admite pagos a los políticos encausados

Correa tira de la 'mantita', hunde a Bárcenas, entierra a López Viejo y 'salva' a Rajoy

Correa situó al extesorero del PP como el único receptor de las comisiones de las empresas que ganaban contratos con el PP. Asegura que Rajoy le echó tras hacerse de oro con Aznar

Foto: El presunto cabecilla de la trama Gürtel, Francisco Correa. (Ilustración: Raúl Arias)
El presunto cabecilla de la trama Gürtel, Francisco Correa. (Ilustración: Raúl Arias)

Francisco Correa fue la estrella este jueves en la Audiencia Nacional. Todos los procesados esperaban con expectación las palabras del cabecilla de la Gürtel. ¿Tiraría de la manta?, ¿ha alcanzado un pacto con la Fiscalía? "Voy a reconocer los hechos y a esclarecer algunos que no corresponden con la realidad", empezó su intervención. ‘Don Vito’ finalmente no tiró de la manta, "tiró de la mantita", como señaló después una de las acusaciones. Aunque tuvo momentos memorables, Correa se limitó simplemente a confirmar muchos de los hechos que el ministerio público ya ha conseguido probar en siete años y medio de instrucción, pero aportando muy pocos nuevos datos de valor. Eso sí, dejó tocado y prácticamente hundido a Luis Bárcenas mientras salvó a Mariano Rajoy. De momento.

La andanada más ‘mortal’, judicialmente hablando, se la llevó el extesorero del PP, que no dudó en negarlo todo tras el primer receso que hizo el tribunal. Correa reconoció que pagó a Bárcenas comisiones que entregaban empresarios por llevarse contratos con administraciones gobernadas con el PP, pero intentó descafeinar una de las grabaciones más mediáticas y más importantes del caso: "Yo, Paco Correa, le he llevado a Bárcenas 1.000 millones de pesetas, a su casa y a Génova". 

Correa tira de la 'mantita', hunde a Bárcenas, entierra a López Viejo y 'salva' a Rajoy

Correa quiso matizarlo. "Era una forma de hablar. Cuando dije yo he llevado al PP más de 1.000 millones de pesetas era una expresión que significaba ahorro. Cada vez que había una campaña electoral yo tenía que pasar una reválida con el partido, cuando yo a esta casa le he ahorrado muchos cientos de millones de pesetas, porque nuestros precios eran muy bajos. Nosotros abaratamos mucho los costes, esto tiene una técnica", explicó Correa, que durante muchos momentos de su intervención intentó recalcar lo buen empresario que fue, creando exitosos métodos de 'marketing', generando empleo. "No soy ningún mafioso aunque me llamen ‘don Vito’, que no me llamaban. Toda la vida he sido un trabajador".

Eso fue por la mañana, pero por la tarde la fiscal Concepción Sabadell volvió a la carga, obligando a Correa a escuchar un fragmento de la grabación que dio origen al caso. En ella, Correa asegura que esos 1.000 millones fueron en "cash', en obras, en adjudicación de obras". El audio, demoledor, prosigue: "En Fomento, que estaba Cascos, yo sé dónde los tiene, que yo sé cómo lo sacaron a un paraíso fiscal". Correa tragó saliva. La fiscal siguió preguntando.

"Yo no sé precisar el dinero que pude llevar al PP, a Génova, pudieron ser 500 o 2.000 millones de pesetas. Lo de Cascos era una forma de hablar con una copa de vino. Es una forma de expresarme porque estaba cabreado por la actitud de Luis Bárcenas. Es una forma de hablar. No se quede usted con los 1.000 millones. A lo mejor eran más", aseguró Correa. "¿Por qué obras se pagaban comisiones?", le preguntó la fiscal. "Eran carreteras, autopistas, obras del AVE, de medio ambiente. Un 2 o un 3%. Yo entregaba el dinero de los empresarios a Luis Bárcenas y él era quien repartía. Yo solo le daba el dinero a Bárcenas. Era la práctica habitual. Es imposible que me acuerde de todas las obras. No me acuerdo de todo", sentenció Correa.

El extesorero del PP, Luis Bárcenas, a su llegada a la sede de la Audiencia Nacional de San Fernando. (EFE)
El extesorero del PP, Luis Bárcenas, a su llegada a la sede de la Audiencia Nacional de San Fernando. (EFE)

Correa reconoció los apuntes del reparto de comisiones entre tres de los procesados: Luis Bárcenas, Jesús Sepúlveda (exsenador y exalcalde de Pozuelo) y Jesús Merino (exsenador y exdiputado). Cuando la fiscal la preguntó por más siglas, Correa bebió agua, volvió a tragar y pronunció claro: GG es Gerardo Galeote [que fue eurodiputado del PP] y TO, un consejero de la Junta de Castilla y León. La fiscal pronunció el nombre, José Manuel Fernández Santiago. "Creo que es ese", señaló Correa. TO  es el alias de 'Toti', el apodo de Fernández Santiago, que fue consejero de Fomento de la Junta y presidente de las Cortes de Castilla y León. El Tribunal de Justicia de Castilla y León ya le investigó y archivó la causa provisionalmente, aunque esta nueva declaración de Correa puede reabrirla. Ya veremos.

Correa quiso hacer un relato lleno de anécdotas, que despertaron la curiosidad del tribunal, que en determinados momentos le dejó explayarse, como si de pequeños monólogos se tratara. Pero de lo realmente jugoso, lo justo. De lo más impactante, una de las primeras respuestas que le dio a la Fiscalía. "Todos los políticos que aparecen en el escrito de acusaciones recibieron dádivas, excepto Ricardo Galeote [fue alto cargo del Ayuntamiento de Estepona]".

Sus inicios en el PP

Correa asegura que trabajó para el PP porque era difícil hacerlo para el PSOE, aunque "tuvimos algunos escarceos" con el entonces director de Comunicación de Felipe González. Un buen amigo (no dijo quién) le presentó a Luis Bárcenas. "Previamente a eso yo conocía a un periodista que tenía amistad y relación con la hermana de José María Aznar, Elvira Aznar, cuando Aznar estaba en Castilla y León". Correa aseguró que Bárcenas "era un hombre duro y no me dio nada durante un año", pero todo cambió cuando el destino le dio una oportunidad en el hotel Princesa Husa, en un congreso de la democracia cristiana. "Bárcenas me dijo que tenían un problema y lo solucionamos. Entonces poco a poco me fue dando juego. Pero yo antes no conocía a nadie en el PP", señaló Correa, que aprovechó para soltar el primer chascarrillo. "Mi afinidad política por mi padre era mucho más hacia el otro bando".

"Éramos buenos profesionales", recalcó Correa, "y de repente un día Bárcenas me llama para preguntarme si sabía hacer un mitin político. Yo solo había estado con mi padre en Campo de San Blas con la Pasionaria. Y tuve que ir a ver uno para saber en qué consistía, que en definitiva era montar un evento". Correa señaló que pasó un presupuesto a Bárcenas y que este le llamó para ir a Génova ya que le quería ver Francisco Álvarez Cascos. "Me preguntaron si el presupuesto era correcto. Llamé a mi oficina y lo chequeamos. Eran 1.450.000 pesetas, de las que yo ganaba 400.000 pesetas. El revuelo fue importante porque otros se lo hacían por 11 millones de pesetas. Me dieron el mitin y lo hice bien".

Ahí empezó su camino triunfal en Génova, donde trabajó casi en exclusiva. "Yo estaba allí más tiempo que en mi despacho. Era mi casa, vamos", sentenció Correa. "Yo tenía relación continúa con mucha gente del PP, pero para contratar los actos hablaba con Pío García Escudero, Ana Mato, Luis Bárcenas, Sepúlveda, Javier Arenas y Álvarez Cascos. Pedían presupuestos continuamente, que para mí eran reválidas. Y ellos decidían cuál era la mejor oferta y la mejor campaña. Se inició una relación personal con Sepúlveda y Bárcenas porque viajábamos mucho con ellos".

Las comisiones de Bárcenas

Correa dejó claro que en 1996 Luis Bárcenas le propone hacer algo aprovechando que el extesorero tenía contactos entre políticos y él con empresarios, "para que cuando salieran contratos públicos intentar favorecer a estos empresarios que luego ayudarían al partido. Con Alfonso García-Pozuelo fue así". El expresidente de Constructora Hispánica, también procesado, ya declaró este martes que pagó comisiones a políticos. "Él me llamaba porque estaba interesado en determinadas obras. Yo me quedaba con una parte y la otra se la daba a Luis Bárcenas. Se hacía con varios empresarios, no solo con Alfonso García-Pozuelo". Correa no dudó en identificar a Bárcenas como el L.B. que aparece en la contabilidad B de la trama recibiendo dinero en efectivo. El extesorero, detrás, impasible, seguía el relato mientras tomaba notas en un cuaderno. La relación entre ambos es tensa. Correa y Bárcenas no han cruzado palabra desde que comenzó el juicio la semana pasada.

Imagen del monitor de la sala de prensa de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares. (EFE)
Imagen del monitor de la sala de prensa de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares. (EFE)

Al menos, Correa no hizo sangre con la esposa de Bárcenas. Una tal Rosa Iglesias aparece como socia inversora de un proyecto inmobiliario que la trama hizo en Majadahonda. Correa reconoció que metió a varios empresarios amigos en ese proyecto, "como a Luis Delso [Isolux], José Luis Martínez Parra [Teconsa], también entró Guillermo Ortega [exalcalde de Majadahonda] y luego me quedé yo con su parte. Yo presenté a Luis Bárcenas como posible inversor pero no entró". La fiscal le mostró entonces un documento a nombre de Rosa Iglesias. "¿Quién es Rosa Iglesias?", le preguntaron. "Solo conozco a Rosalía Iglesias, pero no conozco ese documento", respondió.

Correa tira de la 'mantita', hunde a Bárcenas, entierra a López Viejo y 'salva' a Rajoy

Al final salvó a Rajoy

Mariano Rajoy no salió malparado de la primera declaración de Correa. Aunque el ahora presidente del Gobierno en funciones era en aquellos años secretario general del PP (motivo por el que la acusaciones le han intentado llamar a declarar como testigo) y dirigió la campaña electoral del año 2000 (en la que se contrató casi en exclusividad a Correa), 'don Vito' señaló que sus empresas dejaron de trabajar con el PP "en 2004 o 2005", cuando Rajoy se hace con la presidencia del partido tras el 'dedazo' de Aznar. "Porque nosotros trabajábamos con todo el equipo de José María Aznar y nombran a Rajoy, y Pablo Crespo no tenía una buena química con Rajoy. Además, tuvimos un enfrentamiento con Bárcenas y empezamos entonces otras cosas en Pozuelo donde nos iba muy bien, y luego abrimos Valencia". A Correa se le olvidó mencionar que en 2004 el PP perdió las elecciones, y dejó de gobernar, por lo que así era difícil seguir amañando contratos con los ministerios.

Algunos medios han escrito que el verdadero motivo de la ruptura es que Correa intentó chantajear a Rajoy con una cinta en la que se oía al hoy presidente mofándose de la vejez de Manuel Fraga. Solo rumores. Lo único cierto es que Correa supo ser un ave fénix, renació de sus cenizas. Si no había más contratos a nivel nacional, los tentáculos de la trama supieron agarrar con fuerza dos de las principales administraciones públicas del país controladas por el PP: los gobiernos autonómicos de Madrid y Valencia.

El exconsejero de la Comunidad de Madrid imputado en la causa Alberto López Viejo. EFE
El exconsejero de la Comunidad de Madrid imputado en la causa Alberto López Viejo. EFE

La deuda con López Viejo

Quien también quedó prácticamente enterrado, judicialmente hablando, fue Alberto López Viejo, exconsejero en los gobiernos de Esperanza Aguirre. Correa admitió que le pagó comisiones, pero en diferido. Correa había conocido a López Viejo cuando este era de Nuevas Generaciones y se prestaba voluntario a participar en los actos electorales. Así que cuando López Viejo se convirtió años después en edil del Ayuntamiento de Madrid con José María Álvarez del Manzano, amañaron el primer contrato: la gestión del servicio público de limpieza viaria. La zona 3 se adjudicó en septiembre de 2002 a la empresa Sufi a cambio de la correspondiente comisión. El contrato fue de 48 millones de euros. Correa se llevó 1.232.074,8 euros, y López Viejo, 682.197 euros, según la Fiscalía.

Correa asegura que pagó su comisión a López Viejo años después, cuando ya estaba en la Comunidad de Madrid. "Era una estrategia. Le dije, 'tú me sigues dando trabajo y yo te pago lo que te debo". Es decir, con los actos que las empresas de Correa ganaron en la Comunidad de Madrid (348 valorados en 8,7 millones de euros), ‘don Vito’ "devolvía la deuda que mantenía con él por el contrato del Ayuntamiento de Madrid; de mi beneficio de los actos que me llevaba de la comunidad le pagaba a Alberto. Pero no salieron comisiones para Alberto de los actos de la comunidad". En este punto, Correa no quiso aportar mucho "porque yo no estaba en el día a día. Del millón de euros que dio Sufi, yo me quedaría con un 70 o un 60% y el resto para López Viejo, en efectivo", señaló.

Correa reconoció que pagó comisiones a López Viejo cuando era consejero de Aguirre, pero por amañar un contrato cuando había sido concejal años atrás

El dueño de Sufi, Rafael Naranjo, fue exculpado del proceso por enfermedad, pero el tribunal sí visionó la declaración judicial que hizo hace años. "La declaración de Rafael Naranjo es correcta. Él ingresó en Suiza el dinero por la adjudicación del ayuntamiento. La ingresó en mi cuenta y yo luego la fui retribuyendo a Alberto López Viejo. Le tuve que ir pagando poco a poco".

Lo normal en lo privado, "en lo público es delito"

Correa también quiso colar un mensaje en su testimonio: él no era consciente de que estaba cometiendo delitos, ya que en el sector privado lo normal es hacer regalos, "dádivas, como ustedes dicen jurídicamente", le espetó a la fiscal. "Que lo sepa España entera. Se han tergiversado las cosas, es posible que haya habido irregularidades, pero eran cosas normales en el mundo empresarial. Estoy cansado de hacer regalos a las empresas que me daban negocios, cómo no voy a dar regalos a la gente que me da mucho trabajo. Yo me enteré que jurídicamente se llama dádiva, o cohecho".

Correa se definió como lobista. "Por mi gestión de 'lobby', cuando he intentado facturar para empresas poderosas no querían, porque no querían que se supiera. Esto es un problema del sistema. Existen muchos Franciscos Correa. Si yo hubiera facturado, no estaría sentado en este banquillo. Ningún empresario me quería facturar. Todos copiaban en el examen pero solo me han pillado a mí", ironizó el principal acusado, vestido de traje oscuro, corbata azul marino y su característico pelo engominado.

"Pero hay que dejar claro que estuvimos 14 años trabajando bien, sino no nos hubieran seguido llamando. Nos cerraron como si fuéramos un laboratorio de cocaína. Es verdad que tenía dinero en Suiza, que no lo declaré, que me pillaron con el carrito del helado. Pero mis empresas no tienen nada que ver con mi actividad personal. Hasta los técnicos de la Junta de Andalucía fueron a apreciar el 'stand' que hicimos para la Generalitat valenciana en Fitur. ¿Dónde está el problema de regalar una corbata al señor Camps en Nochebuena?", se mostró sorprendido Correa, para luego terminar su alocución con un "puede ser que en Valencia cometiéramos irregularidades con la financiación del PP".

Luis Delso es 'Luis el cabrón'

Al final de la sesión, Correa reveló un secreto a voces, que el famoso 'Luis el cabrón' de su contabilidad B no era Bárcenas, sino un buen amigo suyo, Luis Delso, el principal accionista de Ixolux. ¿Por que aparecía en su contabilidad? "Luis me pide un favor porque no conoce a Paco Camps. Yo le dije a Luis Delso que Álvaro Pérez le podía ayudar. Así fue, Álvaro le consiguió una reunión con Camps, una práctica habitual entre los presidentes de las grandes empresas. Pero de regreso de Valencia Álvaro pidió ayuda a Luis Delso, que le hizo un préstamo a título personal". Al final, 'el Bigotes' no pudo devolver el dinero y ante la insistencia de Delso Correa asumió la deuda de su colaborador. "Pero es un error de Izquierdo [el contable de Correa] poner PCrespo en la contabilidad, porque yo fui quien le dio el dinero a Alvarito para pagar su deuda".

Correa fue la estrella, tanto que se atrevió a interrumpir su testimonio cuando tenía que ir al baño: "Perdone, señoría, pero es que me he tomado dos coca colas". Su bebida favorita, siempre con mucho hielo. De momento, Correa ha tirado de su manta. De lo que le interesa. Este viernes se reanuda la sesión. Tiene mucho que explicar porque el pacto con la Fiscalía no se ha cerrado. El tiempo apremia.

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