UN CÚPULA AISLADA DE LAS VOCES CRÍTICAS

El reto de Arrimadas: resucitar Cs con los problemas de siempre y sin gente en la calle

Su apoyo al estado de alarma ha resituado Ciudadanos en el tablero político. Sin embargo, Arrimadas mantiene casi la misma gente y las mismas prácticas que les llevaron al desastre

Foto: Inés Arrimadas, en el pleno del Congreso para prorrogar el estado de alarma. (EFE)
Inés Arrimadas, en el pleno del Congreso para prorrogar el estado de alarma. (EFE)

Ciudadanos es el único partido con sentido de Estado, por fin vuelve a marcar su agenda y regresa al centro apartándose del PP y Vox, Inés Arrimadas es una líder sensata que piensa en el bien de los españoles… El estallido de vítores y alabanzas a Ciudadanos por votar sí a la prórroga del estado de alarma ha sido abrumador en los últimos días. Es comprensible. Tras un año de palo tras batacazo, es la primera vez que Ciudadanos ilusiona a los suyos y descoloca a la izquierda y al nacionalismo. ¿Es el primer paso en el ascenso de Arrimadas al estrellato? Antiguos dirigentes y exlíderes del municipalismo celebran este giro de cintura, pero lanzan un aviso: Inés Arrimadas no ha hecho todavía un gesto claro para resucitar a Ciudadanos y puede que ya sea demasiado tarde.

"Votar sí fue un acto muy valiente de Inés, dado el sectarimo de una parte todavía dentro de Ciudadanos. La honra y demuestra que entiende las circunstancias y piensa en el país", considera Toni Roldán, ex portavoz económico de Ciudadanos. "La politiquita del zasca es ridícula en mitad de una crisis como esta. Hay que sumar y construir cuando sea sensato hacerlo. Ese es el gran valor del proyecto de Ciudadanos que en su día no quiso entender Albert Rivera. Ser razonable es el único camino posible. Lo otro, ir a ver quién la dice más gorda, polarizar y ser el campeón en cavar más hondo la trinchera contra Sánchez, ya sabemos adónde nos lleva".

El mismo puño de hierro

Solo unos días antes de este sí tan comentado, se produjo otro momento clave para entender adónde va Ciudadanos. Entre el 30 de abril y el 3 de mayo, el partido naranja celebró su asamblea general, cónclave que marca la estrategia para los próximos cuatro años, la primera sin Albert Rivera. La asamblea ratificó los estatutos y constituyó el nuevo consejo general, un órgano compuesto por 125 compromisarios. La composición de ese consejo es la piedra angular de la era Arrimadas. Y el mensaje ha sido rotundo: Arrimadas mantendrá el mismo puño de hierro contra las voces críticas que mantuvo Albert Rivera, y que tantas bajas sonadas generó en el partido.

No se ha dejado ni un solo sitio en el consejo a las voces discordantes, encabezadas por Francisco Igea. Ni siquiera se permitió una reflexión sobre las causas de la debacle electoral. Al contrario, se refuerza al núcleo duro de los últimos años. Este continuismo ya ha provocado la baja del partido de Miguel Garaulet, exdiputado por Murcia en el Congreso, y también la de Juan Cassá, concejal en Málaga que pasa al grupo de los no adscritos dejando en minoría la alianza municipal entre PP y Ciudadanos.

Inés Arrimadas, presidenta de Ciudadanos, en una videoconferencia. (EFE)
Inés Arrimadas, presidenta de Ciudadanos, en una videoconferencia. (EFE)

“La lista de miembros del consejo general sigue controlada desde arriba, eso no ha cambiado, hay un control férreo sobre la estructura del partido. Y en esto Inés Arrimadas no es una víctima manejada por su camarilla. Ella participa de esa voluntad de llevar las cosas así, está con la gente que quiere estar y manda", advierte Xavier Pericay, miembro fundador de Ciudadanos e integrante de su comité ejecutivo hasta que dimitió y dejó la política en julio de 2019.

Arrimadas toma las decisiones exactamente igual que Rivera. Es el famoso gatopardo, cambiarlo todo para que nada cambie

"Arrimadas toma las decisiones exactamente igual que las tomaba antes Albert Rivera. No percibo ninguna voluntad de integrar, es el famoso gatopardo, cambiarlo todo para que nada cambie", prosigue Pericay. "Quizá cambie la estrategia de posicionarse más en el centro y no plegarse a lo que te dice el PP, pero eso también creará tensiones en otros flancos, empezando por el Gobierno de la Comunidad de Madrid. Y cuando cambias de rumbo a cambio de nada, el peligro de desgaste es enorme. Aunque mucha gente lo esté celebrando, no creo que haya tanto que celebrar”.

Pericay lamenta que el movimiento sísmico que el sí a Pedro Sánchez ha producido en Ciudadanos no esté mejor atado. “No me sorprendió el apoyo, pero sí las formas. No hay un documento firmado por ambas partes, es solo un acuerdo informal de tres puntos y eso no me parece serio. Si tú das un paso de este tipo, sabiendo el malestar que va a generar en la parte liberal conservadora del partido, tienes que lucir algo a cambio. El punto sobre los ERTE tiene cierta importancia, pero los otros dos puntos, el contacto semanal con el Gobierno y el diálogo, me suena a muy poco. Si no hay nada firmado es un apoyo gratis, eso es muy arriesgado y puede salir mal. Sánchez es un trilero extraordinario capaz de jugar a varias bandas y en 15 días esto puede cambiar y dejarte fuera de juego”.

Roldán coincide con Pericay en la falta de cambios profundos en la estructura del partido. "Necesitarán más ambición, ser un partido claramente abierto y no dogmático ni sectario". Pero el ex portavoz económico sí percibe "una visión distinta que se notará con el tiempo". "La gobernanza interna de los partidos es un infierno, siempre hay fobias y el equilibrio es complicado. Me hubiera gustado ver más movimientos en la cúpula, pero Inés confía en los dirigentes que ya tenía el partido porque tiene muchas simpatías con ellos como es natural, y fue con esta cúpula que se alcanzó el éxito hasta que en el último paso se decidió fracasar y pegarse un tiro en el pie".

Militantes montan una carpa de Ciudadanos en la calle. (D. B.)
Militantes montan una carpa de Ciudadanos en la calle. (D. B.)

Un partido roto en las bases

Entre los militantes históricos y bases de Cataluña, corazón y alma de Ciudadanos, las sensaciones están divididas. Es a pie de calle donde menos se cree en la resurrección. “La asamblea general era el lugar para iniciar un nuevo rumbo, para volver a ilusionar, para aprender de los errores. E Inés hizo todo lo contrario: blindarse más ante las bases y ante los críticos y reinvestir de poder a las mismas personas que nos llevaron al precipicio”, considera Pepa Labrador, quien durante años fue líder de Ciudadanos en Reus, la segunda ciudad de Tarragona, a la que convirtió en uno de los primeros feudos naranjas en Cataluña. Hace un año, Labrador y otros tres concejales en Reus fueron expulsados del partido por denunciar supuestas irregularidades. Fueron de los primeros en salir en la reciente cascada de bajas del partido, principalmente perfiles que procedían de los orígenes socialdemócratas de Ciudadanos.

"Aunque Inés quisiera cambiar el rumbo, tiene la partida perdida de antemano. Ya no les queda nadie para levantar el partido, no tienen ni apoderados. En Reus habíamos tenido 50 apoderados y en las últimas elecciones generales tuvieron tres. La gente que lo dábamos todo por el partido, que no nos importaba estar todo el día sin comer para montar una carpa o repartir folletos, esa gente ya no quiere hacer nada, está en su casa. Las bases han perdido la ilusión. Y sin esa gente, Ciudadanos no puede remontar el vuelo”.

Ya no les queda nadie para levantar el partido. La gente que lo daba todo ya no hace nada. Sin esa gente, Ciudadanos no puede remontar

Charles Ablett, otro de los históricos del municipalismo en Ciudadanos, miembro del consejo general entre 2011 y 2013, coincide en que, por abajo, el partido está en coma. “Los afiliados salvaron l partido de la muerte en 2009, cuando se presentó a las elecciones europeas en la coalición Libertas, que incluía a partidos ultras europeos y que nos dejó muy tocados a nivel de imagen. Pero ya no percibo esa fuerza entre mis colegas. Ciudadanos no existe en las calles, no hay gente dispuesta a salir cada sábado a sacrificarse, a invertir el tiempo de sus familias y su dinero. Ya solo se mueven los cargos institucionales y los pocos que aspiran a ser cargos electos. Los demás se han dado de baja o están de brazos cruzados. Por eso el primer paso ilusionante que debía haber dado Arrimadas era restaurar cierto poder a las bases, comenzando por permitir que los candidatos a las municipales se decidan por primarias en cada agrupación, en lugar de imponer candidatos a dedo desde la cúpula como se modificó en la asamblea del año 2017. Los cambios y trampas de aquella asamblea fue lo que destruyó realmente al partido”.

Lorena Roldán, en el debate de los presupuestos autonómicos. (EFE)
Lorena Roldán, en el debate de los presupuestos autonómicos. (EFE)

El estigma de aliarse con Vox

“Hay gente que cuando Inés tomó el mando me dijo ‘ya verás que te volvemos a captar’. Pero pasaron las semanas y los concejales y afiliados ven que esto no marcha porque se mantiene la brecha entre la cúpula y las bases.”, afirma Olga Puertas, cabeza de lista de Ciudadanos en Sant Boi (Barcelona) hasta que se dio de baja el pasado otoño como protesta por el “giro a la derecha” de la dirección. "En los ayuntamientos, los concejales intentan animarse, pero no lo ven claro. Aguantarán el tipo cuatro años, pero a mí alguno ya me ha dicho que cuando termine el mandato, se va. A Ciudadanos le costará mucho retener a sus bases y remontar electoralmente. El estigma de haberse aliado con la extrema derecha le va pasar factura. Y en Cataluña además el votante y el afiliado aún piensa que Inés nos dejó plantados después de votarla. Y si Ciudadanos sufre un descalabro en Cataluña como ya apuntan las encuestas, es la muerte del partido”.

En los ayuntamientos, los concejales no lo ven claro. Alguno me ha dicho que cuando termine el mandato, se va

"Cuanto tú has tenido en tu mano cambiarlo todo y has decidido tirarlo a la basura, la gente pierde la ilusión", concede Roldán. "Podríamos haber reformado el país para los próximos 20 años con las premisas que llevábamos defendiendo tantos años. Se tardará en recuperar la confianza de las bases, se necesitan cambios importantes, lo primero es construir un relato intelectual y político más fuerte y ahora es un momento difícil para eso. Pero el espacio liberal, progresista y europeísta que representa el partido volverá a emerger, y si no lo ocupa Ciudadanos lo hará otro partido nuevo".

“Al menos han comprendido que estar al lado de Vox es la muerte de Ciudadanos”, resume Ablett, exportavoz del partido en Sant Just Desvern. “No creo que tengan mucho margen para remontar. Las elecciones en Cataluña [se especulan para otoño, aunque Torra cada vez las coloca a más largo plazo] marcarán si Ciudadanos tiene futuro o no. Si sufre un batacazo ya puede apagar las luces. Yo lo veo muy negro, pero quién sabe si Inés decide dar un giro, restablece puentes con la izquierda y tiene la capacidad de tejer alianzas fuera de PP y Vox. El problema es que hoy Ciudadanos es el apestado de la política, sobre todo en Cataluña, y eso no le ayudará en nada. Queríamos que un Gobierno de España nunca más necesitara el voto de los partidos nacionalistas y comunistas para gobernar. Se han acordado demasiado tarde de que esa era el alma fundacional del partido".

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