DESCONFIANZA POR MURCIA Y EL PACTO DE INVESTIDURA

Lentejas e incumplimientos: el matrimonio PP-Ciudadanos vive sus horas más bajas

El partido de centro asume con franqueza las limitaciones que ofrece el arco parlamentario a raíz de las elecciones del 26-J, pero cada día asiste a nuevos desplantes por parte de los populares

Foto: El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (d), y el portavoz parlamentario de la formación, Juan Carlos Girauta (i), durante la reunión de la ejecutiva permanente. (EFE)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (d), y el portavoz parlamentario de la formación, Juan Carlos Girauta (i), durante la reunión de la ejecutiva permanente. (EFE)

Corren malos tiempos para la relación de "socios preferentes" que PP y Ciudadanos mantienen. Los 'líos' autonómicos recientes, sumados al incumplimiento del pacto de investidura, emborronan cada día el entendimiento entre ambos, y la formación naranja no esconde ya la desconfianza que los populares le transmiten. La 'obligación aritmética' es lo único que hoy por hoy les une: en las comunidades donde suman —Madrid, La Rioja, Murcia está por ver— y en el Congreso por razones evidentes: los 32 diputados de Ciudadanos actúan como un imán frente al Partido Socialista, que desde la abstención ha terminado por sumarse a los otros dos partidos llamados constitucionalistas para los grandes asuntos de país, y que además se cuelga las medallas en tanto a que su apoyo es al final el decisivo.

El partido de centro asume con franqueza las limitaciones que ofrece el arco parlamentario a raíz de las elecciones del 26-J, pero cada día asiste a nuevos desplantes por parte de los populares, que ponen pegas a las exigencias suscritas en el pacto de investidura. Hace un par de semanas, las delegaciones de ambos se reunieron en la Cámara Baja para abordar dos de las seis condiciones de regeneración que Ciudadanos impuso a los conservadores para empezar a negociar el sí a Mariano Rajoy. La limitación de mandatos y la supresión de aforamientos eran el plato fuerte, y el partido naranja elaboró un documento jurídico en el que proponía llevar a cabo las reformas a través de un cambio en la ley de gobierno para el primer punto y la modificación de la Constitución —que necesita el consenso de otros partidos— para el segundo.

El portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando (i), conversa con el de C's, Juan Carlos Girauta. (EFE)
El portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando (i), conversa con el de C's, Juan Carlos Girauta. (EFE)

Pero el PP dice no haber estudiado en profundidad el documento, y lo que es peor: augura muchas complicaciones, especialmente sobre la necesidad de cambiar la Carta Magna. Dicho de otra manera, al menos de momento rechaza seguir adelante con el cumplimiento de las exigencias. El coordinador general de los populares, Fernando Martinez-Maillo, lo explicaba de forma muy gráfica hace días: "Eran lentejas. O las tomas o las dejas". Los centristas aseguran no dar por perdida la vía del entendimiento —así lo afirmó este lunes Inés Arrimadas al término del comité ejecutivo—, pero también confirmó que esta semana dirigentes de Ciudadanos mantendrán dos encuentros bilaterales, uno con el PSOE y otro con Podemos, para intentar sumar mayorías alternativas —"afortunadamente las hay", reiteró la portavoz— y avanzar en estas cuestiones.

Lanzar la pelota al otro tejado

Las direcciones de ambos partidos insisten en que el panorama descrito no está relacionado con situaciones concretas que tampoco tienen mejor pinta, como es el caso de Murcia. Es decir, que el pacto nacional no peligra como consecuencia del desencuentro murciano es una cosa y que no peligre por su propio incumplimiento es otra distinta. Con todo, la continuidad de Pedro Antonio Sánchez como presidente de la Región no ha hecho sino abrir otra brecha entre PP y Ciudadanos, que ahora pelean por que el otro sienta la presión con la pelota en su tejado.

Que Ciudadanos recurra al partido de Iglesias para avanzar en reformas pactadas y firmadas con el PP demuestra los momentos difíciles que atraviesan

Los de centro tienen claro que por el momento no recularán. Tras la declaración de Sánchez, el partido naranja insiste en que el presidente autonómico ha demostrado no tener palabra y ha incumplido el pacto firmado. "No es de fiar y no merece la confianza de los murcianos" es el nuevo mantra del partido de Rivera. El escenario cambiará si el juez decide archivar la causa de Sánchez, que es precisamente lo que los populares creen que sucederá. Ciudadanos no tendrá argumentos para sostener el bloqueo a Pedro Antonio Sánchez y el reto pasará por volver al pacto exhibiendo algún éxito.

Por su parte, el PP sigue adelante con su estrategia: apurar los plazos, ver si se produce la desimputación y solo en el caso de que haya apertura de juicio oral se planteará retirar el apoyo a Sánchez. Mientras tanto, los conservadores intentan desviar la atención sobre las decisiones que los de centro tomen devolviéndoles la presión en la medida de lo posible: "Solo pedimos a Ciudadanos que no se eche en brazos del PSOE y Podemos", afirman en el entorno de Sánchez, después de que el portavoz naranja anunciara el inicio de contactos con la segunda fuerza, aunque con muy escasas intenciones de poner en marcha una moción de censura.

El presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, durante la rueda de prensa ofrecida tras declarar. (EFE)
El presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, durante la rueda de prensa ofrecida tras declarar. (EFE)

Sobrevolando la amenaza de elecciones anticipadas y en un punto más irreconciliable que otra cosa en Murcia, PP y Ciudadanos protegen sus otros pactos autonómicos y enfilan próximas negociaciones en el Congreso, que a duras penas avanzarán en un matrimonio de obligación que fuera de toda duda atraviesa sus peores momentos.

Que el partido de centro recurra al resto de fuerzas de la oposición, y concretamente a la que dirige Pablo Iglesias, para llevar a cabo las reformas pactadas y firmadas con el PP, pone negro sobre blanco las dificultades tan importantes que atraviesa el acuerdo entre conservadores y liberales. La tercera cuestión que estará encima de la mesa en estos encuentros será la creación de una comisión de investigación sobre la financiación irregular del PP, otra de las condiciones que los conservadores obvian, escudándose entre otras cosas en la existencia paralela de otras comisiones. Para admitir a trámite una solicitud de este tipo en el Congreso, es necesario que la propuesta sea de dos grupos parlamentarios o de al menos 70 diputados, por lo que Ciudadanos necesitará siempre ir de la mano de alguien más.

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