"El CNI lo grabó farlopeando": Villarejo espió al juez Urquía para chantajearle con un vídeo
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PIEZA PINTOR

"El CNI lo grabó farlopeando": Villarejo espió al juez Urquía para chantajearle con un vídeo

Un informe policial apunta a que el comisario quiso vender al empresario Juan Muñoz un vídeo que no dejaba en buen lugar al magistrado, pero Urquía negó haber sufrido chantaje alguno en septiembre

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Ni siquiera los jueces se libraban de ser espiados por el comisario Villarejo. El Confidencial ha tenido acceso a un informe policial que explica una maniobra del policía para chantajear en 2006 a Francisco Javier de Urquía, cuando ejercía como magistrado en Marbella. Los investigadores sospechan que Villarejo lo hizo en connivencia con el traficante de armas Monzer al Kassar, al que supuestamente le interesaba tener el vídeo en el que "el CNI le grabó farlopeando [a Urquía]". El propio Villarejo describió con estas palabras el contenido de la grabación al empresario Juan Muñoz en 2017, conversación que fue intervenida por la Policía Nacional y de la que se desprende que también quiso vender la cinta a su interlocutor para que la utilizara contra Urquía, ya entonces convertido en abogado.

El informe forma parte de la pieza Pintor de la Audiencia Nacional, en la que se investiga la contratación del comisario por parte de Muñoz, marido de la periodista Ana Rosa Quintana. Según los indicios recabados por los investigadores, Muñoz acudió a Villarejo en 2017 para conseguir recuperar una deuda, plan que pasaba por presionar a Urquía para que convenciese a su cliente de que firmase un determinado acuerdo. "Por parte de los responsables del Grupo Cenyt [Villarejo] se ofertó a los clientes del Proyecto Thew-Pintor (hermanos Muñoz, quienes actuaron asesorados por los letrados ya identificados) una comprometedora grabación de vídeo efectuada años atrás", explica el informe. Urquía, sin embargo, negó en septiembre haber sufrido chantaje alguno con esta grabación en su declaración ante la Audiencia Nacional.

Foto: El empresario Juan Muñoz, en Las Ventas. (EFE)

A la espera de que se aclare si el chantaje llegó a producirse, el informe menciona un encuentro de Villarejo con los hermanos Muñoz en febrero de 2017, cita en la que el comisario habla de esta grabación: "No le interesa a él salir en algún medio o en YouTube con unas periquitas y pegándose un tirito, ¿eh?", aseguró a sus clientes. "Él estuvo de juez en Marbella y cometió un error importante... Y es que empezó a coquetear con los moros de allí, moros duros... Sirios y tal, y se dedicó a putear a uno y a otro y a cobrarles a todos, y claro, el CNI lo grabó farlopeando y yo me voy a volver a hacer con esa grabación que creo que la puedo localizar". A lo largo de la conversación, el propio Juan Muñoz deja clara la idea de chantajear a Urquía al hablar de "debilitar a esa parte" y de que "esos marrones a él lo pueden matar definitivamente".

Aunque Villarejo menciona al CNI al explicar el origen de esta grabación, los investigadores sugieren que fueron el propio comisario y su hijo quienes se encargaron de espiar a Urquía en 2006: "Con respecto a su autoría, se han hallado evidencias que demuestran la directa implicación de Villarejo (junto con un varón de acento árabe que en atención al contexto parece tratarse de Monzer al Kassar, Ignacio Purcell Mena [un chileno con antecedentes], otro varón sin identificar y José Manuel Villarejo Gil)". La Policía basa esta hipótesis en tres audios en los que Villarejo habla de utilizar al CNI como coartada, al que se refiere con su denominación antigua: "Lo que es muy importante es que en un momento determinado, la versión que haya es que el Cesid hizo esas grabaciones para presionar".

placeholder Una de las conversaciones que constan en el informe.
Una de las conversaciones que constan en el informe.

Entre los audios, destaca uno del 28 de junio de 2006, fecha en la que Villarejo se reunió con un varón "de acento árabe, al parecer Monzer al Kassar, y otro de acento sudamericano". En un momento dado, los tres comienzan a visualizar la grabación y se dan cuenta de un detalle que echa por tierra su coartada del CNI: "El varón1 comenta a Villarejo que se escucha la voz de su hijo, a lo que Villarejo responde afirmativamente indicando que eso obviamente habría que quitarlo". Sobre el uso que van a dar a la grabación, Villarejo "habla de canalizar la información para hacerle llegar al juez la existencia de dicho vídeo, a través de un periodista que lo podría llamar para preocuparlo pero sin publicar nada en principio", apuntando además a que necesitan preparar "una cadena de posibilidades de cómo va a reaccionar [Urquía]".

El informe dibuja así dos operaciones distintas en torno al vídeo: una primera que se remonta a 2006 y consistió en grabar al juez, labor que los investigadores atribuyen a Villarejo, su hijo, Al Kassar, Purcell y un individuo sin identificar. Y otra que se produjo en 2017, cuando Juan Muñoz contrató a Villarejo para que recuperara una deuda y este quiso sacar el vídeo 'olvidado' para chantajear a Urquía, abogado clave en el caso que incomodaba al empresario. Urquía, que fue expulsado de la carrera judicial en 2012 tras ser condenado por prevaricación y cohecho, consta en esta pieza como perjudicado, pero en su declaración ante el juez el pasado septiembre aseguró que nunca fue consciente de que los hombres de Villarelo le estuvieran extorsionando.

Comisario Villarejo Juan Muñoz
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