los agentes cogieron datos de otro expediente

La manipulación de la Guardia Civil que no existió: un baile de filas con un bangladesí

El polémico párrafo del atestado sobre la protesta de la CGT es el resultado de un simple error en el tratamiento de los datos de una asociación de bangladesíes que anuló una concentración por el covid

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La polémica del primer atestado de la investigación sobre la marcha del 8-M y otros 129 actos autorizados por la Delegación del Gobierno en la Comunidad de Madrid entre el 5 y 14 de marzo, en plena crisis del coronavirus, tiene una explicación. Se llama Mohammad Fazle Elahi y es el líder de una asociación de migrantes bangladesíes.

La Abogacía del Estado y otras voces han concluido, tras la lectura del informe policial, que los agentes han incurrido en errores de bulto y tergiversaciones groseras con el supuesto objetivo de reforzar la acusación contra el Gobierno en las diligencias que tiene abiertas el Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid. El mayor de los reproches es la supuesta manipulación de las declaraciones de un testigo, Antonio O'Connor, secretario general de CGT en Madrid, que solicitó permiso para manifestarse el 10 de marzo pero desconvocó la protesta el día 6.

Mohammad Fazle Elahi.
Mohammad Fazle Elahi.

El atestado recoge en su página 33 que la CGT suspendió su movilización por “problemas sanitarios”. “La manifestación prevista fue cancelada por el convocante, quien envió con fecha 6 de marzo de 2020 correo electrónico a la DG (Delegación del Gobierno) manifestando que, 'dada la situación y riesgos de contagios debido al coronavirus” y “la evolución del patógeno y los riesgos que comportaba la enfermedad”, el sindicato había decidido aplazar la concentración, según expone el informe policial.

Lo cierto es que, como se ha informado en las últimas horas, ese no fue el motivo por el que la CGT anuló su protesta. O'Connor dio otra razón cuando declaró como testigo ante la Guardia Civil. Y se puede comprobar que dio otra razón porque, en el polémico párrafo, los agentes de la Policía Judicial de la Comandancia de Madrid anotaron el número del anexo (XXVII) que recoge el acta de la declaración que O'Connor prestó ante los investigadores.

El acta está en las diligencias

En esa acta de declaración, incorporada a estas mismas diligencias por la propia Guardia Civil, queda claro que el líder de la CGT suspendió el día 6 la protesta del día 10 por cuestiones de agenda, no por el coronavirus. “PREGUNTADO para que diga si la evolución del covid-19 en España tuvo algún tipo de incidencia en las motivaciones de la suspensión de la reunión prevista, MANIFIESTA que NO”. El dirigente sindical firmó su declaración y se quedó con una copia, igual que la otra veintena de testigos que han sido interrogados para tratar de avanzar en el esclarecimiento de los hechos.

La presunta manipulación nunca ha existido. La propia Guardia Civil corrige su párrafo del folio 33 en el que se afirma que la CGT desconvocó su protesta por razones sanitarias con la diligencia de declaración de O'Connor, en el anexo XXVII, en la que se aclara que el motivo no fue la pandemia.

Hay un segundo elemento que desinfla las críticas en torno a ese pasaje del atestado. La Guardia Civil incluyó entre las páginas 45 y 50 del documento una tabla de elaboración propia que recoge todas las manifestaciones, protestas y actos que fueron “tomados en conocimiento por la Delegación del Gobierno de la Comunidad de Madrid” entre los días 5 y 14 de marzo, el periodo al que se ciñe por ahora la causa que instruye la jueza Carmen Rodríguez-Medel.

En la parte superior de la página 48, cuarta fila, celda 117, aparece la convocatoria de la CGT con número de referencia 1-345/2020 y el nombre de Antonio O'Connor. Los investigadores anotaron que, efectivamente, el sindicato canceló su acto el 6 de marzo y que el motivo no fue otro que un “cambio de fecha”. Ninguna mención al coronavirus. Es decir, que la Guardia Civil reflejó en su propio atestado, 15 páginas después del párrafo en el que se centran las acusaciones de manipulación, una segunda autocorrección. El error inicial queda subsanado por los investigadores en las hojas posteriores.

El baile de filas

¿Por qué los agentes atribuyeron entonces a O'Connor unas afirmaciones que, como ellos mismos dejan claro, este nunca efectuó? La explicación se encuentra en esa misma tabla, que además de formar parte del atestado fue usada por los investigadores para organizar sus pesquisas. En algún momento de la redacción del informe, los agentes se equivocaron de fila. Justo debajo de la convocatoria de la CGT, en la celda 118, con número de referencia 1-472/2020, figura el nombre de Mohammad Fazle Elahi, presidente de una plataforma que representa a los bangladesíes asentados en Madrid.

En los primeros días de marzo, Mohammad pidió autorización a la Delegación del Gobierno por el cauce reglamentario para manifestarse en la Puerta del Sol contra los ataques que se estaban produciendo en India contra los musulmanes. El organismo competente en orden público en la Comunidad de Madrid le dio permiso para concentrarse. Su protesta iba a tener lugar el 10 de marzo, como la de la CGT. Pero Mohammad la desconvocó el 6 de marzo, otra vez igual que la CGT. La única diferencia con el acto promovido por O'Connor y que explicaría la confusión de la página 33 es que el presidente de la asociación bangladesí decidió anularla por “motivos sanitarios”. Así consta en la tabla del atestado.

“La cancelamos por el coronavirus”, confirmó Mohammad este miércoles en conversación con El Confidencial. “Yo soy vecino y ciudadano, y tengo la responsabilidad de cuidar a mis vecinos y cuidar a mis conciudadanos. Esa semana vimos lo que estaba pasando en Torrejón de Ardoz con el coronavirus. Yo tengo un amigo que perdió esos días a un familiar aquí en España por coronavirus”, explica. “El 3 de marzo tuve una discusión con un amigo. Lo recuerdo. Él me dijo que el coronavirus no era grave, que 15.000 personas habían muerto por la gripe. Pero yo le dije que, perdón, el coronavirus era lo más peligroso. Semanas después, me pidió perdón por discutir”. Mohammad no es médico. Trabaja como auxiliar de información, pero tomó conciencia del peligro que suponía el covid-19 leyendo las noticias que llegaban de Asia, y optó por cancelar su protesta. Con todo, no culpa al Gobierno de la celebración del 8-M. Cree que "la culpa fue de China, que ocultó información".

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Eso mismo fue lo que contó a la Guardia Civil cuando declaró como testigo el pasado 7 de mayo por la mañana. Su testimonio figura en otro anexo del mismo informe. “PREGUNTADO para que diga cuáles fueron los motivos por los que la reunión cuya celebración estaba prevista (comunicada a DG y autorizada por DG) para el día 10 de marzo de 2020, que finalmente no se celebró, MANIFIESTA que fue porque él mismo instó la suspensión, al observar que existían riesgos para la salud motivados por la crisis del covid-19 y que la asistencia al acto podría generar riesgos por contagios para los asistentes”, recogió el acta. También relató que el 6 de marzo envió un correo a la Delegación del Gobierno “informando de la cancelación de la concentración por el miedo al coronavirus”.

El correo que no envió O'Connor

El análisis de la manifestación del colectivo de migrantes aparece en el folio 34, a continuación del polémico párrafo sobre la protesta de la CGT, pero este último fue redactado utilizando por error datos de la convocatoria de Mohammad. De hecho, se le atribuye a Antonio O'Connor el envío del correo del 6 marzo que en realidad fue remitido por el líder social bangladesí.

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Con todo, pese a la polémica, el peso de esta parte de la investigación es marginal. El atestado incorpora el caso de Mohammad como otro indicio de que, en la semana previa al 8-M, había suficiente información disponible sobre la gravedad del coronavirus como para que un ciudadano sin conocimientos de medicina ni epidemiología llegara a la conclusión de que no era la mejor idea concentrarse justo en esos momentos en la vía pública. La Delegación del Gobierno, por contra, no encontró motivos para prohibir la marcha del Día de la Mujer ni otras 129 movilizaciones que recorrieron esos días las calles de la capital.

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