MUCHOS NEGOCIOS HAN PERDIDO TODO EL GÉNERO

El granizo y no la lluvia es lo que ha saturado el sur de Madrid: "Salía agua por los váteres"

Arganda del Rey hace recuento de los daños de la tormenta que convirtió el municipio en un río salvaje. El granizo taponó alcantarillas y desagües y multiplicó el efecto dañino del agua

Foto: Dos empleadas de una tienda de fotografía retiran granizo del interior. (D. B.)
Dos empleadas de una tienda de fotografía retiran granizo del interior. (D. B.)

"El problema no ha sido la lluvia, han caído 45 litros por metro cuadrado, nada que ver con los 100 litros de las tormentas del Levante. El problema aquí ha sido el granizo, que ha taponado las alcantarillas de las calles y los desagües de los edificios", aclaran desde el Ayuntamiento de Arganda del Rey, entre llamadas de teléfono y el alboroto de los primeros vecinos afectados que solicitan información y ayuda ante el desastre. Casi todos son comerciantes del casco histórico: propietarios de peluquerías, fruterías, restaurantes y laboratorios de fotografía. También hay algún gerente de fábrica. "El granizo lo ha taponado todo. Algunos pisos han tenido inundaciones porque el agua salía por los váteres, porque por algún lado tenía que salir. Estamos valorando contratar empresas de desatranques porque los bomberos no dan abasto", continúa la técnica del ayuntamiento que atiende a los damnificados.

Operarios limpian el exterior de uno de los comercios más afectados. (D. B.)
Operarios limpian el exterior de uno de los comercios más afectados. (D. B.)
Interior de la 'boutique' Sharrey tras la tormenta. (D. B.)
Interior de la 'boutique' Sharrey tras la tormenta. (D. B.)

Al ayuntamiento, más allá del género perdido por los empresarios, una cuestión que deberán resolver los seguros correspondientes, le preocupa el daño estructural en algunos edificios. "De momento, no hemos detectado nada grave, pero apenas acabamos de empezar", afirman desde alcaldía. Cañerías internas, desagües, conductos de ventilación, tejados... El granizo ha sido una peligrosa bomba de racimo en el sur de la Comunidad de Madrid, cuyas consecuencias solo podrán calibrarse con el paso de los días, ya que algunos daños están ocultos. "Todavía no hemos hablado de dotar una partida de ayuda para los damnificados. Por ahora, estamos calibrando los daños y asesorando a los vecinos sobre seguros y cómo actuar", indica el consistorio.

En el casco histórico de Arganda del Rey, allí donde el agua bajaba anoche como si las estrechas calles fueran un río salvaje, no se habla de otra cosa. Los vecinos jubilados andan arriba y abajo comentando los destrozos en los comercios y observando los camiones de bomberos. Y la conversación, habitualmente, llega al mismo punto: si la granizada y la lluvia hubieran ocurrido solo seis días más tarde, podríamos estar hablando ahora de una tragedia.

El granizo y no la lluvia es lo que ha saturado el sur de Madrid: "Salía agua por los váteres"

"El domingo tenemos la ofrenda a la Virgen y comienzan las fiestas. Esto se pone hasta arriba de gente", subraya una pareja de jubilados en la plaza de la Constitución, donde se encuentra la plaza de toros portátil a medio instalar. Ayer, más allá de brotes de pánico y algunas contusiones, no hubo que lamentar daños personales de gravedad. El centro de Arganda transcurre en pendiente y por el subsuelo circula un arroyo, una combinación letal cuando llegan las lluvias torrenciales. La última gran escorrentía sucedió hace 10 años, si bien los vecinos no recuerdan ninguna tan catastrófica como la de este lunes.

La plaza de toros a medio instalar en Arganda del Rey. (D. B.)
La plaza de toros a medio instalar en Arganda del Rey. (D. B.)
Estado de una tienda de alimentación tras la tormenta. (D. B.)
Estado de una tienda de alimentación tras la tormenta. (D. B.)

Casualmente, varios de los comercios más afectados son regentados por ciudadanos chinos. Un bazar de ropa y dos tiendas de alimentación presentan un estado catastrófico. "Hemos estado toda la noche limpiando, han venido familiares a ayudarnos", cuenta Li, que todavía se echa las manos a la cabeza por todo el género perdido. Peor aún están en Sharrey, la 'boutique' china de vestidos, bolsos y complementos que abrió un poco más arriba hace apenas dos meses. Los cristales están reventados y el interior es una especie de masa compuesta por cientos de kilos de granizo mezclados con el mobiliario y el género de la tienda. "En un rato viene el perito del seguro a valorar, pero esto no lo vamos a recuperar", dice una empleada antes de echar el cierre, hastiada de las preguntas de vecinos y periodistas.

Comerciantes de Arganda del Rey sacan cubos de granizo de una tienda. (D. B.)
Comerciantes de Arganda del Rey sacan cubos de granizo de una tienda. (D. B.)

La pérdida comercial por la tormenta se convierte en tragedia precisamente porque en Arganda están a escasos días de las fiestas patronales. Entre el 8 y el 18 de septiembre, los comerciantes del centro esperaban hacer la mayor caja del año, aprovechando el ambiente festivo y las visitas de fuera del municipio. Sin embargo, muy pocos podrán subir las persianas. "Aún no sabemos cuánto dinero hemos perdido ni qué vamos a hacer estos días, bastante trabajo tenemos sacando el granizo y limpiando", resoplan desde la tienda de fotografía Hernández, de donde no paran de sacar cubos de granizo hasta levantar una especie de montaña en mitad de la calle.

A media mañana, casi todas las calles de Arganda del Rey eran transitables. Los equipos de limpieza seguían trabajando a destajo y los bomberos empezaban a bajar el ritmo, que ha sido muy intenso durante la noche y en las primeras horas de la mañana. El 112 de la Comunidad de Madrid ha registrado más de 1.500 incidencias entre la tarde del lunes y el mediodía de este martes.

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