bronca permanente en la ciudad autónoma

El candidato de Cs ya preside Melilla, pero Imbroda (PP) está empeñado en echarle

El viernes se presentó un recurso contra la proclamación de De Castro que la Junta Electoral de Zona remitió a la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJA

Foto: Eduardo de Castro jura como presidente de Melilla frente al saliente Juan José Imbroda. (EFE)
Eduardo de Castro jura como presidente de Melilla frente al saliente Juan José Imbroda. (EFE)

Sinvergüenza”, “traidor” y “títere” del partido que canaliza el grueso del voto musulmán en Melilla. Las palabras con las que el 'popular' Juan José Imbroda, de 75 años, describió, en la tarde del 15 de junio, a su sustituto al frente de Melilla, Eduardo de Castro, de 62 años, de Ciudadanos, auguraban un difícil traspaso de poderes en la ciudad autónoma tras 19 años de gobierno del Partido Popular.

El pronóstico se ha confirmado. La semana que acaba de concluir ha sido una bronca permanente que ha acabado con la presentación por Imbroda, el viernes por la tarde, de un recurso contencioso electoral contra la proclamación de De Castro como presidente. La Junta Electoral de Zona lo remitió el sábado a la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).

Vox secunda la iniciativa. Asegura, a través de las redes sociales, que la elección ha sido un “fraude de ley” y describe a Imbroda como el “presidente legítimo” mientras que De Castro es el “presidente usurpador”.

En Melilla, 85.000 habitantes, pero cuyo presupuesto es el de una ciudad de 250.000, se han dado unas circunstancias excepcionales para que el único concejal/diputado de Ciudadanos sea elegido el sábado presidente. Con su voto él podía inclinar la balanza a favor o contra Imbroda. Para echarle del poder el PSOE ofreció a De Castro, sin contrapartidas, sus cuatro votos y Coalición por Melilla (CpM) los ocho de los que dispone. CpM es un partido cuyos militantes son musulmanes y que canaliza el grueso de los sufragios de esa comunidad que representa algo más de la mitad de la población melillense.

De Castro no quiso contradecir de entrada las instrucciones de su líder, Albert Rivera. Puso dos condiciones para respaldar al PP en la Asamblea de Melilla: que Imbroda no fuese su candidato a la presidencia y que la extrema derecha no entrase en el gobierno una ciudad con tanta población musulmana, según ha explicado él mismo. Ambas fueron rechazadas y el concejal de Ciudadanos obtuvo el visto bueno de Madrid para presentar su candidatura a la presidencia aunque hasta el último momento no desveló sus intenciones.

La alianza algo contra natura de Ciudadanos, PSOE y CpM se explica porque las tres formaciones están convencidas de que Melilla es “la ciudad más corrupta de España”, como sostenía una exhaustiva investigación de El Confidencial y Por Causa publicada el 6 de mayo. Por razones de “higiene pública” se unieron, argumentan los tres, para echar a Imbroda. De Castro ya ha anunciado a sus dos socios de gobierno que al frente de la consejería de Hacienda colocará a un independiente incorruptible mientras las demás se repartirán entre PSOE y CpM.

Imbroda está teniendo un mal perder. En ninguna otra ciudad española el traspaso de poderes ha sido tan bronco como en Melilla. Al ceder su cargo a De Castro, Imbroda le propinó dos fuertes palmadas en la espalda que no parecían de bienvenida mientras sus concejales y los de Vox gritaban “traidor” en la Asamblea de Melilla antes de abandonar el recinto porque el vicepresidente de la mesa por edad, el socialista Mohamed Mohand, les mandó callar. “Todo aquello fue bastante desagradable”, recuerda el nuevo presidente.

En la toma de posesión de De Castro, el sábado en el Salón Dorado del Ayuntamiento, fue la vicepresidenta primera de la Asamblea, Dunia Al Mansouri, la que le entregó el bastón de mando porque Imbroda, al que le hubiese correspondido hacerlo, boicoteó el acto junto con los demás concejales del PP y de Vox. Aquello fue, según Daniel Conesa, portavoz del PP, la ceremonia “de la infamia, indignidad, desvergüenza, mentira y falta de respeto a los compromisos adquiridos” por Ciudadanos. Reyes Maroto, la ministra de Industria y Comercio, que sí estuvo el sábado en Melilla, lamentó la falta de lealtad institucional de la oposición.

Los ánimos se encresparon aún más cuando, a principios de semana, De Castro anunció que había encargado a la policía local una investigación sobre presuntos robos de documentación, objetos de valor y, sobre todo, la desaparición de un disco duro con las grabaciones de cámaras en el área de presidencia del Ayuntamiento horas antes de su elección. Su resultado le fue entregado a finales de semana y ahora duda en remitirlo a la Policía Nacional, para que ahonde la investigación, o directamente a la Fiscalía.

Alguno tendría que empezar a preocuparse”, dejó caer el nuevo presidente al conocer el contenido del informe. “Le doy 24 horas al presidente de la ciudad para que me diga qué joyas han sido robadas (…) o tendrá que decírmelo en sede judicial”, le respondió Imbroda el miércoles en un tuit que después borró.

La relación entre el presidente y el expresidente no ha sido nunca cordial. De Castro es funcionario de carrera de la Administración General del Estado, pero entre 2003 y 2008 se pasó a la autonómica para dirigir en Melilla el Centro Educativo de Menores Infractores hasta que Imbroda le despidió.

Imbroda no va a llevar a De Castro a los tribunales por las acusaciones de robo que formuló sin señalar a nadie. Sí lo hizo, en cambio, el pasado fin de semana, ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), porque, según él, su elección es nula de pleno derecho al no haberse presentado formalmente como candidato. Imbroda sí se postuló y obtuvo 12 votos (10 del PP y dos de Vox) por lo que, al ser la lista más votada, le correspondería a él ejercer la presidencia.

Acta en la que se recoge el recurso.
Acta en la que se recoge el recurso.

El recurso de Imbroda se basa, en buena medida, en el acta de la constitución de la Asamblea de Melilla, el sábado 15. Desvela que cuando el secretario general de la Asamblea preguntó al representante de Ciudadanos si se presentaba éste contestó “no”, según la versión de la agencia EFE que dio a conocer el documento. “Mi respuesta fue 'yo'”, asegura De Castro desmintiendo esa versión.

El nuevo presidente reconoce que, al no tener micrófono, quizás no se le escuchó con nitidez en esa Asamblea tumultuosa. Recuerda, sin embargo, que justo a su izquierda estaban los dos concejales de Vox. “Si de verdad hubiese dicho “no” ellos tendrían que haber intervenido en cuanto hubiese recibido el primer voto, pero no dijeron nada y el secretario general siguió adelante con la elección” dando por descontado que él era candidato, añade. “En el fondo, lo que mis adversarios están ahora ejerciendo es el derecho al pataleo”, concluye.

Diga lo que diga el acta, a De Castro y sus socios no parece preocuparles mucho el recurso de Imbroda. Aunque la Junta Electoral de Zona lo ha trasladado al TSJA, consideran que el expresidente lo presentó fuera de plazo –el viernes, cuando el límite era el miércoles- y, por tanto, no debería prosperar, según indican fuentes jurídicas.

Quizás por eso el portavoz del PP ha dejado caer que su partido prepara otras actuaciones para sacar a De Castro de la presidencia mientras que el propio Imbroda evoca ya la presentación de una moción de censura. Solo podría salir adelante si algún concejal del PSOE o de CpM se pasase al bando de los 'populares' a cambio de promesas de prebendas. No deja de ser curioso que Imbroda baraje esta última fórmula cuando él mismo ha acusado a De Castro de “transfuguismo” por incumplir el acuerdo de Ciudadanos con el PP.

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