demanda por la expulsión de ceslar

El presidente de El Corte Inglés defiende que expulsó a Areces porque había sido "desleal"

Carlota Areces insiste, durante la vista celebrada en los juzgados de lo mercantil, en que no reveló información alguna sobre la entrada del jeque catarí que no supieran los receptores

Foto: Dimas Gimeno, presidente de El Corte Inglés. (EFE)
Dimas Gimeno, presidente de El Corte Inglés. (EFE)

Los dueños de El Corte Inglés se han visto las caras este lunes en el Juzgado número 1 de lo Mercantil de Madrid. El presidente de la compañía, Dimas Gimeno, ha comparecido en calidad de testigo tras la demanda interpuesta por Corporación Ceslar, que posee el 9,001% de las acciones, contra su expulsión del consejo de administración, acordada en la junta general de accionistas en agosto de 2015 por el 89,6% de los socios, y contra la modificación de tres artículos de los estatutos de la entidad.

Gimeno ha argumentado que la expulsión se produjo en escrupuloso cumplimiento de la legalidad y debido a que la junta general es soberana. Según ha explicado, la decisión se llevó a cabo como reacción a un comportamiento desleal por parte de Ceslar, que —en línea con lo que subraya la propia compañía— faltó a su deber de secreto al trasladar información interna del consejo de administración a la prensa, a Morgan Stanley y a abogados de Primefin, sociedad controlada por el jeque catarí Hamad bin Jasim bin Jaber al Zani.

La prima de Gimeno y representante de Corporación Ceslar, Carlota Areces, sin embargo, ha negado haber filtrado información confidencial alguna a personas que no la conocían. El abogado de Areces, además, ha solicitado sin éxito la suspensión del juicio, dado que a su entender este no podía producirse debido a que aún hay una querella en marcha presentada también por Ceslar contra la cúpula de El Corte Inglés por unos hechos que tienen que ver con la materia que trata el Juzgado de lo Mercantil. El juez, sin embargo, sí ha explicado que no resolverá sobre el asunto hasta que no se dirima la vía penal.

Por otro lado, El Corte Inglés asegura que la junta de accionistas es "soberana" y tomó la decisión de expulsar a Ceslar del consejo de administración por una amplia mayoría. De hecho, destacan que únicamente votaron en contra la propia expulsada —Ceslar— y dos de los Areces. Es decir, que de 3.051 accionistas, aprobaron la moción 3.048, lo que traducido en participación representa el mencionado 89,6%.

Sobre los artículos modificados en la misma junta de accionistas de agosto de 2015, Gimeno ha señalado que se hizo con intención de "modernizar los estatutos", en ningún caso a petición del jeque, como apunta Ceslar, que justifica que estos fueron transformados para permitir la entrada del catarí en el consejo sin que fuera accionista. La compañía argumenta también que la modificación de los citados artículos demandados va en línea con los códigos de buen gobierno, ya que, por ejemplo, apuntan hacia la separación de propiedad y gestión.

Desde El Corte Inglés, también valoran positivamente que el Juzgado de lo Mercantil no haya admitido la medida cautelar que reclamaba Ceslar de suprimir los acuerdos impugnados, lo que hubiera permitido que la expulsada volviera a su puesto en el consejo de administración y que los artículos reformados regresaran a su relato textual original. La decisión de apartar a Ceslar del consejo de administración la acordó la junta de accionistas porque entendió que desde la corporación habían trasladado información interna de la compañía. En concreto, detalles del acuerdo que permitió al jeque Hamad bin Jasim bin Jaber al Zani entrar en el grupo, por medio de la sociedad Primefin, con el 10% de las acciones.

"El consejo de administración se sintió indefenso y tuvo que actuar (...) Lo único que hizo fue cumplir su deber de diligencia ante un consejero que había quebrantado el deber de lealtad", ha explicado en el juicio Gimeno, quien también ha admitido no estar totalmente seguro de que fuera Ceslar quien filtró a la prensa las actas del consejo que aprobó la operación con el jeque, aunque sí las misivas remitidas a Morgan Stanley. "Con que hubiera dicho que no iba a enviar más cartas y que no iba a revelar más datos, habría bastado", ha añadido el presidente de El Corte Inglés para explicar que antes de expulsar a Ceslar trató de arreglar las cosas.

"Ningún otro consejero ha mandado cartas ni notas de prensa; hay que diferenciar una cosa de la otra", ha agregado Gimeno, quien ha admitido que él y el resto tomarían medidas en el caso de descubrir quién revela información de El Corte Inglés a agentes externos.

Carlota Areces, sin embargo, ha argumentado que nunca reveló información reservada, ya que las entidades y personas a las que remitió las cartas ya conocían los datos porque habían formado parte de la operación. La nota de prensa que publicaron los medios —en la que se hacía una crítica al crédito que había concedido el jeque—, ha añadido, no había sido remitida por la corporación, dado que no tenía ni su membrete ni su firma, ni el tipo de papel era el que Ceslar suele usar. "No he filtrado ningún acta del consejo a la prensa", ha sentenciado Areces.

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