Habla la viuda de Mijas: "Con un socorrista mis hijos y mi marido seguirían vivos"
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El padre y dos hijos murieron ahogados

Habla la viuda de Mijas: "Con un socorrista mis hijos y mi marido seguirían vivos"

Los agentes de la Guardia Civil de Mijas encargados de las pesquisas oficiarán al colegio para que expida un certificado sobre el nivel en natación de los dos menores fallecidos

Foto: Vista general del complejo vacacional donde murieron un padre y dos de sus hijos. (Reuters)
Vista general del complejo vacacional donde murieron un padre y dos de sus hijos. (Reuters)

La noticia de la muerte de un padre y sus dos hijos en una piscina de un complejo vacacional en Mijas (Málaga) oscureció la festiva mañana de un soleado día de Navidad. Desde entonces el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil investiga el suceso. En un primer instante, se creyó que habían fallecido por algún fallo relacionado con el sistema de succión de la instalación, más tarde, según declaró una de las hijas de la pareja, ninguna de las víctimas sabía nadar. Ahora La Junta de Andalucía inspeccionará la piscina y dictaminará si era necesario que hubiese un socorrista. La hija superviviente denuncia que el flotador estaba tan fuertemente atado que para cuando lo desenganchó, todos se habían ahogado ya.

La familia Diya, compuesta por cinco miembros, padre, madre y tres hijos, dos chicas de 9 y 14 años y un varón de 16, no solía ir de vacaciones, quizá un par de veces en los veinte últimos años. Por eso todos estaban tan ilusionados con su viaje a Mijas. Llegaron el día 21 por la noche, tarde, y se alojaron en la habitación 212 del complejo vacacional La Costa. Al día siguiente un responsable del club les entregó toda la información del centro vacacional, incluido un mapa donde les indicaban la ubicación de las piscinas. Además, les hicieron un tour por el interior del complejo y les fueron enseñaron los lugares de interés: restaurante, gimnasio, las tres piscinas existentes…

La madre: "Fue todo muy rápido. Todo pasó en muy poco tiempo, en solo cinco minutos"

El día 24, sobre las 13.00 horas, los cinco se acercaron a la zona de piscinas. Estaban solos. No había nadie más. Se fijaron primero en la piscina pequeña, la que menos cubría, pero leyeron que solo podían usarla menores de seis años de edad. Obedecieron. Así que se decantaron por la otra, una piscina para adultos, con un diseño extraño. No seguía los parámetros habituales: un extremo es el menos profundo y poco a poco va descendiendo el fondo, como en una cuesta, hasta que en el extremo opuesto se alcanza la mayor profundidad. En este caso no era así. La piscina era como un cráter. Alrededor de todo el borde se puede hacer pie sin problema, pero tiene una pendiente con una severa inclinación en algún punto que llega a los dos metros de profundidad en el centro. La madre reconoce que se fijó en este detalle y advirtió a los niños que se quedaran en la parte menos profunda:

La primera en entrar fue la pequeña de 9 años. Lo hizo por la parte menos profunda y se quedó pegada al borde. Hacía pie. Le siguió la hermana de 14 años, pero casi no llegó ni a mojarse, porque se dio cuenta de que llevaba enrollada una toalla a la cintura y regresó con sus padres para quitársela y dejarla sobre la hamaca. Para cuando regresó a la pileta, estaba ya dentro su hermano de 16 años. La joven superviviente entró: “En cuanto me di cuenta de que no hacía pie me asusté mucho y traté de salir”. Le costó un esfuerzo enorme pero lo logró. Ya fuera escuchó los gritos de auxilio de su hermano varón. Se giró y vio cómo la pequeña de 9 años y el joven luchaban por no ahogarse mientras él pedía ayuda.

Los dos adultos observaron la misma escena. El padre se quitó los pantalones y entró en la piscina por la parte que menos cubría, andado por la escalera. Ni la madre ni la niña pudieron ver mucho más. La joven estaba tratando de conseguir un flotador. Vio uno pero: “Estaba atado muy fuerte y me costó mucho desengancharlo”. Para cuando lo logró vio que los tres miembros de la familia estaban hundidos, inmóviles en el centro de la piscina. Mientras, la madre había salido corriendo aporreando las puertas, llamando a vecinos a gritos y pidiendo auxilio. El complejo estaba casi vacío, tanto que las primeras en llegar fueron las limpiadoras que no sabían nadar. “Fue todo muy rápido. Todo pasó en muy poco tiempo, en solo cinco minutos”, se lamentó la madre ante los investigadores. Poco después, alertado por los gritos, llegó Francisco, un trabajador del complejo. Experto nadador se lanzó al agua, pero ya era tarde, los tres habían fallecido. Los sacaron a la orilla y durante mucho minutos trataron de reanimarlos, pero fue imposible. La autopsia determinó que habían muerto por ahogamiento.

Foto: El complejo turístico de Mijas donde murieron los tres miembros de la misma familia. (Reuters)

En un primer momentos los agentes creyeron que podría haberse tratado de una derivación eléctrica en el agua que les hubiera paralizado los músculos, pero hicieron las pertinentes comprobaciones y vieron que no era el caso. Después pensaron en un problema de succión y que la rejilla del fondo de la piscina hubiese atraído a las víctimas, pero también han descartado esta opción. Midieron la temperatura del agua: 16 grados y tras interrogar a madre e hija concluyeron que “las primeras pruebas determinan que se trata de un trágico accidente debido a la falta de pericia de las víctimas al nadar”. De hecho afirman en nota de prensa que “el padre no sabía nadar”.

Cuando se le pregunta a la madre sobre este asunto discrepa de la tesis oficial. “Yo no sé nadar, pero mi marido me había dicho que él sí, que había nadado en ríos, aunque yo no le había visto nadar nunca. Mis hijos habían recibido clases de natación en el colegio. Mi hija pequeña tuvo su última clase hace justo una semana. En el mar nunca han nadado, pero sí en piscinas, pero en las que no cubrían y ellos hacían pie”. La hija superviviente también apunta en la misma dirección: “Mis hermanos y yo hemos recibido clases de natación en el colegio. En ocasiones hemos nadado en alguna piscina, pero no es habitual porque no vamos de vacaciones”.

Los agentes de la Guardia Civil de Mijas encargados de las pesquisas oficiarán al colegio para que expida un certificado sobre el nivel en natación de los dos menores fallecidos. También han solicitado a la Junta de Andalucía que inspeccione la piscina y determine si era obligatoria la presencia de un socorrista. Por tamaño no hacía falta, pero por pertenecer a un complejo de vacaciones o cualquier otra circunstancia era necesario que sí estuviera. La madre y esposa de los fallecidos lo tiene claro: “Si hubiera habido un socorrista mis hijos y mi marido estarían vivos”. La familia está convencida de que algo funcionó mal en la piscina y que eso provocó los ahogamientos.

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