LOS (NUEVOS) TÉRMINOS FEMINISTAS

Sororidad, 'mansplaining', micromachismo: diccionario para no perderte tras el 8-M

El 8-M es solo el principio. Por eso, proponemos un diccionario que puede resultar muy útil a partir de ahora para hablar con conocimiento de causa

Foto: Imagen: EC.
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Un 8 de marzo histórico. La celebración del Día Internacional de la Mujer superó las expectativas, dejó en 'shock' al Gobierno, desbordó a partidos y sindicatos, y colapsó el centro de muchas ciudades españolas. Hubo mujeres jóvenes, mayores, estudiantes, trabajadoras, amas de casa, madres, hijas, abuelas, hermanas, tías, amigas. El ambiente violeta llenó cada esquina y las gargantas derrocharon creatividad. Hubo cánticos y consignas pegadizas ("Manolo, Manolito, la cena tú solito") y frases que nadie olvidará ("Madrid será la tumba del machismo" en el caso de la capital). Pero también surgieron expresiones y palabras desconocidas hasta el momento, o que sencillamente no estaban incluidas en el léxico cotidiano. Algo que debe cambiar porque el espíritu del 8-M no ha hecho más que empezar. Por eso, proponemos un diccionario que puede resultar muy útil a partir de ahora para hablar con conocimiento de causa.

Sororidad. Es el término más sonado de este 8 de marzo. Significa solidaridad y apoyo entre mujeres para luchar contra la discriminación por cuestiones de género. Viene del latín 'soror' (hermana) y vendría a ser el equivalente de la palabra "fraternidad" para mujeres. No aparece recogida en la RAE y en la manifestación de este jueves abundaron las pancartas en las que exigían su incorporación cuanto antes.

'Mansplaining'. Se trata de un neologismo que proviene del inglés y une dos palabras "hombre" y "explicar". Concretamente, se refiere a la tendencia de muchos hombres a explicar cosas de forma paternalista y condescendiente en algunos casos, incluso aunque aborden temas que controlan menos que sus interlocutoras. Es un fenómeno asociado en gran medida al ámbito laboral y que, por ejemplo, el manifiesto de las mujeres periodistas incluyó entre sus reivindicaciones por apreciarlo en redacciones y medios de comunicación.

'Manterruption'. Complementa la expresión anterior, es otro término inglés que conlleva la interrupción innecesaria de un hombre a una mujer cuando ella está hablando, para acaparar el espacio y el diálogo. Probablemente su mayor expresión es cuando lo hace en público con más gente delante.

Patriarcado. No es un término nuevo, pero conviene recordarlo para dar contexto. La RAE recoge una acepción que dice lo siguiente: "Organización social primitiva en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aún lejanos de un mismo linaje". En román paladino viene a significar la desigualdad del poder entre hombres y mujeres que, en realidad, supone la superioridad de ellos en todos los aspectos de la sociedad. También se utiliza el mismo término con el prefijo "hetero". Es decir, heteropatriarcado, que según la Fundéu se puede definir como "sistema sociopolítico en el que el género masculino tiene supremacía sobre el resto".

Interseccionalismo. Uno de los conceptos con más enjundia de este 8 de marzo y que conviene tener muy presente a partir de ahora. En parte nace por el hecho de que las mujeres negras no se sentían suficientemente representadas por la lucha feminista, por encontrarla demasiado centrada en las mujeres de raza blanca. El movimiento venía a reconocer que las formas de opresión que experimentaban las mujeres blancas son distintas a las que experimentan las negras, pobres o discapacitadas. La jurista negra Kimberlé Crenshaw habló por primera vez en 1989 de "interseccionalidad", reivindicando la unión de la discriminación por razones de sexo y raza (entre otras cosas) como parte de un todo.

El propio manifiesto de la coordinadora feminista lo mencionó este 8-M con claridad. "Practicamos un feminismo interseccional porque sabemos que estamos atravesadas por desigualdades (...) y por las diferencias que atravesamos según la procedencia, la clase, la edad, la orientación sexual, la identidad de género y habilidades". Es decir, la idea pasa por insistir en que el sexismo y el racismo se encuentran estrictamente unidos en la lucha feminista.

Heteronormatividad. Relativamente ligado al patriarcado, es el sistema que aparta cualquier forma de relación fuera de los ideales heterosexuales y que, de hecho, normaliza solo los comportamientos típicos de la de la heterosexualidad.

Manifestación en Madrid durante el 8-M. (EFE)
Manifestación en Madrid durante el 8-M. (EFE)

Machirulo. La portavoz parlamentaria de Unidos Podemos, Irene Montero, acuñó el término el pasado año en el Congreso, cuando definió así a un dirigente del PP. La palabra comenzó a extenderse por las redes sociales y la Fundéu publicó una nota en su página web para aclarar el significado: "Acrónimo a partir de macho y chulo". Durante la manifestación de este ocho de marzo se escucharon varios cánticos al respecto: "Estamos hasta el culo de tanto machirulo" fue una de ellas.

'Victim blaming'. Otra expresión inglesa cuya traducción no deja demasiadas dudas. Culpabilizar a la víctima o cuestionarla, por ejemplo, en el caso de una agresión sexual. Un ejemplo muy conocido es la violación múltiple de San Fermín en Pamplona a una joven por parte de 'La Manada'. El hecho de que en el juicio saliera a colación si la víctima pudo en algún momento manifestar su voluntad de estar con alguno de ellos, o si coqueteó o cuánto había bebido es un claro ejemplo de por qué este término se ha convertido en una de las grandes banderas del feminismo. El cántico que mejor se adapta: "No es no y lo demás es violación".

Androcentrismo. La RAE lo define con exactitud. "Visión del mundo y de las relaciones sociales centrada en el punto de vista masculino". Por indagar un poco más, se trata de una concepción de la realidad en la que todo se constituye bajo una mirada masculina y se generaliza de esa manera, independientemente de si se trata de hombres, mujeres o ambos.

Micromachismos. Son las distintas formas de violencia de género o discriminación que aparecen encubiertas. Pueden ser gestos, estrategias, expresiones o actos que, disimuladamente, se producen. Tiene un amplio componente cultural y, en muchos casos, están solapados en la educación.

Hembrismo. No es un término nuevo en absoluto, pero mucha gente sigue sin conocerlo a pesar de la polémica que siempre lo ha rodeado. Se utiliza en estudios psicológicos y sociológicos para definir conductas y patrones extremos que podrían conllevar la discriminación sexual hacia los hombres. En algunos estudios académicos aparece como sinónimo de machismo pero aplicado a las mujeres con respecto a los hombres.

Empoderamiento. En términos generales supone hacer fuerte o poderoso a un grupo social desfavorecido. Por eso se habla cada vez más del "empoderamiento de las mujeres" (con ese matiz), que tiene su origen en la palabra inglesa 'empowerment' y que supone la mayor confianza y protagonismo de las mujeres en los cambios y el impulso de iniciativas que acaben con la desigualdad.

Brecha salarial. Es la desigualdad en el salario entre un hombre y una mujer que hacen exactamente el mismo trabajo y que, por tanto, se produciría únicamente por una cuestión de género. Se trata de una de las principales reivindicaciones feministas en el ámbito laboral y que ya preocupa a mucha gente, como recogió el primer panel político publicado por este diario, en el que la brecha salarial aparece como un problema "muy grave" para el 46% de los encuestados.

Manifestación del 8-M en Madrid. (Pablo López Learte)
Manifestación del 8-M en Madrid. (Pablo López Learte)

Techo de cristal. Es la siguiente reivindicación más importante en los trabajos y supone la limitación que muchas mujeres encuentran para acceder a ascensos laborales dentro de una empresa o una organización y que les impide avanzar en su carrera.

Aliado. Es el término más utilizado para definir la posición de los hombres feministas, entendiendo que se trata de una lucha de las mujeres y que ellos, en un segundo plano, pueden prestar su apoyo.

Feminismo. Aunque en último lugar, es el término más importante de este diccionario. Por si todavía queda algún despistado que a estas alturas no haya entendido el histórico movimiento: el feminismo es la lucha de la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres. Es decir, quien quiera igualdad, quiere feminismo.

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