SALE EL LIBRO 'LA MOCIÓN'

"Yo ya lo tengo muy difícil, Mariano": así reconoció el PNV que apoyaría la moción

Fueron los días que cambiaron el rumbo de España. El libro 'La moción' revela conversaciones intensas e inéditas que nunca se conocieron, llamadas, mensajes y estrategias

Foto: Mariano Rajoy, felicitando a Pedro Sánchez cuando fue investido. (EFE)
Mariano Rajoy, felicitando a Pedro Sánchez cuando fue investido. (EFE)

Fueron los días que cambiaron el rumbo de la legislatura y del país entero, que hicieron prosperar una moción de censura en España por primera vez, que acabaron retirando a Mariano Rajoy de la política y que llevaron a Pedro Sánchez al Palacio de la Moncloa. Días frenéticos, conversaciones intensas, llamadas, mensajes, estrategias medidas y negociaciones secretas relatadas en el libro 'La moción' (Samarcanda), de la periodista Lucía Gómez-Lobato.

Era el mes de mayo de 2018 y las relaciones entre los dirigentes independentistas estaban en estado crítico. Con Carles Puigdemont huido y empeñado en no apoyar a Sánchez —"PP y PSOE eran lo mismo" entonces— y un PDeCAT sin rumbo, la nueva dirección con Marta Pascal al mando luchaba por soltar lastre y hacer entender a los suyos que lo más inteligente era acabar con el Gobierno que impulsó el artículo 155 y que estaba condenado por corrupción. Las distintas facciones de la formación catalana andaban enfrentadas y, sobre todo, en Cataluña no veían bien el espíritu libre que mostraba el grupo parlamentario en el Congreso, con Carles Campuzano y Jordi Xuclà a la cabeza. "Pin y pon", los llamaban algunos de sus compañeros en el Parlament, según revela el libro.

Portada del libro 'La moción'.
Portada del libro 'La moción'.

Los catalanes empezaban a estar movilizados y, aunque el apoyo a la moción no era seguro por la negativa del "president' en el exilio", Puigdemont tenía claro que su partido "no podía quedarse solo", como relata Gómez-Lobato, junto a Ciudadanos sosteniendo a Rajoy. En realidad, al PNV le pasaba algo similar. La cuestión es que ninguno de los dos se atrevía a dar el primer paso al frente. Y en este punto, el líder de Podemos jugó un papel clave.

Pablo Iglesias presumía días antes en 'La Sexta noche' de haber iniciado contactos con el partido de Andoni Ortuzar. Era verdad. Al dirigente vasco no le sentó nada bien aquella revelación en un marco mental en el que la prudencia lo es todo. Pero el líder de Podemos supo jugar sus cartas trasladando a ambas formaciones, la catalana y la vasca, que la otra tenía decidido el apoyo a Sánchez.

El libro lo deja claro: "Esta circunstancia es importantísima en la estrategia de la catalana, puesto que 'no quedarse solos' es finalmente el argumento que convence a los radicales [la facción del PDeCAT que se resiste a involucrarse en la moción] para abandonar su resistencia. Y la abandonan antes de tiempo, convencidos de que los nacionalistas vascos ya han decidido. Asimismo, el PNV se apoya en el sí definitivo del PDeCAT como una razón de peso más para apoyar la moción".

La moción, que Soraya Sáenz de Santamaría y Fernando Martínez-Maillo daban por muerta antes de empezar en esos mismos días, tal y como se lo trasladaron a los suyos, estaba en marcha. Cuando el propio Ortuzar pudo constatar que la entonces máxima dirigente del PDeCAT iba en serio y tenía convencido al grupo parlamentario catalán de unirse a los de ERC (los de Tardà nunca dudaron en apoyar la moción), se da cuenta de que debe explicarle a Mariano Rajoy lo que va a suceder. El libro de Gómez-Lobato relata en este punto la inédita conversación que ambos mantuvieron (lo que viene es un extracto literal).

![Ortuzar] se dispone a llamar a Rajoy cuando el presidente del Gobierno se le adelanta:

—Andoni, estoy recibiendo 'inputs' de que las cosas con los catalanes no van como creíamos.

—Lo sé. Los catalanes van embalados al sí y yo lo tengo ya muy difícil, Mariano.

—Tienes que convencer a los tuyos. Estos se llevarán por delante nuestro acuerdo presupuestario, os llevarán a elecciones...

El peneuvista se sincera con él. Es la primera persona que censura al presidente por haber cometido un error que considera crucial:

—La idea de acortar los plazos no ha sido buena. No tenemos manera de negociar ni de sacarle a Pedro Sánchez compromisos que habrían hecho que todo saltara por los aires. También la negociación de los catalanes se habría enfangado. Mariano, si los catalanes van, yo no tengo margen. Hay que pensar en la opción de otro candidato.

—No lo veo, Andoni, no tenemos apoyos para eso. No tenemos relación con Ciudadanos, falta horizonte para terminar esta legislatura".

El presidente del PNV, Andoni Ortuzar. (EFE)
El presidente del PNV, Andoni Ortuzar. (EFE)

La conversación pone negro sobre blanco cómo el propio Rajoy se dio cuenta de que las cosas habían cambiado y que el PNV no tenía casi opciones de decirle no a Sánchez. Además, el presidente del Gobierno no veía clara la alternativa que Ortuzar le planteaba sobre presentar otro candidato para que la moción decayera. Era tarde para todos. La sombra de otras elecciones, con Ciudadanos en aquel momento muy fuerte en todas las encuestas, aterraba a los peneuvistas.

"Llama a Marta Pascal. La moción sale". El entonces mano derecha de Soraya Sáenz de Santamaría, Roberto Bermúdez de Castro, bautizado en todos los medios de comunicación como "el hombre 155" (por la complicada tarea que le encargó la jefa, aplicar este artículo en Cataluña), recibió una orden expresa. Era esa. A los pocos minutos, la reforzó todavía más una llamada directa de Rajoy. "Habla con Marta Pascal y ofrécele lo que sea", le exige.

Según cuenta Gómez-Lobato, el entonces secretario de Estado para las Administraciones Públicas obedece de inmediato y llama a su interlocutora catalana, con la que, después de meses trabajando en Cataluña, llega a establecer una relación cordial. Pero no hay nada que hacer, como demuestra el diálogo recogido en el libro a continuación:

La exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría conversa con Roberto Bermúdez de Castro. (EFE)
La exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría conversa con Roberto Bermúdez de Castro. (EFE)

—No te ofendas, Roberto, pero me han llamado los líderes de todos los partidos, y de los tuyos eres el primero que lo hace. Te aprecio mucho, pero esperaba que se pusiera en contacto conmigo alguien de primera línea, por respeto.

Y sigue: "Él comprende sus críticas a la desconsideración. Ha estado presente muchas de las decenas de veces que su amiga ha llamado a Moncloa desde que dirige el partido solicitando ver a la vicepresidenta, que nunca le ha hecho un hueco. Y aunque ya es tarde para la concesión, se compromete con Roberto, como favor personal, a acudir a Moncloa si es ella o el propio jefe del Ejecutivo quien se lo pide. Eso nunca llegará a pasar".

Si las cosas hubieran sido distintas, en caso de que Rajoy la hubiera telefoneado, será una incógnita para siempre. Pero hubo muchas otras, desde compromisos a decepciones, en mitad de aquellos días históricos que ahora sí salen a la luz.

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