JUICIO POR EL ASESINATO DE DIANA QUER

"Yo antes fumaba porros...": la mentira del feriante que ningún abogado quiso ver

Prestó declaración hasta cinco veces ante la Guardia Civil y aseguró que la noche que desapareció Diana Quer escuchó una discusión junto a su caravana, pero en el juicio no lo mencionó

Foto: Imagen de un monitor que muestra a María Fernanda Álvarez (i), abogada de José Enrique Abuín Gey, alias el Chicle. (EFE)
Imagen de un monitor que muestra a María Fernanda Álvarez (i), abogada de José Enrique Abuín Gey, alias el Chicle. (EFE)

La mentira la protagonizó Diego, que tenía 24 años cuando Diana Quer fue asesinada. Es un feriante que la noche en que asaltaron a Diana Quer descansaba en su caravana, relajado. Debería haber estado trabajando con el resto de feriantes en los cachivaches o en las casetas, pero ese día acabaron antes y se fue a su caravana. A pocos metros del lugar donde reposaba, el Chicle abordó a Diana Quer. Él fue el único testigo auditivo del momento crucial, el asalto, el que se produjo justo después de que Diana le escribiese a un amigo por WhatsApp: “Me estoy acojonando, un gitano me estaba llamando”. Cuando su amigo le preguntó qué le decía el gitano, ella respondió: “Morena ven aquí”.

"Yo antes fumaba porros...": la mentira del feriante que ningún abogado quiso ver

Diana no pudo responder porque en ese momento José Enrique Abuín la agarró. Y sí, hubo alguien que escuchó ese momento. Su testimonio es muy trascendente. De hecho, prestó declaración hasta cinco veces ante la Guardia Civil y siempre dijo lo mismo. Que lo escuchó todo. Así lo explicó también en su primera entrevista en televisión al programa 'Espejo Público' de Antena 3. Este es su testimonio: "Escucho como una discusión, una discusión de pareja y no le di importancia. El acento del chico era gallego, el de la mujer no tenía acento gallego. Sí escuché: 'Déjame en paz' a la chica y al hombre respondiendo: 'Espera, espera, espera".

Imagen de la señal oficial del juzgado de José Enrique Abuín Gey, alias el Chicle, declarando. (EFE)
Imagen de la señal oficial del juzgado de José Enrique Abuín Gey, alias el Chicle, declarando. (EFE)

Cuando se le plantea que por qué no salió, responde: “No salí de la caravana porque no pensé que fuera nada grave. Me dio la impresión que era una discusión de una pareja, algo normal. Además estaba cansado y luego me fui a dormir”. Su testimonio ante los investigadores y en televisión fue mucho más largo: “La discusión duró unos tres minutos”. Este dato es vital porque el teléfono de Diana Quer desveló que exactamente durante tres minutos estuvo parado en la zona de las caravanas, lo que confirma la veracidad de su testimonio. “Lo que no escuché fue ningún golpe, ni ningún atropello ni nada”.

Tras el episodio, Diego explica que nunca pensó que la pelea tuviera vinculación con la desaparición de Diana hasta que le localizaron los investigadores: “Yo antes fumaba porros, por culpa de tener antecedentes con robos, los guardias me vinieron a buscar a casa, colaboré con ellos en todo lo que pude”. Sin embargo, lo cierto es que cuando se apaga la cámara reconoce que si no avisó a los investigadores al día siguiente fue porque tuvo miedo de meterse en problemas con un historial delictivo como el que llevaba a las espaldas. En cualquier caso, su testimonio, sumado al posicionamiento del móvil de Diana, sirve para establecer el lugar y la hora del asalto.

"Escucho como una discusión, una discusión de pareja y no le di importancia. El acento del chico era gallego, el de la mujer no tenía acento gallego"

Curiosamente, ayer, cuando le preguntaron en el juicio respondió: “Yo terminé de trabajar sobre las doce y media de la noche. Yo no me acuerdo de nada porque entre el tiempo que ha pasado y mis problemas, pues eso. Aquella noche me fumé unos porros, me tomé unas cervezas y me fui a dormir a mi caravana. No me acuerdo de nada”.

La contradicción es evidente, sin embargo, ninguno de los abogados protestó ni evidenció la mentira de Diego. ¿Por qué? Ninguna de las partes quiso responder a la pregunta en los pasillos del juzgado, pero todo apunta a que la defensa del Chicle no lo cuestionó porque este testimonio contradice el del Chicle, que asegura que la agarró por el cuello de repente, cuando le sorprendió robando gasoil, y que no hubo gritos. Para la acusación parece un detalle sin importancia ya que los investigadores realizaron un exhaustivo informe de posicionamientos que desvela el lugar exacto del asalto.

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