los abusos ya han prescrito

"No debió suceder nunca": las cartas de dos cardenales españoles a una víctima de abusos

En los últimos cuatro años, F. L. ha enviado cuatro cartas al papa y más de 60 correos a cardenales, arzobispos y obispos españoles. En marzo le respondió Omella y en mayo, Blázquez

Foto: Juan José Omella preside la Eucaristía en la Basílica de la Sagrada Familia. (EFE)
Juan José Omella preside la Eucaristía en la Basílica de la Sagrada Familia. (EFE)

El 30 de noviembre de 2014, F. L. envió una carta al papa Francisco contándole los abusos sexuales que había sufrido a manos de un sacerdote entre 1988 y 1989. "La razón por la cual le escribo no es otra que apoyar a todos los que han estado callados y han sufrido el mismo maltrato físico y psicológico que yo y que, por miedo o vergüenza, no han salido a la luz", explicaba en el primer párrafo. En cinco páginas escritas a mano, F. L. relataba el calvario que vivió con 14 años en el Seminario Menor de San José de La Bañeza:

"Aún puedo sentir el silencio de la noche de aquel dormitorio, el frío pero suave tacto de D. José Manuel Ramos despertándome. Allí, arrodillado en un lateral de la cama, suavemente me iba tocando los muslos, mis nalgas, con mucha delicadeza, despacio para que no me despertase. Todo era silencio mientras su mano avanzaba hacia mi pene".

[La carta completa enviada al papa en 2014]

El papa no contestó, pero la Diócesis de Astorga, de la que depende José Manuel Ramos Gordón, se puso en contacto con F. L. nueve meses después de que enviara la carta. Según le explicaron, la Congregación para la Doctrina de la Fe, que depende de la Santa Sede, había llevado a cabo un "proceso administrativo penal" y el sacerdote había reconocido los hechos. La pena impuesta fue la privación del oficio de párroco por "un periodo no inferior a un año".

Lejos de conformarse con el perdón de Ramos Gordón, F. L. siguió escribiendo cartas al papa: envió una el 4 de noviembre de 2016, otra el 6 de agosto de 2017 y una cuarta el pasado 2 de febrero, mensajes en los que pide una reparación económica de 300.000 euros y critica que no se tomen medidas contra aquellos que ocultaron los abusos. "¿Dónde está la responsabilidad de los cómplices, de su gran pecado de omisión?, se pregunta en la que envió en 2017. "Santidad, son ya tres las cartas en las cuales he abierto mi alma y he expuesto mi vida ante Usted y no veo respuesta alguna por su parte", comienza diciendo en la última. El párrafo más duro, sin embargo, se encuentra en la que envió en noviembre de 2016:

"Con su permiso, voy a contarle lo que omití, porque creo que no son conscientes del daño que nos han hecho. Nos hizo cosas terribles, muchas de las cuales, a día de hoy, me cuesta verbalizar: Don José Manuel se acercaba a mi cama, introducía sus dedos por mi ano, mientras se tocaba con la otra mano, las silenciosas lágrimas que yo derramaba no eran para él un impedimento ni un límite, y solo te quedaba pensar en que el tiempo pasaría y que terminaría pronto, apretabas los ojos y respirabas, no podías hacer nada más, hasta que por fin terminaba y notabas el asqueroso, húmedo y caliente fluido que había derramado encima de ti".

Tras mandar la última el pasado febrero, F. L. comenzó entonces a escribir a cardenales, arzobispos y obispos de España, para lo que ha enviado más de sesenta correos electrónicos en los que adjunta su carta al Papa. Por el momento, F. L. ha recibido dos respuestas: una del cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella y Omella, y otra del presidente de la Conferencia Espicopal Española y cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez Pérez. El primero de ellos le contestó el pasado 19 de marzo:

"Me ha desgarrado el corazón ver el sufrimiento y la indignación que lleva en su corazón por unos hechos que no debieron suceder nunca y que le han producido una gran herida interior. Es un horror lo que usted narra. Cuando vaya a Roma entregaré su carta. No sé por qué su Santidad no ha respondido a sus cartas anteriores, pero probablemente sea porque el caso lo está estudiando la Congregación de la Fe y el Papa no quiere interferir. Al Papa le horroriza todo lo que ha sucedido en el mundo entero con el tema de los abusos".

[La carta completa enviada por el cardenal Omella]

Mes y medio después llegó una carta del presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, que menciona en su respuesta el programa de 'Salvados' del pasado diciembre, en el que se informó sobre los abusos de Ramos Gordón y se entrevistó a F. L.:

"He recibido copia de la carta que ha dirigido usted al Papa, en que manifiesta el sufrimiento que le han producido los hechos a los que se refiere. ¡Muchas gracias por haberme informado de ellos! Pude seguir el programa-entrevista en televisión. Comprendo el dolor que ha pasado y que aún padece".

La carta enviada por el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez. (Foto: EC)
La carta enviada por el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez. (Foto: EC)

Las otras víctimas

El 21 de julio de 2016, 'La Opinión de Zamora' publicó un artículo bajo la cita "nos hemos quedado un poco huérfanos", un texto en el que los vecinos de Tábara lamentaban que Ramos Gordón dejara de dar misa en la villa. Tras leerla, F. L. decidió llamar al periódico para aclarar los motivos por los que se había apartado al sacerdote, destapando así uno de los mayores casos de pederastia de la Iglesia española. Desde entonces, el listado de exalumnos que ha denunciado a Ramos Gordón por abusos sexuales no ha dejado de crecer, sumándose a las víctimas del seminario otras del colegio Juan XXIII de Puebla de Sanabria, centro en el que el sacerdote ejerció como profesor entre 1978 y 1987.

Cuando El Confidencial cubrió el caso el pasado diciembre, la Diócesis de Astorga confirmó que en los últimos meses se habían producido más denuncias, pero no profundizaron en el número exacto. "Ahora está en manos del Vaticano. No podemos hablar del número de denuncias porque se está investigando bajo secreto pontificio", argumentaron. Nueve meses después y tras un nuevo intento de aclarar este aspecto, las autoridades eclesiásticas siguen sin dar una respuesta.

El exsacerdote José Manuel Ramos Gordón, acusado de abusos sexuales contra menores. (Foto: Bego Rodríguez / Bembibre Digital)
El exsacerdote José Manuel Ramos Gordón, acusado de abusos sexuales contra menores. (Foto: Bego Rodríguez / Bembibre Digital)

F. L. menciona en sus cartas a tres hombres que también habrían sufrido abusos a manos de Ramos Gordón siendo menores, a lo que se suman otros dos que se han puesto en contacto con él desde que el caso apareció en prensa. De todos modos, su opinión al respecto es clara: "Hay muchos más, pero la gente prefiere no sufrir más y se calla". De lo que no hay duda es de que las víctimas han empezado a organizarse, llegando incluso a producirse manifestaciones de exalumnos frente a la Diócesis de Astorga para exigir una investigación.

A falta de que el caso avance, Ramos Gordón renunció a sus cargos eclesiásticos en 2016 y ahora vive en una residencia de Astorga con otros sacerdotes jubilados. Mientras tanto, F. L. sigue enviando cartas al Vaticano y a la Iglesia española: "Quiero que se haga justicia y que reparen el daño, porque mi verdugo y yo estamos vivos aún. No voy a parar".

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