La ministra busca apoyo para los presupuestos

Robles y el PP abren una primera vía de entendimiento para la política de Defensa

Robles busca el apoyo del Partido Popular para los presupuestos e inversiones de su departamento en seguridad y modernización de armamento de las Fuerzas Armadas

Foto:  La ministra de Defensa, Margarita Robles y el nuevo jefe del Estado Mayor de la Defensa, Miguel Ángel Villaroya. (EFE)
La ministra de Defensa, Margarita Robles y el nuevo jefe del Estado Mayor de la Defensa, Miguel Ángel Villaroya. (EFE)

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha abierto la primera vía de entendimiento del Gobierno con el Partido Popular de esta legislatura al margen de las hasta ahora nulas relaciones entre Pedro Sánchez y Pablo Casado. Empeñada en buscar el apoyo del PP en la parcela de las políticas de Estado que le corresponde gestionar, Robles tiende puentes al principal partido de la oposición ante los próximos retos de su departamento como el de mejorar los presupuestos dedicados a la Defensa en el proyecto que elaborará el Ejecutivo de coalición PSOE-Podemos.

Por parte del PP, y con el obvio visto bueno de Casado, es su vicesecretario, Antonio González Terol, quien ya ha mantenido las primeras conversaciones con la titular de Defensa como interlocutor oficial. El dirigente de los populares y portavoz parlamentario de la oposición en esa materia durante la pasada legislatura asistió al acto de toma de posesión del nuevo jefe de Estado de la Defensa (Jemad), el teniente general Miguel Ángel Villaroya por invitación de la ministra. Y González Terol fue el único representante de un partido político que acudió al acto.

En fuentes del ministerio destacan que su titular ha establecido una interlocución cordial con el dirigente del PP desde que llegó al cargo y que quería dejar claro con quién busca el consenso para las políticas de su departamento por ser "de Estado". Por su parte, en medios del principal partido de la oposición corroboran que las buenas relaciones con Robles se mantienen al margen del rechazo de Sánchez a las ofertas de pacto que hace Casado, e insisten en su voluntad de alcanzar acuerdos en materia de Defensa por su responsabilidad como "partido de Gobierno".

Mientras los demás ministros cultivan la imagen de gabinete de "coalición progresista" en sus diversas áreas, Robles está empeñada en que su cartera quede fuera de la contienda con el principal partido de la oposición. Por ello defiende la continuidad en los altos cargos del departamento como signo de que la profesionalidad y el mérito de los mandos militares se respetan por encima de las distintas etapas que abarcan los cargos políticos que pasan por el ministerio.

Después de destituir al Jemad Fernando Alejandre, la ministra mantiene en sus puestos a los tres jefes de estado mayor nombrados por su antecesora, María Dolores de Cospedal, en marzo de 2017: el del Ejército de Tierra, el general de Ejército Francisco Javier Varela; el de la Armada, el almirante general Teodoro López Calderón, y del Ejército del Aire, el general Javier Salto. Además, Robles ha elegido para el puesto de jefe operativo de las Fuerzas Armadas al director del gabinete técnico que se encontró al llegar al departamento, Villaroya, también ascendido en su día por el último gobierno del PP.

Desde que fue confirmada por Sánchez, la titular de Defensa repite un discurso muy parecido al de sus predecesores al exigir que los presupuestos de su departamento, las partidas destinadas a la seguridad nacional y las inversiones en modernización de armamento y demás medios, queden fuera de las disputas de los partidos. Robles renovó esa petición general de consenso en la Pascua Militar en su discurso ante el Rey por considerar que la responsabilidad de la defensa compete también a la oposición.

Toma de posesión del Jemad a la que asistió el interlocutor de Robles.
Toma de posesión del Jemad a la que asistió el interlocutor de Robles.

En fuentes del ministerio aseguran que no esperan tener problemas con los socios de Sánchez, esencialmente Podemos, para cumplir con sus compromisos internacionales con la OTAN y tampoco en materia de gasto en armamento. Comentan con más detalle que difícilmente podrían explicar los dirigentes podemitas en Cádiz, Ferrol, Asturias o Murcia que el Gobierno recortara o retrasara encargos para la Armada o el Ejército en los astilleros de Navantia o las plantas que tienen que montar blindados. Y lo mismo aducen en el caso de las bases militares que acogen a las tropas y barcos de los Estados Unidos.

Aunque sea por temor a un posible brote de pose pacifista entre los aliados del inquilino de la Moncloa, en el PP ven con buenos ojos que Robles busque su apoyo porque así les permite confirmar su faceta de "partido de Estado", y no solo de dura oposición. La formación de Casado tampoco iba a ir en contra de los planes de refuerzo de la seguridad nacional o de modernización de las Fuerzas Armadas impulsadas en la última etapa de Mariano Rajoy en el poder.

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