EN EL ATENTADO MURIERON 21 PERSONAS

Caride, el gallego etarra de Hipercor que queda libre sin homenajes por reinsertarse

Rafael Caride Simón se acogió a la 'Vía Nanclares' y en 2013 publicó una carta en la que denunciaba la "manipulación" de la izquierda 'abertzale' con los reclusos de la banda

Foto: Rafael Simón Caride. (EFE)
Rafael Simón Caride. (EFE)

El etarra Rafael Caride Simón liquidará este domingo su condena sin querer saber nada de la izquierda 'abertzale'. Sentenciado a 790 años de prisión por el atentado de Hipercor de 1987, la mayor matanza cometida por la banda, el terrorista quedará sin responsabilidad penal tras pasar 26 años entre rejas. Caride Simón es uno de los terroristas arrepentidos que se acogió a la 'Vía Nanclares', un paso atrás que provocó su expulsión del colectivo de presos de ETA, EPPK, y que llevó a la Audiencia Nacional a flexibilizar su condena desde finales de 2017.

Nacido en Vigo en 1945, sus problemas con la policía comenzaron como sindicalista, lo que le llevó a buscar cobijo en el País Vasco a comienzos de los años setenta. Tras afiliarse al sindicato Langile Abertzaleen Batzordeak (LAB), afín a la izquierda 'abertzale', su relación con el mundo obrero desembocó en los primeros contactos con la banda terrorista, terminando por dar el salto a la misma a mediados de esa misma década. Como jefe del 'comando Barcelona', Caride Simón se convirtió en el 'cerebro' del atentado de Hipercor, en el que fueron asesinadas 21 personas y otras 45 resultaron heridas.

"A las 16:10, actuó el temporizador y se produjo el estallido en el ya citado segundo sótano (primera planta del garaje), abriéndose por la explosión un cráter en el suelo y un agujero en el techo, orificios que permitían el paso de una auténtica ola de fuego que a un tiempo abrasó y asfixió a empleados y clientes del supermercado de alimentación (primer sótano) e hizo caer a algunos al primer garaje (segundo sótano), donde eran mayores el fuego y la humareda", explica la sentencia de la Audiencia Nacional del 23 de julio de 2003.

El coche bomba que habían aparcado en el garaje escondía un artefacto de unos 30 kilos de amonal y 100 litros de gasolina, así como pegamento y escamas de jabón. "Se produjo una gran cantidad de gases tóxicos, y la composición del explosivo hizo que los productos incendiarios se adhiriesen a los cuerpos de las personas que se encontraban dentro del radio de acción del artefacto", detalla la sentencia. Mientras los equipos de emergencias trataban de socorrer a las víctimas, Caride Simón y sus compañeros brindaban por el resultado. Cinco años después, en 1993, fue detenido en un bar de Toulouse y encarcelado, pero su extradición no se produjo hasta el 2000.

Durante la celebración del juicio en 2003, en el que se sentó en el banquillo junto a Santiago Arrospide Sarasola, Santi Potros, ambos provocaron su expulsión de la sala en la fase final. En lugar de contestar a las preguntas del fiscal, Caride Simón dijo que no daba legitimidad al tribunal y lanzó una frase que culpaba a las fuerzas de seguridad por no haber desalojado el inmueble después de su aviso: "Pienso que los responsables de esta masacre no están aquí en este juicio", denunció.

Pero su osadía frente al juez no tardó en desaparecer en prisión. Destaca por ejemplo la carta que firmó en 2010 con otros seis históricos de ETA, en la que planteaba la necesidad de "reconocer y reparar" los daños causados a las víctimas del terrorismo. En 2013, escribió otra con Joseba Urrusolo en la que denunciaba la "manipulación" de la izquierda 'abertzale' con los reclusos de la banda terrorista, afirmando en este sentido que "no ha hecho nada para que los presos vuelvan a casa, solo dejar pasar el tiempo". A ambas misivas se suman además encuentros con víctimas del atentado de Hipercor, a las que Caride Simón ha pedido perdón.

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