SE ESTRENA LA POLICÍA

'Mossos' activistas, ambiente subversivo y Jordi Pina 'el silencioso'

"Hubo 'mossos' que cometieron actos deleznables", lanzó el comisario de Información

Foto: Captura de la señal institucional del TS del exconsejero de Interior de la Generalitat Joaquim Forn (arriba, d) y el expresidente de la ANC Jordi Sànchez (arriba, i); y los abogados Jordi Pina (abajo, c) y Marina Roig. (EFE)
Captura de la señal institucional del TS del exconsejero de Interior de la Generalitat Joaquim Forn (arriba, d) y el expresidente de la ANC Jordi Sànchez (arriba, i); y los abogados Jordi Pina (abajo, c) y Marina Roig. (EFE)

Movimiento revolucionario al que se le atribuye la destrucción de la estabilidad política o social de un país. Subversión. De esta a la rebelión hay menos de un paso corto. El inicio de la novena semana del 'procés' supuso la entrada en escena de la Policía Nacional. La Guardia Civil cedió el testigo al cuerpo hermano en ese otro 'binomio' que montaron las Fuerzas de Seguridad nacionales. Distintos cuerpos pero discursos similares. "Hubo 'mossos' que cometieron actos deleznables", lanzó el de mayor graduación en su estreno ante el tribunal del 'procés'.

El comisario encargado de Información fue el mismo que bautizó la resistencia en los colegios de la población como "un sistema de carácter subversivo" y el que puso hora a la traición de los de Trapero. Las seis y media de la mañana. "A esa hora, detectamos que el dispositivo no estaba diseñado para impedir el referéndum", dijo. A continuación, él y los siguientes testigos policiales de la jornada describieron un activismo de la policía autonómica que fue más allá de la pasividad que otros detectaron.

'Mossos' activistas, ambiente subversivo y Jordi Pina 'el silencioso'

'Mossos' embarcados en el espíritu de la resistencia más bien activa y no pasiva. Uno fue el 'mosso flotante'. Recorrió varios colegios "entorpeciendo la labor". Otros, más que entorpecer, ayudaban. Escoltaban comitivas con urnas o directamente las sacaban y las embarcaban en coches Kia Río a nombre de Presidencia de la Generalitat. Mientras tanto, eran vitoreados y aplaudidos por los concentrados, al grito de "Esta es nuestra policía". Vítores de apoyo a la cooperación de los agentes de la policía autonómica y también gestos de afecto. En la escuela Pràctiques, una persona entregó las urnas a los agentes, no para que fueran incautadas sino para que se las llevaran a lugar seguro. Les tocó la cara "de forma cariñosa". Señales de satisfacción y exclamaciones de "hemos votado".

"No quiero hablar mal de los Mossos, hay grandísimos profesionales", introdujo algunos de sus comentarios sobre la actitud de la policía de la Generalitat. Actitud rara, cuanto menos. Algunas de las parejas que mantenían una presencia casi testimonial en los centros estaban incluso dentro, "con los brazos cruzados", como si fuera un día electoral al uso. "El diseño del propio dispositivo era terrible", indicó. No lo supieron, según su versión, hasta el amanecer el día D. Otros descruzaron los brazos para pasar a la acción y, por ejemplo, taponar accesos.

El comisario firmó una declaración de testigo ideal de la acusación. Inteligente y con cintura. Reposado, salvo por un cierto tono de reproche en sus respuestas a las defensas. Tuvo frases para enmarcar en referencia a la actitud en los centros de votación. "No hubo dos centros iguales. Había ciudadanos más vanguardistas", explicó sobre lo que encontraron al llegar al terreno. Hubo ráfagas del relato de la violencia que ya se han escuchado en las últimas semanas. "Llovían piedras, conos y vallas". El responsable policial también habló de los CDR de los que dijo socarrón que se cuidaron muy mucho de no incitar a actos violentos en sus mensajes en redes sociales donde fueron desgranando "el plan perfecto" para lograr votar pese a la prohibición. Hasta con avituallamiento incluido.

También usó el factor sorpresa contra uno de los abogados de las defensas. Andreu Van den Eynde interrogaba sobre la forma en que se coordinaron para acceder a los colegios electorales cuando le espetó: "Permítame, señor letrado, pero estuvo usted en el colegio Dolors Monserdà y sabe perfectamente cómo se producían las intervenciones en los colegios. De hecho, usted hizo mediación con el responsable del colegio, que vendrá aquí y lo contará, porque él es el que me ha dicho que le hizo a usted entrega del auto". Mientras todo esto sucedía, otro letrado, Jordi Pina, permanecía callado en su esquina del estrado.

'El silencioso'

El abogado de Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull, que tiene acostumbrada a la concurrencia a una especial combatividad, calló durante las siete horas que se prolongó la jornada. No abrió la boca. Estos fueron los efectos del encontronazo de la pasada semana con el presidente Manuel Marchena, que le recriminó no haberse conducido con la exigible seriedad después de que dramatizara, incluso gestualmente, en un interrogatorio a un agente de la Guardia Civil mientras contemplaba un vídeo en su 'tablet'.

'Mossos' activistas, ambiente subversivo y Jordi Pina 'el silencioso'

Fuentes de la defensa de los tres del PDeCAT apuntan que su silencio fue en realidad una callada respuesta crítica a la negativa a que exhiban vídeos durante la fase testifical. Lo cierto es que Pina se disculpó por su actitud, de una forma muy suya, en una intervención vespertina en TV3, en la que reconoció que no estaba satisfecho con su actuación. "No estic especialment satisfet del meu comportament aquesta setmana", dijo entonces, para pasar a explicar que le sublevó la visión física de las imágenes.

Ernest Hemingway tiene una frase legendaria para eso: "Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar".

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