Todas las veces en las que Pablo Iglesias ha amenazado con irse si no imponía sus ideas
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Todas las veces en las que Pablo Iglesias ha amenazado con irse si no imponía sus ideas

Los ultimátums del líder de Podemos comienzan a convertirse ya en una constante a la hora de afrontar las consultas internas más cruciales para el partido

placeholder Foto: El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (i), durante el acto de presentación de su propuesta para la consulta a la bases sobre el sistema de votación en Vistalegre II. (EFE)
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (i), durante el acto de presentación de su propuesta para la consulta a la bases sobre el sistema de votación en Vistalegre II. (EFE)

El recurso de Pablo Iglesias a la amenaza de dimisión, más o menos velada, si no se impone su propuesta en una consulta interna a las bases se ha convertido ya en una estrategia habitual. La primera vez que echó mano de este órdago fue en el congreso fundacional, cuando aseguró que se echaría a un lado si su proyecto político no era el más votado. La última, este mismo lunes, en una entrevista en Radiocable en la que vinculó su continuidad al frente de la secretaría general a que se aprobase la resolución sobre la estrategia política que presentará, antes incluso de que exista el documento. La diputada errejonista Tania Sánchez definió esta postura como un “chantaje”.

Entre medias, estas amenazas veladas se han producido en otras dos ocasiones. Una de ellas, coincidiendo con el referéndum sobre su apoyo o no en la investidura de Pedro Sánchez. Si las bases votaban a favor de apoyar el pacto entre PSOE y Ciudadanos, contradiciendo así su posición, adelantó que tendría que “asumir responsabilidades”. Otra de las veces en las que puso sobre la mesa esta posibilidad fue en una entrevista televisiva con Jordi Évole en octubre de 2014, pero en referencia a los comicios generales: “Si no gano las próximas elecciones generales, igual me voy”.

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Este jueves se conocerán los resultados de la consulta a las bases sobre el método de votación para Vistalegre II. Cerca de 100.000 inscritos han participado en la consulta, en la que se han presentado más de una treintena de propuestas. Entre ellas, las tres que han promovido las principales corrientes del partido: pablista, errejonista y anticapitalista. Las diferencias son notorias respecto a la proporcional, aunque el punto de mayor desencuentro es si se votan los documentos y las listas por separado, como reclama Íñigo Errejón, o se asocian las ideas a las caras, como pretende Pablo Iglesias.

El secretario general considera crucial que los documentos políticos se asocien a una candidatura, “por coherencia” y porque responde a la lógica de que no se puede defender desde los cargos orgánicos un proyecto en el que no se cree. Para el número dos de la formación, en cambio, la separación de las votaciones es la única forma de abrir el debate y profundizar en la confrontación de ideas. Lo contrario, advierten sus afines, sería convertir el congreso estatal, que se celebrará del 10 al 12 de febrero, en un “plebiscito” sobre su figura. “Un todo o nada”, en palabras del secretario político, que el sector errejonista pretende evitar.

La lógica plebiscitaria ha empañado los principales hitos participativos de la formación. En el congreso fundacional, fue precisamente Íñigo Errejón quien animó al todavía aspirante a la secretaría general a imponer esta asociación. Iglesias, entonces, trasladó a la militancia que “aquel que pierde una propuesta no puede gestionar una idea que no comparte" e invitó a la principal candidatura rival, que conformaron sus ahora aliados Teresa Rodríguez y Pablo Echenique, a seguir los mismos pasos: echarse a un lado si no lograban imponer su proyecto político para Podemos. Errejón, ahora, pretende superar aquella lógica que él mismo apoyó justificando que el contexto ha cambiado y debe enterrarse la “maquinaria de guerra electoral” que en aquel momento se construyó para hacer frente al acelerado ciclo electoralista.

Foto: Íñigo Errejón, portavoz parlamentario de Podemos (i), junto a Pablo Iglesias, líder de la formación. (Reuters) Opinión

La escena del “gano o me voy” en el primer Vistalegre, por la que un miembro de otro equipo que posteriormente subió al estrado acuñó el término de “macho alfa”, vuelve a repetirse a pesar de faltar un mes y medio para la celebración del congreso. "Si el documento de estrategia política más importante que se presenta en Vistalegre, el de mi equipo y mi proyecto, sale derrotado, yo no puedo seguir siendo secretario general", explicó este lunes.

Los ultimátums de Pablo Iglesias comienzan a convertirse ya en una constante a la hora de afrontar las consultas internas de mayor importancia. Su liderazgo no está puesto en duda por ningún sector, ni mucho menos por las bases, lo que esta lógica plebiscitaria le garantizaría imponer sus propuestas. En esta ocasión, además, cuenta con el respaldo de los principales dirigentes del partido, que firman el método de elección denominado 'Desborda': Pablo Echenique, Carolina Bescansa, Irene Montero o Rafa Mayoral.

Para el líder de la formación, “los compañeros que tienen que estar en primera línea tienen que ser los compañeros cuyas ideas obtengan el respaldo mayoritario”, dejando así en el aire el futuro político de Errejón si sale derrotado del cónclave. A pesar de ello, el número dos ya ha ratificado que llevará su proyecto hasta el final, por “valentía”, y dice estar dispuesto a "asumir las consecuencias". Un paso al frente que se produce después de que el sector oficialista haya puesto en duda su continuidad al frente de la secretaría política y de la portavocía parlamentaria si encabezaba una propuesta alternativa.

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