ENTREVISTA A ANDRÉS TRAPIELLO

"Ante Puigdemont y Junqueras, Tejero y Milans del Bosch parecen hombres de honor"

El intelectual: "Los golpistas catalanes empezaron por negar que hubieran proclamado la República y acabarán suplicando el indulto"

Foto: El escritor Andrés Trapiello. (EFE)
El escritor Andrés Trapiello. (EFE)

Hay una parte mutilada de la historia reciente de España, de la que nos ha marcado el destino como un hierro de ganado, que pugna a diario con el olvido. Esa parte mutilada, mutilada a conciencia, es la que sirve para componer la realidad completa, redonda; la que descubre y ridiculiza las versiones parciales que se quieren imponer y convertirse en exclusivas. De la misma forma que hubo dos Españas radicales que nos condujeron a la Guerra Civil, hay dos interpretaciones sesgadas de lo que ocurrió que no quieren, que no dejan, que la verdad desnuda de prejuicios y de oropeles sea la que se imponga en la historia. De todos los intelectuales españoles de la actualidad, Andrés Trapiello (Manzaneda de Torío, León, 1953) es el que cogió antes el testigo de Manuel Chaves Nogales para desmitificar, con horrores y miserias, aquello que se presenta como idílico y benefactor. Hace 25 años que publicó un libro fundamental, 'Las armas y las letras', y esta primavera de 2019 se ha vuelto a sacar una nueva edición, mejorada, actualizada y ampliada.

En el perfil biográfico de Trapiello hay un detalle de su juventud que, contemplado con perspectiva, ofrece una idea clara de su carácter y de su pensamiento: en 1970 ingresó en un convento de dominicos en Caleruega, en Burgos, pero fue expulsado a los dos meses "por descreído y por rechazar la autoflagelación". Desde entonces, su vida ha debido seguir repitiendo el mismo patrón de conducta.

Andrés Trapiello. (EFE)
Andrés Trapiello. (EFE)

PREGUNTA.- Las elecciones generales en España han estado precedidas de un ambiente de gran tensión política, muy polarizado. Me acordé de usted durante la campaña, de las lecciones de Chaves Nogales, que tan bien conoce, como representante y testigo de "la tercera España, inmensa y silenciada". ¿Tiene vigencia ese pensamiento de una tercera España?

RESPUESTA.- Desde luego, pero no es lo que se ha visto. La 'tercera España' tiene hoy únicamente 57 escaños [los diputados de Ciudadanos]. Partido Popular y PSOE han sido víctimas de sus extremas izquierda y derecha respectivas. Al PP con Vox le ha ido mal; al PSOE, en cambio, con Podemos, le ha ido muy bien, se ha quedado con treinta de sus escaños y el apoyo explícito de todos los nacionalistas. ¿Y esto último a cambio de qué? Permítame que me remita a lo que dice muy bien Savater: "Los socialistas catalanes quieren lo mismo que los separatistas pero al revés: estos últimos creen que Cataluña no pertenece a España y ellos, que España pertenece a Cataluña. Coinciden en que los catalanes son una cosa distinta a los españoles, algo mejor, con más derechos".

"La 'tercera España' tiene hoy únicamente 57 escaños. PP y PSOE han sido víctimas de sus extremas izquierda y derecha respectivas"

P.- Se lo decía por la terrible paradoja que se da: son dos minorías, radicalizadas y enfrentadas, que intentan marcar el presente y el destino de España. Lo terrible, como ocurrió en la Guerra Civil, es que la mayoría se deje guiar por la minoría radicalizada y no por aquellos que la pueden representar.

R.- Podríamos llamarlo la fascinación del abismo. ¿Cómo es posible que un millón y medio de catalanes, muchos de ellos con formación universitaria, sigan dando crédito a una partida de carlistas facinerosos, que ya les han mentido de todas las maneras? ¿Quién puede creer una sola palabra de quien, como Sánchez, ha mentido a los españoles sobre tantas cosas? Lo demás es trabajo de propaganda. Los políticos le dicen a la gente lo que quieren oír a cambio de prometerles lo que no les pueden dar, sea un referéndum o muchos más derechos que deberes y muchos más gastos que ingresos.

P.- En 'Las armas y las letras' dice usted que la Guerra Civil no fue una guerra entre las dos Españas, como se suele repetir, sino la determinación de dos Españas minoritarias y extremas para acabar la una con la otra. ¿Ese cainismo se sigue dando en la actualidad? ¿Lo ve usted en la política española de nuestros días?

R.- Los verdaderos ganadores de la Guerra Civil fueron Falange Española y el Partido Comunista. Las dos formaciones tenían al comienzo de la guerra unos veinte mil afiliados, y al final dos millones cada una. Falange administró la victoria, y el PCE, el relato. Falange ha resurgido con Vox, y el PCE, que nunca se ha ido del todo, con Podemos. Por suerte, la violencia tal y como se produjo entonces no es posible en la actualidad. Hoy es más sutil y psicológica: exclusión social, discriminación, estigmatización. Y demagogia a mansalva, que es, como sabemos, el altavoz del populismo.

"En nuestros días, la violencia es más sutil: exclusión social, discriminación, estigmatización y demagogia a mansalva"

P.- También podríamos pensar que la aparición de un partido de extrema derecha como Vox, al igual que ocurrió hace cuatro años con la irrupción de Podemos, se corresponde con el populismo que aparece en todo el mundo, desde Estados Unidos a Italia, pasando por Brasil.

R.- Ya, pero está basado siempre en lo mismo: xenofobia y supremacismo del blanco sobre el negro, del aborigen sobre el emigrante, del catalán sobre el español, del español sobre el africano…

Andrés Trapiello. (EFE)
Andrés Trapiello. (EFE)

P.- Por cierto, dígame una cosa, contemplando el panorama que tenemos delante, ¿es usted más pesimista con España o con el mundo, de forma general? Quizá todo se deba al cambio de milenio…

R.- Trata uno de no ser demasiado pesimista. ¿Para qué? Pero optimista tampoco… La cosa es ir tirando sin molestar a nadie, pero sin permitir tampoco que nos den la tabarra.

P.- ¿Por qué ha decidido implicarse en estas elecciones con el Partido Popular? Antes también apoyó a UPyD y a Ciudadanos…

R.- … No sé de dónde se ha sacado eso. Yo he apoyado a Cayetana Álvarez de Toledo. Su campaña en Cataluña ha sido modélica en dos sentidos. En primer lugar, les ha dicho allí a los separatistas lo que estos no están nunca dispuestos a admitir: que no es necesario ser catalán ni hablar su lengua para hacer política catalana y española. Y en segundo lugar, ha sido modélica porque sin levantar la voz, sin insultar, le ha bastado con enumerar los hechos, como hizo ante el director de TV3. Y les ha hecho esta pregunta: ¿por qué no quieren convivir con la mitad de la población? También estuvieron con Cayetana Álvarez de Toledo: Fernando Savater, Rosa Díez, Maite Pagaza o Félix Ovejero. Todos manifestamos públicamente durante la campaña nuestro apoyo a Ciudadanos. Pudimos hacer ambas cosas al mismo tiempo, no son incompatibles.

"No he apoyado al PP, he apoyado a Cayetana Álvarez de Toledo. Su campaña en Cataluña ha sido modélica"

P.- En su biografía aparece siempre que su interés por la política comenzó, de veinteañero, con un partido maoísta, el Partido Comunista de España Internacional. Cómo se produce su evolución porque lo normal es que escritores e intelectuales en España se mantengan siempre en al ámbito de la izquierda. Parecen como conceptos que van asociados…

R.- Me quité del PCE (i) hace más de cuarenta años. En realidad, me echaron. Nunca les estaré lo bastante agradecido… Hace treinta escribí una novela sobre aquel asunto, 'El buque fantasma', donde me tomaba a chufla el famoso compromiso político. Sé muy poco de política, pero si alguien (como Cayetana Álvarez de Toledo, en la fundación de 'Libres e iguales') me pide mi opinión sobre asuntos que tengo claros, la doy, precisamente porque me siento libre. En el caso de 'Libres e iguales' era Cataluña, y la desigualdad y falta de libertad que allí sufren quienes no acatan los dictados independentistas.

Y es verdad que buena parte de la izquierda está subvencionada, a veces de manera millonaria, como el teatro, el cine o la literatura, y en buena lógica es natural que se muestren agradecidos con el que les da de comer. La cultura en España tiene ese sesgo ideológico, también es verdad, y a quien se sale de eso se le mira con recelo o se le difama, llamándole facha y esas cosas bonitas que les gusta decir a los que no quieren crispar y repiten lo del 'diálogo'.

Andrés Trapiello. (EFE)
Andrés Trapiello. (EFE)

P.- ¿Será posible que en España, algún día, se aborde la Memoria Histórica sin que oculte una especie de resentimiento enquistado? Se trata de soñar con el día en el que en España se medite sobre lo ocurrido, como decía Azaña, para que las generaciones venideras piensen en los muertos y escuchen su lección.

R.- Alguien en mi Wikipedia asegura que soy un detractor de la Memoria Histórica. He tratado de corregirlo, eso y otras insidias. Imposible... Se ve que está puesto con mala intención. La memoria no es ni puede ser histórica, ni generacional, ni nacional… La memoria es una facultad del individuo: pensamos cada uno lo nuestro. El propósito de la mal llamada ley de Memoria Histórica era la reparación de las víctimas de la Guerra Civil y del franquismo. Hoy vemos que su aplicación persigue sobre todo olvidar el pasado victimario de algunas de esas víctimas, y declararles "defensores de la democracia", cuando lo cierto es que en muchos casos ni eran demócratas ni defendieron la democracia.

Aplicando la ley con rigor habría que quitarle el nombre a las calles que lleven el de Unamuno y cien más. Hay que modificar la ley, favorecer la exhumación de las fosas… y poco más. Meternos a reescribir la historia solo para ganar la guerra ochenta años después es ridículo. Sí, hay que recordar, pero recordémoslo todo, no solo aquello que apuntala nuestra ficción particular. Por eso, los defensores de esta memoria histórica interesada no pueden ver ni a Chaves Nogales, ni a Clara Campoamor, ni a Morla Lynch: demasiado incómodos como testigos: hablan también de los crímenes que se cometieron en la zona republicana.

"La cultura en España tiene un sesgo ideológico y a quien se sale de eso se le mira con recelo o se le difama, llamándole facha y esas cosas bonitas"

P.- Mi sensación es que, para superar definitivamente el trauma de la Guerra Civil y de la dictadura, se han dado pasos que eran necesarios, pero falta uno fundamental: la normalización, el reconocimiento de una obviedad que, también en el franquismo, existieron personas honestas y decentes.

R.- Eso es solo la mitad del reconocimiento, inseparable del otro, y este acaso más importante, porque atenta contra el relato construido desde la derrota: durante la Guerra, en la zona republicana hubo tantos asesinos como en la nacionalista, y el haber sufrido el exilio y el ostracismo del régimen de Franco no le exime a ningún republicano de la responsabilidad de sus crímenes, si los cometió. El franquismo es otra cosa. Aquí la violencia, y a veces criminal y extrema, fue una violencia de Estado. Y es algo que ha de admitirse también.

Querer con los crímenes de Franco tapar los crímenes de la República es a estas alturas imposible. Pero los comunistas y nacionalistas se ve que no son de la misma opinión, y andan empeñados en ello desde sus gobiernos y los ayuntamientos y allá donde les dejan. Companys, por ejemplo. Es verdad, le fusiló Franco. Pero hubiera podido haberlo hecho antes la República, contra la que dio su propio golpe de Estado. Este último hecho los golpistas actuales lo minimizan mucho. Natural. Lo comprenden perfectamente.

"El haber sufrido el exilio y el ostracismo del régimen de Franco no le exime a ningún republicano de la responsabilidad de sus crímenes"

P.- Acláreme una cosa porque, sinceramente, en esa polémica acabé perdiéndome: ¿Qué pasó al final con el Comisionado de Memoria Histórica de Madrid del que usted formó parte? ¿Sirvió para algo?

Andrés Trapiello. (EFE)
Andrés Trapiello. (EFE)

R.- Sirvió, y mucho: aplicamos de una forma racional, y casi siempre por unanimidad, una mala ley. En manos de Podemos, como querían ellos, habría sido un desastre. Querían cambiar más de trescientas calles. Al final, han quedado en menos de cincuenta. Pero mírese por el lado bueno: se han ido unos cuantos nombres, menos relevantes en muchos casos de lo que se decía, y en su lugar hemos entronizado en el callejero madrileño a gentes como Chaves Nogales, Rosa Chacel, Morla Lync, José Castillejo, Arturo Barea, Mercedes Fórmica o Edgar Neville.

Y nos disolvieron en el momento en que iban a levantar un memorial en el cementerio de la Almudena a los más de los 3.000 ejecutados por Franco en ese y otros lugares de Madrid, de los cuales unos centenares eran a su vez ejecutadores y chequistas durante la Guerra. Protestamos. Advertimos de que si se llevaba a cabo, dimitiríamos. Para no llegar a ese momento, nos disolvieron. El memorial está parado. Si ganan las elecciones los que lo propusieron, supongo que lo harán.

P.- ¿Es usted partidario de exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos? ¿Qué reflexión le merece la constatación de que las visitas a aquel lugar se hayan multiplicado desde que el Gobierno de Pedro Sánchez suscitó la polémica?

R.- No tiene vuelta de hoja: Franco ha de salir del Valle de los Caídos, pero no como ha querido hacerlo Sánchez, para su propio beneficio publicitario. Antes que él no lo hicieron ni González ni Zapatero. ¿A qué tantas prisas? Prometió hacerlo antes del verano, durante el verano, después del verano… Ahí sigue, pero se ha visto que tampoco le ha perjudicado en las elecciones generales. Es un asunto que debe contar con el acuerdo de las fuerzas políticas. Yo no he oído a nadie que quiera dejarlo allí... Bueno, supongo que ahora sí, a Vox.

P.- ¿Está siguiendo el juicio del 'procés' del independentismo catalán? ¿Qué importancia histórica le otorga usted a la revuelta de Cataluña del otoño de 2017?

R.- Ha sido un atentado gravísimo, desde luego. Como lo fue el 23-F. Pero comparados con Puigdemont y Junqueras, Tejero, Armada y Milans del Bosch parecen hombres de honor; reconocieron su fracaso y aceptaron las penas impuestas. Tejero incluso se negó a ser indultado. Los golpistas catalanes empezaron por negar que hubieran proclamado la República y acabarán suplicando el indulto. Lo importante en Cataluña es restablecer la igualdad y libertad de todos los catalanes, y el respeto a la soberanía nacional. Es bien sencillo.

"Comparados con Puigdemont y Junqueras, Tejero, Armada y Milans del Bosch parecen hombres de honor"

P.- Cuando se contemplan los problemas actuales de España, y el acoso constante al que se ve sometida la Constitución, que nos ha aportado el único período de paz y libertad, uno piensa en el pesimismo de los intelectuales del 98. Quizá tenían razón y, como dice Pérez Reverte, España es un país enfermo que, en cuanto comienza a prosperar, lo destruyen los mismos españoles. ¿Cuáles son los riesgos inmediatos, a partir de estas elecciones generales del 28 de abril?

R.- No está más enfermo que Inglaterra, Italia o Francia. Basta de autoflagelaciones. Tenemos desde hace cuarenta años un país moderno, tan moderno como cualquiera del entorno. Hemos vivido el periodo de paz y prosperidad más largo de nuestra historia. Hemos de conservarlo. Tenemos una Constitución que lo garantiza. ¿Reformarla? Desde luego. Pero en aquellos aspectos que sirvan para nivelar las desigualdades entre los españoles. Fin a los privilegios feudales, forales, regionales; sanidad igual para todos, en todas las partes del territorio; educación en castellano en todas las escuelas y universidades del país, como en Francia, en Alemania, en Inglaterra, en Italia… Y así.

Y recordarles a los republicanos que no queda ni una sola aspiración de la II República que no haya sido cumplida sobradamente en esta Monarquía Constitucional, y aun mejorada en el sentido de que nos han hecho a todos los distintos más libres de lo que fuimos nunca. Y ahora una pregunta, la última. Se la hago yo: ¿y por qué no me ha preguntado más de literatura?

P.- ¿Está usted seguro de que no hemos hablado de literatura? A mí me parece que en toda la entrevista no hemos hecho otra cosa que hablar de su libro, como aquello de Umbral. En todo caso, ha sido un agradable ejercicio de actualización de Chaves Nogales, cuando nos advirtió sobre la Guerra de que "nunca una catástrofe se ha producido en medio de una mayor inconsciencia colectiva". Pues eso, que los desastres no nos pillen callados.

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