la presidenta del parlament, en la encrucijada

Del coche oficial a compartir abogado con Junqueras: la hora más difícil de Forcadell

La presidenta del Parlament aguantó seria en los pasillos del Supremo durante más de una hora mientras su abogados 'negociaban' con el juez la suspensión de la vista

Foto: Carme Forcadell, presidenta del Parlamento catalán. (Reuters)
Carme Forcadell, presidenta del Parlamento catalán. (Reuters)

La presidenta del Parlamento de Cataluña, Carme Forcadell, llegó ayer al Tribunal Supremo como cada mañana a su despacho, en coche oficial, protegida por un séquito de escoltas y con chófer. Los ciudadanos que acudieron a presenciar su llegada percibieron una clara diferencia entre su 'aterrizaje' y el del resto de miembros de la Mesa de la Cámara autonómica, que también habían sido citados a declarar en calidad de investigados por el juez Pablo Llarena. Estos últimos vinieron en taxi, se bajaron con cara de preocupación y entraron en el alto tribunal con inseguridad manifiesta.

Los seis, sin embargo, fueron aclamados por el centenar de personas que se había congregado en la madrileña plaza de la Villa de París, entre los que se encontraban diputados independentistas y de Unidos Podemos. Primero, los miembros de la Mesa —Lluís Maria Corominas, Lluís Guinó, Anna Simó, Ramona Barrufet y Joan Josep Nuet—, que hicieron acto de presencia a las 9:15, apenas un cuarto de hora antes del momento en el que estaba prevista su declaración. Luego Forcadell, que llegó al Supremo a las 9:21.

Ya dentro, los seis congregados pudieron hablar y comentar la situación junto a sus respectivos letrados durante los minutos previos al momento indicado, que inicialmente era a las 9:30. El papeleo, la preparación de los micrófonos, la identificación de los letrados de los investigados y algunos trámites más retrasaron el inicio hasta las 10 de la mañana. En ese momento, los abogados accedieron a la sala de vistas mientras sus defendidos esperaban en el pasillo.

Los representantes legales de los seis citados expresaron entonces su intención de retrasar la comparecencia. Argumentaron que no habían tenido tiempo para preparar su estrategia, dado que habían sido convocados apenas unas horas antes. En concreto, la noche anterior. La Fiscalía no vio problema alguno en conceder lo que pedían los letrados, aunque con matices. No podía ser demasiado tiempo el que se demorara la cita, y se tornaba necesario imponer una vigilancia policial a la media docena de imputados para evitar que se fugaran.

Carme Forcadell. (Reuters)
Carme Forcadell. (Reuters)

Era el mismo argumento que horas más tarde daría la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela en el edificio de la calle Génova, situado apenas a 100 metros de la sala del Tribunal Supremo en la que se dirimía la comparecencia de Forcadell y el resto de miembros de la Mesa del Parlament. La magistrada arguyó que la salida de España del 'expresident' Carles Puigdemont y de otros consejeros demostraba que el resto de dirigentes del Govern (Oriol Junqueras y otros ocho consejeros) también podía sustraerse a la Justicia, por lo que estos últimos debían ingresar en prisión, como de hecho sucedió.

No sabían sin embargo todavía Forcadell y su séquito, que permanecían en el pasillo de la sala de vistas, lo que iba a deparar a sus 'compatriotas', que habían sido citados a la misma hora que ella en la Audiencia Nacional. La presidenta del Parlament, con continuo semblante serio, se limitaba a comentar con el resto de miembros de la Mesa de la Cámara autonómica lo que iba a reclamar su abogado, Andreu Van den Eynde, que también lo era de Junqueras y que tuvo que salir, de hecho, a toda prisa hacia la Audiencia Nacional para ocuparse de su otro cliente cuando acabó con el asunto del Supremo, que el juez Llarena finiquitó pasadas las 11:30.

Entre las 10 y las 11, Van den Eyden y el resto de letrados trataban de defender la necesidad de aplazar la cita mientras la Fiscalía exponía sus argumentos para lograr que el magistrado ordenara medidas suficientes para que los seis investigados no se fugaran. Al final, el instructor tiró por el camino del medio. Aceptó la suspensión, citó a Forcadell y al resto de imputados para el 9 de noviembre y ordenó que el sistema de control policial consistiera en que los seis estuvieran localizados en todo momento en un número de teléfono.

La presidenta del Parlament, que no llegó a entrar a la sala, como tampoco lo hizo el resto de comparecientes durante la vista, tan solo pasó ante el juez para firmar lo que este había decretado, un trámite que extendió media hora más y que alargó el procedimiento hasta las 11:30. El comportamiento de los seis fue "correcto" en todo momento, según cuentan fuentes presenciales, propio del momento que todos estaban viviendo.

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