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El amigo del Chicle: "Iba con Enrique a mirar chicas a los institutos"

El colega del presunto asesino de Diana Quer relata sus juergas con Abuín durante la segunda sesión del juicio por el crimen de la joven madrileña

Foto: Enrique Abuín, detrás del abogado de la familia Quer, en el juicio por el asesinato de la joven. (EFE)
Enrique Abuín, detrás del abogado de la familia Quer, en el juicio por el asesinato de la joven. (EFE)

El Chicle vivía con ansiedad por ligar y mantener relaciones sexuales. José Enrique Abuín tenía un apetito sexual tan desmedido que necesitaba liberarlo como fuera. Así se desprende de los testimonios escuchados durante la segunda sesión del juicio por el crimen de Diana Quer, celebrada ayer. Manuel Somoza, un amigo de correrías, explicó qué hacía cuando salía con el acusado. “A Rosario, su mujer, el Chicle no le decía la verdad. Le explicaba que íbamos él y yo a mariscar furtivamente por la noche, o a robar gasoil de los camiones, y en realidad nos metíamos en discotecas a buscar chicas", relató Somoza.

El amigo del Chicle: "Iba con Enrique a mirar chicas a los institutos"

"A él le gustaban todas, pero sobre todo las jóvenes de 20 a 23 años, cuando él tenía 38. Si eran morenas de pelo largo y delgadas, mejor. Se acercaba a ellas. Iba de amable. Les preguntaba que si les gustaba el fútbol o qué aficiones tenían. Luego les pedía el teléfono. Alguna se lo dio y él la llamó. También chateaba con ellas por Facebook", contó el colega del Chicle. "A alguna la llegó a acosar", admitió el testigo. "También acudíamos a clubes de alterne a mantener relaciones. Fuimos varias veces. Unas a Santiago, otras a Vigo y a Pontevedra. Elegíamos a una de las chicas y le pagábamos sus servicios. A él le gustaban morenas de pelo largo", insistió.

La descripción de crápula y desviado alcanzó su grado máximo cuando Somoza detalló cómo incluso acudían a los centros escolares a ver a las alumnas. "Íbamos a los institutos. Él pasaba al lado del patio donde se congregaban las chicas y desde el coche les gritaba: ¡¡Morena!! ¡¡Guapas!! ¡¡Tías buenas!! Las llamaba así. Unas contestaban, otras no. No sé si llegó a tener relación con alguna. Era muy insistente, pero nunca las seguíamos. También intentó ligar con mi hermana que tenía 12 años menos que él, pero ella le rechazó (…). Teníamos unos gustos parecidos, pero no muy parecidos”, dijo para rematar su testimonio.

También Rosario, la exmujer del Chicle, habló de los gustos sexuales del que fuera su marido, aunque no se entendió muy bien qué vinculación tenía esa información con el asesinato de Diana Quer. "Manteníamos relaciones sexuales en días alternos, pero no era nunca violento, ni me dijo nunca que le gustase que me pusiese ropa provocativa. Pero no estábamos bien, no era una vida sexual buena, porque el divorcio estaba al caer", explicó la mujer, que también confesó que Abuín no era especialmente cauto con ella, a pesar de estar casados. Vino a sugerir que le contaba hasta las infidelidades que cometía. "Cuando me ponía los cuernos, él mismo se delataba, porque me hablaba de ellas, pero solo hubo dos casos", dijo.

Juan Carlos Quer y Valeria, padre y hermana de la joven asesinada. (EFE)
Juan Carlos Quer y Valeria, padre y hermana de la joven asesinada. (EFE)

Esta última afirmación, en la que viene a definir a su exmarido como un deslenguado incapaz de guardar un secreto, no cuadra con el hecho de que no supiese nada del crimen de Diana Quer. "Desde el primer momento le exigí la verdad", aseguró Rosario. "Yo le pregunté muchas veces si sabía algo de la chavala, pero siempre me respondió que no. Ahora sé que sí, que lo hizo todo él solo", afirmó con rotundidad.

El amigo del Chicle: "Iba con Enrique a mirar chicas a los institutos"

La necesidad de satisfacer su desmedido apetito sexual llevaba al Chicle a asaltar mujeres y a tratar de agredirlas sexualmente. Su cuñada Vanesa, por ejemplo, aseguró durante su declaración que Abuín la metió en un coche y la violó, aunque nadie la creyó cuando lo contó por primera vez. Sin embargo, el testimonio más desgarrador fue el de Rosa Elvira. Su relato se refirió a hechos acaecidos seis meses después del asesinato de Diana, cuando el cuerpo de la chica todavía permanecía escondido en un pozo de una nave abandonada cerca de la casa de los padres del Chicle. Ocurrió en febrero o marzo de 2017, en un pueblo de Orense.

"Estaba en una esquina de una calle, sola, no había nadie. Estaba esperando a mi marido para irnos a Ourense. Me iba a venir a recoger en su coche. Vi un Audi, me pareció el de mi marido, pero luego me di cuenta de que era oscuro. No era él. El vehículo, de repente, se atravesó delante de mí. Tuve miedo y me crucé a la otra acera. Entonces un hombre se bajó y me gritó: 'Ven, que lo vamos a pasar bien'. En ese momento apareció una furgoneta blanca y yo empecé a gritarle que parase y haciéndole gestos, pero no se detuvo. El hombre que me había intentado asaltar al ver la furgoneta se escondió en su coche, pero cuando comprobó que la furgoneta no paraba volvió a salir e intentó agarrarme otra vez", relató la mujer, que no paró ahí su testimonio.

"Yo había aprovechado el episodio de la furgoneta para llamar a mi marido. Le dije: 'Corre, me quieren coger'. Entonces, mientras intentaba agarrarme, apareció mi esposo, que atravesó el coche delante de él. El hombre se montó en el coche y huyó. Le perseguimos durante varios kilómetros, pero yo estaba muy nerviosa y le apagué el contacto del coche. No quería que mi marido se enfrentase a él, porque si lo para o lo coge, podía matarlo. El hombre que me asaltó tenía pelo cortito, recién salido de la peluquería. Lo reconocí después cuando le detuvieron por el caso de Diana. Vi su rostro en televisión y me puse a llorar. Pasé autentico terror y hoy todavía tengo miedo. No salgo sola, no voy sola en el coche, no abro si llaman y no hay nadie conmigo", confesó Rosa Elvira.

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