batalla judicial entre viejos conocidos

Coro Cillán contra Villarejo: la exjueza acusa al comisario de acabar con su carrera

La exmagistrada pone una querella contra el policía por usurpación de identidad, amenazas, tráfico de influencias y cohecho; el Juzgado no la admite, pero Cillán recurre y sigue la lucha

Foto: La extitular del Juzgado número 43 de Madrid, Coro Cillán.
La extitular del Juzgado número 43 de Madrid, Coro Cillán.

La extitular del Juzgado número 43 de Madrid, Coro Cillán –instructora de la denuncia del financiero Javier de la Rosa contra Jordi Pujol o de la de las víctimas del 11-M contra el comisario Juan Jesús Sánchez Manzano–, ha decidido arremeter judicialmente contra el comisario José Manuel Villarejo, agente encubierto adscrito a la Dirección Adjunta Operativa de la Policía Nacional conocido por grabar al expresidente madrileño Ignacio González en el marco de la investigación del ático de Estepona o aparecer en causas como las del pequeño Nicolás o el proceso de la doctora Elisa Pinto contra Javier López Madrid o estar detrás de medios de comunicación, asociaciones, despachos de abogados y otras mercantiles.

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Cillán acusa a Villarejo de urdir el fin de su carrera profesional y de haber incurrido, mientras lo hacía, en los delitos de amenazas, usurpación de funciones públicas, tráfico de influencias, actividades prohibidas a funcionarios y cohecho. En concreto, la exjueza considera que una conversación telefónica que tuvo lugar en 2012 entre De la Rosa y el comisario, dada a conocer por 'Público' el pasado octubre, demostraría que Villarejo movió hilos por detrás para quitar a Cillán la denuncia que el financiero había puesto contra Pujol y derivarla a la Audiencia Nacional, para paralizar cualquier filtración a la prensa y para "controlar" a la magistrada.

El comisario Villarejo declara por el caso del Ático de Ignacio González. (EFE)
El comisario Villarejo declara por el caso del Ático de Ignacio González. (EFE)

En concreto, según reveló la grabación que dio a conocer 'Público' y que trae a colación Cillán en su denuncia, Villarejo hablaba literalmente así a De la Rosa aquel 10 de diciembre de 2012 por teléfono: "Yo voy a... o sea, esta mañana se va a hablar con esta señora y se le va a quitar totalmente la jurisdicción, para lo cual necesito un día para hablar con la Audiencia Nacional y que la Audiencia Nacional admita todo el cuerpo, no solamente tu tema, sino los otros temas que tú ya conoces y llevarlos adelante".

"Ayer a última hora de la tarde –continuaba el comisario– se habló con el decano (que entonces era José Luis González Armengol) y el decano ya le ha pegado un tirón de orejas y ella ha dicho que ella no, que ella solamente ha hablado con su amiga de tribunales de 'El Mundo', pero que ha sido un comentario inconsciente y tal, por lo cual se le va a terminar probablemente abriendo un expediente en el Consejo General del Poder Judicial por el tema". "Tú me llamas a mí y yo tardo diez minutos en hacer una llamada y se para cualquier... se paró cualquier publicación", añadía el comisario para presumir de que él había conseguido evitar que apareciera nada en los medios sobre la querella contra Pujol.

La exmagistrada, que asegura en su escrito que ella "jamás" filtró la denuncia a la prensa, entiende que esta conversación evidencia que el comisario fue "uno de los muñidores" de la "presión mediática e institucional" a la que fue sometida Cillán durante la instrucción de las diligencias del 11M y de Pujol y que "finalmente se concretó en la inhabilitación" de la extitular del Juzgado número 43.

"El escándalo que produce a De la Rosa la falta de control sobre un juez que, en teoría, goza constitucionalmente de independencia es respondido por Villarejo con una terrorífica frialdad cuando le asegura en la conversación que se va a hablar con esta señora y se le va a quitar totalmente la jurisdicción", argumenta la querella de Cillán, que ha sido archivada por el Juzgado número 12, que deberá decidir ahora si admite o no el recurso de reforma interpuesto por la demandante. En el caso de que lo rechace, como es previsible, la exmagistrada ya ha anunciado que interpondrá un nuevo recurso para que sea la Audiencia Provincial de Madrid la que decida si debe investigarse o no este caso.

"Un comisario de la policía, disfrazado de abogado, se compromete con un empresario catalán condenado penalmente a solucionarle la vida", resume Cillán

Cillán denuncia también que en la conversación teléfonica mantenida con De la Rosa, Villarejo se hace pasar por alguien que no es. En concreto, por el inventado abogado Manuel Villar. "Un comisario de la policía, disfrazado de abogado, se compromete con un empresario catalán condenado penalmente y envuelto en escándalos financieros turbios a solucionarle la vida y resolver sus problemas personales y económicos utilizando todas sus influencias judiciales y mediáticas a cambio de una contraprestación", resume la exjueza, que entiende que estos hechos constituyen un "delito de usurpación civil" contemplado en el artículo 401 del Código Penal, así como otro delito de "intrusismo" reflejado en el 403 de la misma normativa.

"Este funcionario, desde la impunidad que le otorga su profesión y cargo, se dedica a interferir, manipular, vigilar, coaccionar y destruir la normal actividad judicial de nuestro Estado de derecho y a sus distintos operadores para ajustarlo a sus propios intereses y a los de sus engañados clientes", asegura Cillán, que añade que "lo que cuenta a De la Rosa" se cumplió posteriormente "punto por punto", lo cual demostraría que ejecutó sus acciones, según argumenta la querella de la exmagistrada. Cillán –recuerda el escrito– "fue expulsada del cuerpo de jueces e inhabilitada" después de "quitarle totalmente la jurisdicción".

"La denuncia de De la Rosa terminó en la Audiencia Nacional", lo cual –a juicio de Cillán, que califica esto como un delito de tráfico de influencias– "constata a todas luces" la "manipulación que de las instancias judiciales hacen el comisario Villarejo y quizás otras personas relacionadas con las fuerzas de seguridad del Estado". "Produce mucho miedo pensar que un comisario de policía puede poner y quitar jueces", agrega la querella de Cillán.

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