LA MITAD NO SON EXPULSADOS

Cómo se acaba en un CIE y otras 6 preguntas para no hacer el ridículo al hablar de Aluche

El funcionamiento y objetivo de lo Centros de Internamiento para Extranjeros son poco conocidos a pesar de la polémica que han levantado en los últimos meses

Foto: Centro de Internamiento de Aluche, en Madrid. (Foto: EFE)
Centro de Internamiento de Aluche, en Madrid. (Foto: EFE)

El motín en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche, en Madrid, vuelve a poner sobre la mesa la polémica que suscitan estas unidades y se suma a otros altercados que han tenido lugar en los últimos meses en otros puntos de la geografía española. Sin embargo, el desconocimiento sobre el papel que ejercen es general, por lo que intentamos responder las principales preguntas que los rodean.

¿Cómo se acaba en un CIE?

Para que un inmigrante entre en un Centro de Internamiento de Extranjeros (más conocido por sus siglas, CIEs) debe pesar sobre él una orden de expulsión pendiente de ejecutarse, ordenada por un juez o tribunal. Se trata por tanto de un paso previo mientras se realizan los trámites pertinentes de vuelta a su país.

Esta orden puede venir por varios motivos. Por un lado, que haya sido encontrado “sin papeles”, es decir en una situación irregular en España durante un plazo superior a tres meses, el máximo permitido. Por otro, que la persona haya cometido un delito y que la pena privativa de libertad se conmute por su expulsión.

Sin embargo, en ocasiones dicha devolución no puede ejecutarse de manera inmediata por cuestiones logísticas (como organizar el vuelo de vuelta) o que falten documentos de identificación, por lo que son derivados a estos centros.

Además de este supuesto, también pueden encontrarse personas pendientes de una devolución, ya sea porque han entrado de manera ilegal en el país o porque lo han hecho a pesar de haber sido expulsados previamente. En cualquier caso, si la detención va a superar las 72 horas, puede estimarse una medida de internamiento.

¿Cuántos internos son expulsados a sus países?

Menos de la mitad de los inmigrantes internos en los Centros de Extranjería son finalmente expulsados, y la tendencia es cada vez menor. Los motivos son variados: puede ser que el interno recurra la orden y acabe revocándose (alegando, por ejemplo arraigo en el país), que el país de origen no los reconozca, o que no se consiga identificarle durante su estancia. Además, en los casos de condonación de la condena por la expulsión, con que un sólo juez determine no llevarla a cabo, no podrá ejecutarse.

El porcentaje de expulsiones efectivas varía mucho entre unos centros y otros. Mientras que en Las Palmas en 2015 se repatrió tan sólo a un 2'8% de los internos (25 en total), en Murcia la cifra aumenta hasta el 93,9 % con 648 internos. Según las fuentes consultadas, este desfase podría deberse a la distribución territorial, -algunos más accesibles para la repatriación que otros- y al trasvase entre centros.

¿Cuánto tiempo permanecen en estos centros?

El plazo máximo para estar en un CIE es de 60 días, aunque hasta 2009 era de 40. Superado ese plazo la persona queda en libertad y no puede volver ser internada por esa misma razón.

Sin embargo, la media de estancia está en 24 días, según datos del Ministerio del Interior. El plazo no llega a agotarse normalmente porque suele pedirse al juez que revoque la orden de internamiento antes de que se agote el plazo.

¿Quiénes son los internos y dónde están?

En 2015 un total de 6.930 personas estuvieron internas en un Centro de Internamiento para Extranjeros repartidos en los siete centros de detención de inmigrantes que hay en la actualidad: Madrid (1), litoral mediterráneo (4) y las Islas Canarias (2). Más de un tercio estuvieron sólo en el CIE de Algeciras, y sólo 72 en el de Tenerife. La gran mayoría, un 93%, eran hombres, venidos sobre todo de Marruecos y Argelia.

¿Cómo son sus condiciones?

El reglamento especifica que los centros de internamiento no son en ningún caso centros penitenciarios. Sin embargo, sí deben cumplir con la función de privación de libertad de los extranjeros que allí se encuentran.

Rejas y cámaras controlan y limitan los movimientos de los internos, custodiados por miembros del Cuerpo Nacional de Policía. Además, a diferencia de una prisión donde las celdas normalmente son de dos personas, en estos centros pueden llegar a reunir hasta a ocho individuos.

Numerosas ONG y el Defensor del Pueblo han denunciado en varias ocasiones las condiciones en las que viven los internos así como las “deficiencias físicas y de derechos” en materia de sanidad, alimentación y tratamiento. “Son espacios donde los Derechos Humanos se vulneran constantemente, van más allá de la privación de libertad que es lo que recoge la ley: no se respeta la intimidad, no se cumple la asistencia sanitaria permanente, ni la libertad de comunicaciones, ni la asistencia jurídica efectiva”, asegura Santiago Yerga, coordinador de CIEs la asociación Pueblos Unidos que visita habitualmente estos centros.

Las literas donde duermen los internos. (Foto: EFE)
Las literas donde duermen los internos. (Foto: EFE)

¿Cuánto cuestan los CIEs?

Según el Ministerio del Interior, los centros de internamiento tienen un coste de mantenimiento de 8,8 millones de euros.

¿Son útiles?

Depende a quién se le pregunte. Según fuentes policiales, estos centros son necesarios para cumplir la normativa europea en materia de inmigración, así como fundamentales para su trabajo: “Es la única herramienta de la policía para garantizar su expulsión. Todos los países de nuestro entorno lo tienen y estamos obligados por convenios internacionales”.

Sin embargo, para Yerga, la normativa europea sólo da cobertura a estos centros, pero no obliga a tenerlos, y desde su organización piden su cierre y optar por otras medidas alternativas que están teniendo lugar en otros países. 

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