datos del padrón a 1 de enero de 2016

Cinco mapas que muestran la fractura generacional entre la España vacía y la llena

Los últimos datos del padrón municipal evidencian la división española en dos sociedades antagónicas: la joven urbana del 'baby boom' y la envejecida rural de nuestros abuelos

Foto: Unos abuelos pasean con sus nietos por una calle de Sevilla. (EFE)
Unos abuelos pasean con sus nietos por una calle de Sevilla. (EFE)

La bomba demográfica española continúa latente, pero algunas señales evidencian que está a punto de estallar. La última de estas señales tuvo lugar a principios de esta semana, cuando las comunidades autónomas se presentaron en la Conferencia de Presidentes divididas en dos bloques en busca de una mejor financiación autonómica: la España vacía, que busca compensar su envejecimiento y dispersión, y la España llena, que pretende que el número de habitantes tenga un mayor peso en el reparto de fondos estatales. Antes, el vaciamiento progresivo de la hucha de las pensiones ha llevado a estudiar variantes para la sostenibilidad del sistema y cómo afrontar el pago de prestaciones en un escenario con menos empleo fijo y a tiempo completo.

Los datos anuales del padrón municipal, publicados esta semana por el Instituto Nacional de Estadística (INE), muestran una vez más la dicotomía entre estas dos sociedades dentro de un mismo país. Una España mediterránea, urbana, concentrada, mayoritariamente joven, con toda clase de servicios y perfectamente conectada, frente a una España interior, rural, dispersa, envejecida, con los servicios básicos y desconectada. Dos mundos opuestos con necesidades antagónicas.

La primera se extiende a lo largo del litoral mediterráneo, de La Junquera a Algeciras, además de concentrarse en las capitales de provincia, especialmente en el área urbana madrileña, y las islas. La segunda, en cambio, domina el norte y la Meseta, especialmente la frontera que separa Lugo y Ourense de León y Zamora.

Los ayuntamientos cuyo grupo quinquenal de edad mayoritario se sitúa por debajo de los 25 años brillan por su ausencia en España. Solo 29 de los más de 8.100 municipios tienen una población mayoritaria joven. De ellos, solo tres tienen más de 1.000 habitantes: Melilla, Cizur (Navarra) y Darro (Granada). La inmigración que recibe la ciudad norteafricana (uno de cada cuatro residentes ha nacido en el extranjero) ha propiciado que su grupo de edad mayoritario sea el comprendido entre cero y cuatro años.

Los adultos jóvenes dominan las ciudades, especialmente aquellos que tienen entre 35 y 44 años y, por tanto, son hijos del ‘baby boom’ español de la década de 1970. Los cuatro grupos quinquenales que componen la franja entre 25 y 44 años son los mayoritarios en el 30% de los municipios, pero estos representan más del 77% de la población española. Buenos ejemplos de ello son los continuos urbanos del golfo de Cádiz, Extremadura, País Vasco, el área central de Asturias y las provincias de A Coruña y Pontevedra, que ejercen de polo de atracción de familias jóvenes.

Los adultos próximos a la jubilación representan la antítesis de la anterior franja de edad: son los mayoritarios en la mitad de los municipios, pero estos aglutinan tan solo el 21% de los habitantes del país. Destacan especialmente en ambos lados de las cordilleras Cantábrica y Bética, además de en los pueblos menos poblados de cada provincia.

Las aldeas más despobladas de España son coto privado para jubilados. Mientras los jóvenes suelen ‘escapar’ del pueblo a la ciudad a la mínima oportunidad posible, los mayores de 65 años se tienen que resignar a vivir en núcleos mal comunicados y casi abandonados de Lugo, Ourense, Zamora, Toledo, Cáceres o de la Laponia española. De los más de 1.600 municipios cuya población mayoritaria supera los 65 años, solo dos tienen más de 10.000 habitantes, ambos en la provincia de Alicante: Rojales y Teulada.

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