VARIOS DETENIDOS EN LA JEFATURA DE POLICÍA

Los disturbios volvieron a Barcelona este sábado en '3 largos minutos' de violencia

Los Mossos y la Policía Nacional cargaron para dispersar a los concentrados del entorno más cercano de la Jefatura de Policía. Carreras, empujones, gritos, caídas y detenidos

Foto: Disturbios violentos en el entorno de la Jefatura de la Policía Nacional de Barcelona tras la manifestación del 26-O.(Reuters)
Disturbios violentos en el entorno de la Jefatura de la Policía Nacional de Barcelona tras la manifestación del 26-O.(Reuters)

Barcelona amaneció este sábado poblada de agentes policiales. Desde bien temprano, el perímetro de la Jefatura Superior de la Policía Nacional estaba rodeado de decenas de furgones. No solo había vehículos antidisturbios del Cuerpo Nacional de Policía, sino también de los Mossos d’Esquadra. Se les observaba hablar entre ellos para coordinar lo que la noche traería.

Los Comités de Defensa de la República (CDR) habían convocado a sus integrantes a organizar su particular ‘fiesta’ nocturna tras la manifestación independentista que se desarrolló en la calle de la Marina. A unos 20 minutos caminando desde donde finalizó la marcha se concentraron unas 15.000 personas en la Via Laietana para protestar contra lo que consideran “fuerzas de ocupación”. Volvieron a liarla.

Antes, el día transcurrió tranquilo en las calles de la capital catalana. Una carpa de Ciudadanos atendía a sus seguidores en la Plaza de Cataluña. En paz. Masas de turistas paseaban por las calles del centro y visitaban los lugares habituales, como la Rambla o el Barrio Gótico. Grupos de jóvenes portaban la estelada anudada al cuello y caída sobre sus espaldas mientras tomaban el aperitivo en las terrazas de una Barcelona soleada.

El movimiento ‘Parlem, Hablemos’ aboga por una tercera vía, por el diálogo y rehúye a independentistas y constitucionalistas, se concentró ante el Palacio de la Generalitat. Reunió a unas 400 personas vestidas en su mayoría de blanco. El recién creado partido Más País de Íñigo Errejón respaldó el acto. La política más conocida entre los asistentes fue Carolina Bescansa, ex de Podemos y ahora candidata de Más País por La Coruña. Bescansa dijo a este diario que apuesta por el diálogo y que no acudirá a la manifestación constitucionalista de este domingo porque “no cree en las trincheras”.

Luego llegaron las cinco de la tarde y unos 350.000 soberanistas abarrotaron la calle de la Marina para seguir la marcha que reivindicaba ‘Llibertat’ para los políticos y activistas presos y el denominado derecho a decidir. En los alrededores aparecían aparcados cientos de autobuses que habían llevado a la convocatoria a ciudadanos independentistas del resto de Cataluña.

Tres 'castellets' pusieron colofón a la marcha independentista del sábado en Barcelona.(EFE)
Tres 'castellets' pusieron colofón a la marcha independentista del sábado en Barcelona.(EFE)

Los manifestantes desplegaban todo el ‘merchandising’ del soberanismo: las banderas, los lazos amarillos, chapas, camisetas y barretinas. El paso de la cabecera de la marcha de apenas medio kilómetro fue jaleado con gritos “independencia”, “llibertat presos politics”, "ni un pas enrere" (ni un paso atrás) o “prensa española, manipuladora”. El ruido era ensordecedor por momentos. La calle de la Marina parecía Anfield, el estadio del Liverpool FC.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el diputado en el Congreso por ERC Gabriel Rufián hablaron con los medios antes del inicio de la marcha, pero enseguida se situaron en filas secundarias. Los representantes de las organizaciones no gubernamentales convocantes portaron las pancartas que mandaban el mensaje unívoco de ‘Llibertat’.

El civismo que quisieron transmitir los organizadores se hizo música para poner el colofón a la marcha. Una solista del Liceo tocó ‘El cant dels ocells’ de Pau Casals y ‘Els Segadors’. No podían faltar esas dos piezas icónicas del repertorio musical independentista.

Unos cuantos jóvenes fueron incrementando la presión. Primero arrojaron huevos, luego latas de cerveza y finalmente botellas de vidrio y petardos

El acto finalizó pasadas las seis y media de la tarde. Entonces llegó el turno de los que gustan de arrojar quinqués al pajar. Unas 10.000 personas (según la Guardia Urbana) se dirigieron a la Vía Laietana, donde está la Jefatura Superior de Policía de Barcelona. Los CDR los habían convocado para devolver las pelotas a los policías, las pelotas que les habían arrojado a ellos en las protestas de la semana pasada. Arrojaron pelotas de goma y de tenis contra los furgones y los agentes. Estos aguantaron impertérritos. Pero unos cuantos jóvenes fueron incrementando la presión. Primero arrojaron huevos, luego latas de cerveza y finalmente botellas de vidrio y petardos voladores. Se trató de una historia de provocación de los más violentos hasta que las Fuerzas de Seguridad reaccionaron.

Enfrentamientos en Barcelona el sábado noche.(EFE)
Enfrentamientos en Barcelona el sábado noche.(EFE)

La situación estalló pasadas las nueve de la noche. En un lapso de unos tres minutos que se hicieron largos por su violencia, los Mossos y la Policía Nacional cargaron para dispersar a los concentrados del entorno más cercano de la Jefatura de Policía. Carreras, empujones, gritos, caídas y detenidos. Fueron los tres minutos de violencia más extrema de la noche. En un momento determinado, tres personas cayeron al suelo y se golpearon contra la calzada. Eran dos agentes antidisturbios y un manifestante que fue arrestado mientras la sangre le caía de su cabeza por el golpe que se había dado contra el asfalto.

Los CDR más combativos continuaron lanzando objetos a los policías. Hacia las once, los antidisturbios hicieron retroceder a los más resistentes hacia la plaza de Urquinaona, epicentro de los disturbios más violentos del fin de semana anterior. Pero esta vez la rápida acción policial evitó que los vándalos se hicieran fuertes. Huyeron por las amplias avenidas del Eixample mientras quemaban bolsas de basura, único recurso material ante la ausencia de contenedores. Fue una dispersión desorganizada, caótica y sin capacidad para armar barricadas de contención. En ningún momento los violentos fueron capaces de hacer frente a la acción policial.

El único herido grave de los enfrentamientos resultó ser un mosso que cayó de un furgón en marcha. Las temidas acciones por la convocatoria los CDR se solucionaron en tres minutos de acción policial contundente. Poco más. A pie de calle, la percepción fue que la coordinación habida entre Policía Nacional y Mossos fue extraordinaria. A medianoche, la Ciudad Condal lucía calmada y los turistas y los barceloneses disfrutaban del sábado. Por esta vez, la resaca será de alcohol o no será.

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