Sacristán el encargado de recitarlo a través de una grabación. La ceremonia, conducida por la presentadora del 'Telediario 1' de TVE Ana Blanco, concluyó con un imponente minuto de silencio que guardaron autoridades, familiares y representantes de la sociedad civil congregados en la plaza de la Armería. Y después, el aplauso. El aplauso intenso, sentido y sobrecogedor. Ese era el final de un homenaje, un tributo aconfesional —no un funeral católico—, austero aunque emotivo, milimetrado, en el que España buscaba "despedir y reconocer" a todos aquellos a los que el covid-19 robó la salud o la vida.

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